Karen

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Las añosas negociaciones tendientes a la firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur se trasladaron en los primeros meses de este año a Brasil, país en el que se realizó la reunión del G20, y coincidió con el creciente protagonismo del presidente norteño, Luiz Inácio Lula da Silva, en el debate global, codo a codo con las grandes potencias mundiales. Por Brasil pasaron el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente francés, Emmanuel Macron, y si bien las conversaciones sobre el acuerdo regional no fueron tema central, estuvieron, con énfasis y posturas bien diferentes, en las conversaciones.

Sánchez coincidió con Lula en la importancia para ambos bloques de reactivarlo, y destacó que la coincidencia que se producirá en el segundo semestre, con la presidencia española en Europa y la de Brasil en el Mercosur, podría dar un marco propicio para el avance. Macron, por su parte, aún en el marco de una gira marcada por la cordialidad y los importantes acuerdos en las relaciones bilaterales con Brasil, insistió en que el tratado, tal como ha sido redactado, no les sirve ni al Mercosur ni a la Unión Europea, y que se debería formular uno con nuevos contenidos, incluyendo una mayor preocupación ambiental. Formalmente, sin embargo, las negociaciones quedaron desde el fin del año pasado en un punto muerto, y no hay fecha para una posible reanudación.

“Es un mal acuerdo para ustedes y para nosotros”, disparó Macron, hablando en San Pablo ante un foro de empresarios –única instancia de su visita en la que no participó su par brasileño–, sobre el pacto que ya había sentenciado a muerte en enero, cuando arreciaban en su país las protestas de los agricultores franceses. Debemos forjar un nuevo acuerdo “responsable con el desarrollo, el clima y la biodiversidad”, propuso.

Lula ha sido también muy duro en este tema con su par francés, a quien acusa, con su proteccionismo, de ser el principal responsable del fracaso del acuerdo UE-Mercosur.

Múltiples acuerdos

Macron llegó a Brasil proveniente de la Guyana francesa. Con el mandatario brasileño, más allá de sus orígenes personales y políticos tan diferentes, sus intereses confluyen en temas ambientales y también en defensa.

La Amazonia no es un destino frecuente para los visitantes extranjeros, pero el presidente galo comenzó en Belém, capital del estado brasileño de Pará, ubicada en la desembocadura del río más grande del mundo y en medio de la mayor selva tropical del planeta. Belém será también sede, en 2025, de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la COP 30.

Allí, Macron se encontró con Raoni Metuktire, líder indígena kayapo de 92 años, que ha dedicado su vida a la defensa de la Amazonia, y a quien ya había recibido en París. En la ocasión le otorgó la Legión de Honor.

Raoni pidió a Lula que cumpla su compromiso de crear más reservas indígenas. Lula, por su parte, reclamó a los grandes países desarrollados más colaboración para proteger las áreas selváticas. “Queremos convencer a quienes ya han deforestado de que deben contribuir de manera importante a que los países que aún tienen bosques los mantengan en pie”, dijo a su invitado.

Brasil y Francia se comprometieron a conseguir en cuatro años inversiones por 1.000 millones de euros para impulsar la bioeconomía en la Amazonia. El gobierno de Lula reclama la creación de un mercado de carbono que sirva para compensar económicamente a los países que invierten en la protección de bosques y capturan dióxido de carbono.

El plan apunta a combinar la “conservación y gestión sostenible de los bosques” con la “valorización económica” de sus territorios, poniendo a los pueblos indígenas y a las comunidades locales “en el centro de las decisiones”. Prevé asimismo el desarrollo de un “mercado de carbono que remunere a los países forestales que invierten en la recuperación de sumideros naturales”, los ecosistemas que capturan grandes volúmenes de emisiones de carbono.

 “Apoyaremos a los pueblos indígenas y las comunidades locales de la Amazonia, quienes desempeñan un papel esencial en la protección de la biodiversidad a través de sus conocimientos tradicionales y prácticas de gestión forestal”, destaca el documento, que forma parte de una agenda que ambos líderes impulsan con vista a la COP 30.

Después de su encuentro en Belém, Lula y Macron viajaron en una pequeña embarcación hasta la isla de Combú, donde visitaron una microempresa productora de cacao, con el objetivo de demostrar que es posible conseguir el desarrollo económico junto a la protección del medio ambiente.

Lula ha hecho de la lucha contra la deforestación en la Amazonia –el mayor bosque tropical del mundo, que desempeña un papel clave en la lucha contra el cambio climático– una prioridad de su tercer mandato, y consiguió que la destrucción de la selva brasileña disminuyera en 2023 a la mitad respecto del año anterior.

El encuentro entre ambos líderes se produjo pocas horas después de que Lula firmara las actas del Programa Nacional de Movilidad e Innovación Verde (Mover), que otorga créditos financieros para quienes invierten en investigación, desarrollo y producción tecnológica para descarbonizar la flota de automóviles, autobuses y camiones. Según afirmó el mandatario, “es uno de los mayores programas de descarbonización de la historia, con una inversión de 19.000 millones de reales (unos 3.800 millones de dólares) hasta 2028”.

Acuerdo en defensa

Francia y Brasil mantienen desde hace más de una década estrechos vínculos en materia de defensa y en tecnología militar de punta. Durante la visita, los mandatarios presenciaron la botadura de un submarino construido en Río de Janeiro con tecnología francesa, el Tonelero, de 71 metros de eslora, botado en el complejo naval de Itaguaí. Es el tercer submarino construido con la colaboración francesa desde 2008, cuando, durante la segunda presidencia de Lula, se firmó un acuerdo binacional de cooperación estratégica de defensa. El cuarto llegará en 2025, y se proyecta la construcción de un quinto submarino, que sería a propulsión nuclear.

“Dígales a los franceses que Brasil quiere conocimiento de la tecnología nuclear, no para hacer la guerra, sino para garantizar a los países que quieren la paz que Brasil estará junto a todos ellos”, dijo el presidente de Brasil a su visitante en su discurso en el complejo militar de Itaguaí, en el estado de Río de Janeiro, donde se construyó la nave.

“Brasil está decidido a lograr una mayor autonomía estratégica ante los enormes desafíos que enfrenta el mundo. No queremos guerra, necesitamos defensa para tener paz. América Latina y América del Sur son una zona de paz”, sostuvo Lula.

Macron destacó, por su parte, que la asociación con Brasil representa una “transferencia de tecnologías sin precedentes” para Francia. “Nunca hemos compartido nuestro conocimiento más que con Brasil y estamos muy orgullosos de haberlo hecho”, afirmó. Dijo que la asociación con el gigante sudamericano trasciende el intercambio industrial, es una “asociación estratégica equilibrada”, y que el intercambio de tecnología nuclear sería una “nueva página” de esta estrategia.

Coincidencias con Sánchez

La visita de dos días a Brasil del presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, a comienzos de marzo, puso de manifiesto una fuerte coincidencia entre ambos gobiernos en la política de relaciones entre la UE y los países del Mercosur, así como en la acción diplomática en foros globales, como el G20 y la Celac.

“América Latina y la UE somos aliados naturales, y Brasil y España estamos llamados a impulsar esa alianza”, afirmó Sánchez, y destacó la coincidencia de la Cumbre Celac-UE de julio y la asunción por Brasil de la presidencia pro témpore del Mercosur como una ocasión para lograr avances sustanciales hacia la firma del acuerdo.

Sánchez presentó una agenda con varios puntos de convergencia con las propuestas de la presidencia del G20. El presidente Lula invitó a España a adherirse a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza.

Lula afirmó que “Brasil y España comparten valores fundamentales, como la defensa de la democracia, la promoción de la igualdad racial y el fomento de políticas de inclusión social, así como el compromiso con el desarrollo sostenible”.

“Reiteré la importancia dada por la presidencia brasileña del G20 a la reducción de todas las formas de desigualdad, ese flagelo que aflige a muchos millones de personas, y es en ese contexto que se inserta la propuesta de fiscalidad internacional justa y progresiva que Brasil defiende en el G20”, afirmó el mandatario brasileño.

Lula defendió que “ya es hora de que los superricos paguen su contribución en impuestos”. Este fue uno de los temas defendidos en la reunión del Canal de Finanzas, celebrada los días 28 y 29 de febrero en San Pablo, en el marco de la reunión del G20.

Entre los dos países hay convergencia en la lucha contra el cambio climático, así como en la participación de España en la propuesta brasileña para la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza. Lula volvió a expresar su preocupación por “la deuda que asfixia a los países en desarrollo y la gran convergencia del Sur global en la necesidad de reformar los organismos internacionales”. Sánchez concluyó afirmando que “estamos trabajando para defender prioridades como la justicia social y una transición verde y justa”.

El presidente del gobierno español agradeció al presidente Lula el liderazgo de Brasil por avanzar en el acuerdo entre la UE y el Mercosur. “América Latina y la UE somos aliados naturales, y Brasil y España estamos llamados a impulsar esa alianza”, afirmó, y reafirmó el compromiso de España para cerrar el acuerdo UE-Mercosur.

La Cumbre UE-Celac se realizará los próximos 17 y 18 de julio, en el marco de la Presidencia Española del Consejo de la UE, y en el mismo momento en que Brasil ostentará la presidencia de Mercosur. Esta coincidencia, subrayó Sánchez, supone una “excelente oportunidad” para tratar de materializar el acercamiento en avances concretos. En este contexto, el presidente ha reiterado que España sigue manteniendo una apuesta firme por avanzar hacia la ratificación del Acuerdo de Asociación UE-Mercosur.

Sánchez ha destacado en materia medioambiental que “la vuelta de Brasil a la agenda climática ha sido un verdadero alivio”, subrayando que el compromiso del gobierno brasileño en esta materia supone, además, una esperanza para la comunidad internacional. “Valoramos enormemente el compromiso del presidente Lula con la preservación del Amazonas”, destacó.

España y Brasil comparten “lazos culturales, afinidades políticas y sólidos intereses económicos” por su pertenencia común a la comunidad latinoamericana, siguió Sánchez. Estos vínculos, políticamente enmarcados en el Plan de Asociación Estratégica de 2003, han sido reforzados en este encuentro mediante la institucionalización de un mecanismo de concertación permanente, que eleva el nivel de la relación bilateral y refleja su carácter estratégico.

España es desde hace años el segundo inversor internacional de Brasil, que a su vez es nuestro segundo cliente comercial en América Latina. Estos datos, indicó el gobernante español, reflejan la importancia, pero también la confianza, de las empresas españolas en Brasil como socio de primer orden. “Compartimos sólidos intereses económicos”, dijo Sánchez, especialmente en materias vinculadas a la transición ecológica y la economía verde, sectores en donde las empresas españolas son líderes mundiales.

Convergencia en cuestiones globales

Sánchez expresó a su par brasileño el acuerdo español con los ejes principales de la presidencia brasileña del G20 de inclusión social, reducción de las desigualdades y lucha contra la pobreza; transición energética y desarrollo sostenible; y revitalización del multilateralismo. “Prioridades”, ha dicho el presidente, “que defenderemos en el plano global con el mismo espíritu con el que España acogerá la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación al Desarrollo de 2025 y con el que, a su vez, España apoyará la COP 30”, que se celebrará en la ciudad brasileña de Belém.

En el marco de la visita, Sánchez visitó el Congreso brasileño y mantuvo reuniones con el presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, y con el presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, y visitó el Memorial de los Pueblos Indígenas, donde lo recibió la presidenta de la Fundación Nacional de los Pueblos Indígenas, Joenia Wapichana, destacada jurista y política indígena.

Industria competitiva                                                                                                                                                                                

Lula manifestó que el potencial de Brasil es ilimitado para la generación de electricidad a partir de fuentes limpias como biocombustibles, eólicas, solar e hidrógeno verde.

“Queremos tornar la industria brasileña más competitiva, con el apoyo de la innovación, de la cooperación público-privada y del acceso a financiamientos con costos adecuados”; pero la competitividad “que deseamos no puede ser el resultado de la reducción de la renta de las familias, de la disminución del empleo formal, de la restricción a las libertades de los trabajadores o del desmantelamiento de las políticas sociales”, advirtió.

El presidente brasileño destacó que su país tiene con España gran convergencia en materia de enfrentamiento al cambio climático.

“Brasil volvió a ser protagonista en esta área y será sede en Belém de la COP 30, en 2025, para que las personas conozcan la Amazonia y nuestro compromiso de cuidar bien de la selva y de los pueblos de la selva”, aseguró, y reafirmó su compromiso con la deforestación cero antes de 2030.

Alojamiento tradicional y de larga estadía, eventos sociales y empresariales –desde grandes reuniones de 250 participantes a encuentros pequeños, de hasta tres o cuatro integrantes de una directiva empresarial–, en salas con mucha luz natural y vista al jardín o la playa, el hotel Cottage ofrece en sus instalaciones de Carrasco y Buceo una amplia gama de propuestas y servicios para sus huéspedes, conservando siempre la cercanía y la cordialidad con el cliente.

La tecnología ocupa un papel cada vez más destacado en sus servicios, pero la atención personalizada sigue siendo la clave que lo distingue, explicó a Somos Uruguay Revista su gerente general, Gilberto Echeverry.

El Hotel Cottage comenzó a funcionar a principios de la década del 40, como una solución destinada a alojar a las tripulaciones de los vuelos de Air France que hacían escala en Uruguay, y a partir de allí se fue transformando en un hotel de referencia, que fue cambiando con la evolución de la ciudad.

Al principio era un hotel de playa que recibía turistas uruguayos y argentinos, principalmente en los meses de verano. Luego, a medida que la ciudad se fue extendiendo hacia el este, el hotel se fue incorporando a una dinámica más vinculada a los negocios y el mundo del trabajo, lo que llevó a que a finales de la década del 90 se hiciera una gran reforma en el edificio para generar los espacios acordes a las necesidades de ese tipo de huésped.

Echeverry explicó a Somos Uruguay Revista las principales características del hotel, cómo superó la emergencia sanitaria, la apertura del Cottage en Buceo, y cómo ha desarrollado diversos servicios que le permiten proyectar un crecimiento constante.


“Hoy por hoy muchos de nuestros huéspedes encuentran que pueden trabajar en el hotel y realizan sus reuniones de trabajo en sus espacios, en el jardín, en la sala de reuniones y diferentes lugares”, comentó, y señaló que si bien el teletrabajo se ha expandido, no ha mermado el valor que los clientes asignan al encuentro presencial para la concreción de los negocios.

“Somos un hotel muy cercano al huésped, muy cálido y muy flexible a la vez, de estar permanentemente al tanto de lo que el huésped o el cliente de eventos requiera”, expresó, al ser consultado sobre las principales características del servicio que brinda el Hotel Cottage, que tiene el desafío de “mantenerse a la vanguardia”, en lo que refiere a las necesidades y los cambios de hábitos de los huéspedes.

“En los próximos años el capítulo de tecnología va a ser fundamental para las empresas de servicio, necesitarán estar innovando y buscando esas mejoras vía tecnología, sin perder la calidez y cercanía al huésped, sin llegar a tener una recepción en la que te atiendan robots y máquinas. Pero indudablemente hay momentos del servicio en los que la tecnología deberá incorporarse cada vez más”, agregó.

Un ejemplo de esos cambios es el uso de WhatsApp y la caída en desuso de los teléfonos de las habitaciones para la comunicación entre la recepción del hotel y los huéspedes, que incluso pueden pedir lo que necesitan cuando se encuentran fuera del hotel, para que esté pronto cuando lleguen, ahorrando tiempo de espera.

Aprendizaje en la pandemia

Echeverry calificó el proceso de la pandemia como un “período de aprendizaje inmenso”. “Como a todos, el primer mes, o los primeros 15, 20 días fueron de mucha incertidumbre y nerviosismo, de intentar entender qué era lo que iba a pasar, pero nosotros logramos mantenernos siempre operativos, tanto en Buceo como en Carrasco, donde tenemos dentro de la oferta de servicios apartamentos de larga estadía”.

En el momento en que la pandemia inició, “teníamos esos cinco departamentos con huéspedes permanentes aquí viviendo. Si bien las habitaciones del hotel se vaciaron, porque se fueron todos y nos vimos obligados a enviar el 90 % del personal al seguro de paro, mantuvimos esos cinco apartamentos ocupados, y ello nos permitió mantener un ingreso mínimo con un personal mínimo, y empezar a recibir grupos que llegaban por diferentes tipos de negocios y que tenían que hacer cuarentena, y así logramos tener una buena ocupación”, explicó.

Eso nos dio un entrenamiento, y cuando empezó a haber un poco de actividad, y se empezó a flexibilizar el ingreso en las fronteras, nosotros ya veníamos con un ejercicio que nos dio una ventaja fuerte respecto de aquellos hoteles que tuvieron que cerrar durante la pandemia”, añadió el ejecutivo.

Eventos y reuniones empresariales

En cuanto al servicio de eventos, Echeverry señaló que es un rubro que se viene desarrollando, principalmente desde 2004, con la incorporación de las cuatro casas linderas al hotel, que permitió contar con un jardín muy amplio que comunica internamente con esas casas, e impulsar con fuerza el sector de eventos sociales y empresariales, que actualmente representa un 40 % de la facturación del negocio.

“Tenemos seis salas de eventos en Carrasco, con salas pequeñas que te permiten hacer reuniones de directorio de 12, 14 personas, hasta un salón de eventos que te permite hacer fiestas o eventos con 250 personas. Todos nuestros salones de eventos cuentan con luz natural, todos tienen ventana e iluminación natural muy fuerte y dan hacia el jardín o hacia la playa”.

“El fuerte es el evento social, pero el empresarial lo bueno que tiene es que también genera alojamiento de personas que vienen del exterior a participar en un seminario o un congreso internacional, es una parte fundamental del negocio”, agregó.

Echeverry destacó la diversificación de la oferta del Cottage Carrasco y los diferentes espacios y formas de uso que brinda el hotel. “Tenemos el alojamiento tradicional, tenemos habitaciones específicas para estadías prolongadas o permanentes y tenemos espacios y arrendamiento de oficinas, alquilamos espacios a empresas, estudios u organizaciones que quieran establecerse durante un tiempo.

El hotel también ha generado áreas que permiten que “aunque tú no estés alojado puedas utilizarlas para tener una reunión de trabajo, un espacio tranquilo y descontracturado, donde puedas hacer una reunión pequeña de trabajo de dos, tres o cinco personas. Si lo que se requiere es estar en un lugar cerrado y privado, podés solicitar una sala, pero si te sirve hay un espacio donde te puedes acercar a tomar un café y comer algún bocadito rico mientras estás teniendo una reunión, sin estar alquilando un espacio”, comentó.

En el marco de una acción de apoyo a la cultura que está realizando con diferentes artistas de toda la región, la marca japonesa Nissan, importada y distribuida en Uruguay por Santa Rosa, se integró al Paseo Rostand con la obra del muralista José Gallino.

“Cuando pensamos en crear un mural que reflejara el vínculo que une las culturas de Uruguay y de Japón, donde nació nuestra marca, todos coincidimos en que José Gallino era la persona indicada para llevar adelante este proyecto porque con sus obras nos ha demostrado su gran talento”, indicó Nicolás Felgueroso, gerente comercial de Nissan Uruguay.

El stand de la marca en el evento desarrollado en Carrasco, ubicado en las calles Rostand y Carlos Sáez, ofreció al público diversas actividades interactivas y presentó oficialmente el mural de Gallino. El artista protagonizó un intercambio con los visitantes sobre su obra, que plasma los valores que identifican a Nissan y potencia la figura del modelo X-Trail e-Power, el cual estuvo expuesto en el lugar.

La creación del artista mide nueve por doce metros y está emplazada en Avenida Italia y Comercio. En su obra, Gallino fusionó los paisajes de las carreteras uruguayas con la arquitectura urbana japonesa, realizando una composición basada en el realismo artístico y conjugando aspectos característicos de ambas idiosincrasias.

La propuesta comunica la relevancia de tener la tecnología más avanzada en el manejo, la velocidad, la confianza en los vehículos, el confort y la seguridad.

Para realizar el mural, el artista tardó seis días y utilizó treinta litros de pintura ecológica en aerosol de baja presión. Dado que se trata de una obra en altura, contó con un equipo dedicado a garantizar su seguridad.

José Gallino, oriundo de Salto, es reconocido tanto a nivel nacional como internacional por sus impresionantes murales. Su incursión en el mundo del grafiti se remonta al año 2013, donde se lanzó de manera autodidacta, cautivado por la expresividad del arte callejero.

Desde entonces, ha perfeccionado su técnica de manera vertiginosa, consolidándose como uno de los principales exponentes del grafiti en el país.

La norma ISO 18788 establece los requisitos para que las organizaciones proporcionen un marco para identificar, analizar y controlar las amenazas a la seguridad, asegurando el respeto a los derechos humanos en el contexto de la gestión de operaciones de seguridad privada. Esta norma proporciona un conjunto de principios y requisitos para establecer, implementar, operar, monitorear, revisar, mantener y mejorar un sistema de gestión de seguridad para organizaciones que brindan servicios de seguridad privada.

Obtener la certificación ISO 18788 implica probar que la organización cumple con los requisitos establecidos por la norma en cuanto al establecimiento, implementación y mantenimiento de un sistema de gestión eficaz para sus operaciones de seguridad privada. Esta certificación demuestra el compromiso de la empresa con la calidad de la prestación de servicios de seguridad privada y con el respeto a los derechos humanos.

José Schapiro, coordinador de los sistemas de gestión de Securitas, habló con Somos Uruguay Revista al cumplirse cinco años de la certificación de la empresa en la norma ISO 18788:2015, que garantiza el respeto de los derechos humanos en la gestión del servicio.

Recordó que Securitas es la única empresa en el Uruguay que cuenta con esta certificación, y que cuando se comenzó su implementación, no había en el país auditores para evaluar el cumplimiento de esta norma, ni manuales traducidos al castellano.

Consultado sobre el vínculo entre derechos humanos y seguridad, Schapiro explicó que el tema de derechos humanos “nos concierne directamente, ya que uno de los derechos humanos, establecido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, es el derecho a la propiedad. Por lo tanto, de acuerdo con la misión de la empresa (proporcionar seguridad a nuestros clientes y, por extensión, a toda la comunidad), en nuestras actividades diarias contribuimos a garantizar el respeto de los derechos humanos de nuestros clientes.


En cuanto al proceso de implementación de los requisitos de las normas en general, Schapiro destacó la importancia del apoyo de la Dirección, tanto para asignar recursos como para transmitir a todo el personal el compromiso de la organización con el desarrollo e implantación de un sistema de gestión.

“Es un apoyo imprescindible para que estos requisitos se implementen eficazmente y que todas las áreas de la empresa los cumplan. Capacitar, elaborar documentos, establecer controles y definir objetivos e indicadores son solo algunos aspectos que aseguran el cumplimiento de la norma”.

Análisis de riesgo

Consultado sobre cómo se implementa la norma en el vínculo con el cliente, Schapiro respondió que uno de los pasos que se cumplen ante un cliente nuevo es hacer un análisis de riesgo de vulneración de derechos humanos en el sitio de prestación del servicio, donde se plantea la interrogante respecto a qué probabilidad hay de que se vulneren derechos humanos de nuestro personal, de los clientes o de terceras personas.

Schapiro señaló que los clientes destacan el valor agregado de esta iniciativa, ya que la empresa destina recursos para implementar sistemáticas de trabajo que redundan en una mejora en la calidad del servicio. Brindamos formación, implementamos controles, realizamos reuniones de coordinación, llevamos adelante simulacros de incidentes en los servicios y damos seguimiento a la operativa para asegurar el cumplimiento de la norma, atentos a las necesidades y expectativas de nuestros grupos de interés: clientes, empleados, accionistas, proveedores, entes reguladores, la industria de la seguridad privada, el medio ambiente y la comunidad.

“Respetar los derechos humanos implica cumplir con la normativa vigente, y al certificar la norma ISO 18788, Securitas va un paso más allá en su cumplimiento”.

Esta norma exigió un minucioso trabajo con las áreas operativas, porque esa evaluación de riesgo, que se hace formalmente cuando ingresa un cliente a la empresa, debe ser una evaluación permanente. “Son aspectos clave en la tarea operativa del personal de la empresa”, añadió el experto.

La iniciativa de aspirar a determinada certificación nace en la dirección de Securitas, y el área de sistemas de gestión se encarga de asegurar que se implementan y mantienen todos los requisitos que establece la norma, dado que luego de la obtención de la certificación el sistema es auditado anualmente.

Securitas Uruguay tiene cuatro sistemas de gestión implementados y certificados según cuatro normas ISO. “En todas estas normas, uno de los requisitos es que se haga una auditoría interna al menos una vez al año. También tenemos auditorías externas todos los años, que es cuando se renuevan los certificados”, comentó Schapiro.

ISO 9001:2015, Sistema de Gestión de Calidad

Norma enfocada en la mejora del servicio y el aumento de la satisfacción de los clientes. Securitas mantiene esta certificación desde el año 2008.

ISO 18788:2015, Sistema de Gestión de Operaciones de Seguridad

Norma específica para empresas de seguridad privada que busca asegurar que, en la prestación del servicio, no se vulneren derechos humanos del personal de Securitas, de sus clientes y de terceras personas. Securitas mantiene esta certificación desde el año 2019.

ISO 45001:2018, Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo

Sistema de gestión orientado a garantizar que la empresa proporciona a sus trabajadores entornos de trabajo seguros y saludables, y que adopta las medidas necesarias para prevenir accidentes, lesiones y enfermedades profesionales, promoviendo la salud y el bienestar de los trabajadores. Securitas mantiene esta certificación desde el año 2020.

ISO 37001:2016, Sistema de Gestión Antisoborno

Sistema de gestión cuyo fin es prevenir, detectar y enfrentar el soborno. Securitas mantiene esta certificación desde el año 2021.

Cutcsa ganó el llamado a licitación realizado por la Intendencia de Montevideo para operar un bus turístico en la capital del país, con seis unidades que realizarán cuatro recorridos, uno por la rambla, otro por el centro y dos por la zona oeste de Montevideo. Los ómnibus tendrán capacidad para unos 60 pasajeros sentados, accesible y con piso superior semidescapotable.


“Estas unidades que prestarán el servicio de bus turístico representan un paso más hacia las nuevas tecnologías y el cambio de la matriz energética, ya que serán unidades 100 % eléctricas, con toda la tecnología, información, idiomas, y será de fácil acceso no sólo para los turistas sino para nuestra sociedad, ya que tendrá precios diferentes en temporada baja para estudiantes, jubilados y distintas organizaciones sociales y culturales, para que puedan conocer aún más nuestro hermoso Montevideo”, expresó el presidente de la empresa, Juan Salgado.

El presidente de Cutcsa destacó que la recuperación de este servicio no es un logro solo para Cutcsa, y demuestra que “cuando lo público y lo privado tienen los mismos objetivos y quieren buscar la calidad, se puede lograr”. “Montevideo se merecía un servicio turístico de primera calidad, como seguramente vamos a dar, porque a eso nos comprometimos”, agregó, y recordó que también significa una oportunidad para los montevideanos, que muchas veces “no terminamos de conocer la ciudad”.

Por su parte, el director de Turismo de la Intendencia de Montevideo, Fernando Amado, destacó la exigencia de la licitación, en la que se hizo hincapié en la sostenibilidad y accesibilidad de las unidades. Amado también destacó los circuitos que se establecieron para recorrer “todos los puntos” emblemáticos de la ciudad, y la llegada a otras zonas, como el pueblo Santiago Vázquez o el Cerro.

Amado dijo que el boleto dura 24 horas y habrá una tarifa especial para quienes tengan la tarjeta del Sistema de Transporte Metropolitano, y otra para aquellos que sean beneficiarios de algún plan social. “Montevideo va a tener bus turístico por muchos años, por ocho años está garantizado este servicio, y en 2031 las autoridades que estén evaluarán; se puede renovar por ocho años más o llamar a licitación, pero el hecho de tener ocho años garantizados permite a los operadores privados vender el destino incluyendo este servicio, que va a ser de primer mundo”, agregó.

El proceso para buscar un nuevo servicio de bus turístico se inició luego de la pandemia, una vez culminado el contrato del servicio que funcionó entre 2014 y 2020.

El nuevo servicio ofrecerá cuatro diferentes circuitos:

 

Circuito central: Mercado Agrícola de Montevideo, Palacio Legislativo, Plaza Primero de Mayo, Parque Prado, Terminal Tres Cruces, Estadio Centenario y museo, Parque Rodó, Plaza Independencia, Intendencia de Montevideo y Biblioteca Nacional. Saldrá cada 40 minutos todos los días.

Circuito rambla: Parque Rodó, Faro de Punta Carretas, Playa Pocitos, Playa Malvín, Hotel Carrasco. Saldrá cada 85 minutos todos los días.

Circuito oeste: Parque Prado, Fortaleza del Cerro y Playa del Cerro. Saldrá cada 55 minutos tres veces por semana. 

Circuito Lecocq: Parque Prado, Unidad Agroalimentaria Metropolitana, Parque Lecocq y Santiago Vázquez. Saldrá cada 120 minutos tres veces por semana.

El gobierno uruguayo firmó un memorando de entendimiento con la empresa HIF para la construcción de una planta de hidrógeno verde en Paysandú, paso previo a la firma de un contrato de inversión. De concretarse, sería la mayor inversión privada en la historia del país, cercana a los 6.000 millones de dólares, y permitiría crear en la etapa de construcción unos 3.000 empleos, señaló el secretario de Presidencia, Rodrigo Ferrés.

Inicialmente, el gobierno había anunciado una inversión de US$ 4.000 millones, pero la empresa concluyó que en el país no estaban dadas las condiciones para comprar la totalidad del CO2 que el proyecto demanda, por lo que decidió que se encargará de construir las instalaciones para producir su propio CO2, con un mayor monto de inversión.

En la ceremonia, junto con Ferrés, estuvieron presentes la prosecretaria de Presidencia, Mariana Cabrera, el canciller y ministro interino de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini, el presidente de Ancap, Alejando Stipanicic, la presidenta de UTE, Silvia Emaldi, el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, y representantes de la empresa.

Ferrés destacó la relevancia de este acuerdo para el país. El memorando de entendimiento representa una instancia previa a la firma del contrato de inversión. Ahora, se deberá estudiar la factibilidad del proyecto, dijo. De concretarse, sería la mayor inversión privada de la historia, ya que alcanzaría los 6.000 millones de dólares y generaría unos 3.000 puestos de trabajo en la etapa de construcción.

El proyecto posiciona a Uruguay en la escena internacional como país que promueve el desarrollo de industrias verdes. “Sirve para la emisión de bonos financieros, para posicionarnos como país natural, que está a la vanguardia de las inversiones de productos ecológicos”, indicó Ferrés.

Paganini explicó que la planta produciría combustibles sintéticos. Para ello, utilizaría dióxido de carbono que emerge de las cadenas de biomasa, y también hidrógeno verde, que sería generado a partir de energías renovables. “Le agrega un producto más a la producción nacional. Es un producto verde, carbono neutral, que genera una nueva rama industrial”, expresó. El jerarca también recordó que la producción de combustibles verdes es una industria en pleno desarrollo a nivel internacional.

Por su parte, Olivera destacó la relevancia de instalar este proyecto en Paysandú debido a la historia industrial de ese departamento. Asimismo, destacó el potencial para dinamizar la economía local.

Apuesta al hidrógeno verde

La apuesta al hidrógeno verde es uno de los ejes de la segunda transición energética que el gobierno impulsa. De acuerdo con los estudios del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de 2018, para limitar el calentamiento global a menos de 1,5 °C se debe lograr ser carbono neutral a nivel mundial en 2050.

El hidrógeno verde es el producido sin la participación de combustibles fósiles, únicamente a partir de energías renovables.

Actualmente el método que se vislumbra con mayor potencial para la producción de hidrógeno verde es la electrólisis del agua, de forma tal que, a partir de energía eléctrica proveniente de fuentes renovables y agua, se obtienen por separado hidrógeno (H₂) y oxígeno (O₂). Por tanto, la producción del hidrógeno verde es un proceso con cero emisiones de gases de efecto invernadero.

La segunda etapa de la transformación energética en Uruguay, explica en su página web el Ministerio de Industria, Energía y Minería, incluye diversos desafíos, entre los cuales se encuentran el desarrollo de una economía del hidrógeno y continuar la descarbonización del sector energético y de producción de materias primas.

En cuanto al desarrollo de una economía del hidrógeno, Uruguay tiene muchos atributos para ser un productor de hidrógeno verde y derivados para ser exportado y consumido localmente.

La calidad, abundancia y complementariedad de los recursos eólico y solar permitirían lograr costos competitivos para la producción de hidrógeno a escala. Para 2030, los costos de producción pueden alcanzar 1,2-1,4 USD/kg, con una capacidad total mayor a los 90 GW de potencia a partir de energía renovable en los sitios con mayor potencial.

A su vez, indica el documento, el país cuenta con centrales hidroeléctricas, infraestructura de red de transporte de energía eléctrica, matriz eléctrica 97 % renovable, alta disponibilidad de agua y fácil acceso a CO2 (a partir de biomasa sustentable), que pueden permitir una producción competitiva de combustibles sintéticos (e-metanol y e-jetfuel).

El país cuenta también con alta disponibilidad de agua dulce por pertenecer a una gran cuenca regional, así como por el régimen de precipitaciones anuales.

El documento destaca además el valor del puerto de Montevideo, con acceso al océano Atlántico, y la actual operativa logística interna desarrollada, y que Uruguay es un país de una fuerte institucionalidad y seguridad jurídica que se encuentra entre las principales economías del mundo para la inversión sustentable, según el índice ESG que elabora JP Morgan.

Impulso al desarrollo

La incorporación de hidrógeno verde dará a Uruguay desarrollo industrial, económico y laboral, mayor independencia energética, disminución de la vulnerabilidad respecto de la volatilidad de los precios del petróleo, y ahorro de divisas, afirma el MIEM.

Las iniciativas de producción de hidrógeno verde y derivados son proyectos industriales que permitirán crear puestos de trabajo y agregado de valor en el país. Se exportarán productos industriales, como combustibles de última generación, a partir de energía renovable, agua y residuos de las industrias que utilizan biomasa, aplicando nuevos procesos productivos.

El país podrá posicionarse como productor de energía y productos renovables, un nuevo rubro de exportación, estratégico y de largo plazo. Se trata de productos y combustibles renovables que están siendo demandados por la industria naviera y la aviación, entre otras, que están en proceso de descarbonización. Uruguay puede ocupar un lugar como proveedor y receptor de inversiones.

El desarrollo de la industria de hidrógeno verde podría generar más de 30.000 puestos de trabajo directos calificados en construcción de plantas, operación y mantenimiento, logística y educación técnica.

El hidrógeno verde y sus derivados representan una oportunidad de facturación para Uruguay estimada en 2.000 millones de dólares anuales a 2040. A la vez, implica una reducción de emisiones de CO2 estimada en siete millones de toneladas por sustitución de combustibles fósiles.

Asimismo, en el nivel de desarrollo tecnológico actual, estos procesos implicarán la formación de recursos altamente capacitados y la oportunidad de avanzar en investigación, desarrollo e innovación en el país, pues a nivel global se están desarrollando tecnologías y oportunidades para la innovación y el desarrollo de empresas tecnológicas. (Fuente: Comunicación presidencial y MIEM).

El presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Diego Labat, abrió el ciclo Línea de Encuentro 2024 organizado por Somos Uruguay con una disertación titulada “La inflación baja como pilar del crecimiento”, que se realizó el 2 de abril por la noche en el Hotel Cottage.

Durante su intervención, Labat trató varios temas que hacen a las políticas para el control de la inflación y sus expectativas, pero también se refirió a otros temas como el tipo de cambio, los costos de la intervención del Estado en el mercado cambiario, la evolución de la tasa monetaria y otros aspectos que impactan en el valorización del peso uruguayo, entre los que mencionó la calificación de la deuda pública.

Labat comenzó señalando que cuando el actual gobierno asumió, el directorio del BCU se puso como objetivo principal la baja de la inflación, pero precisó que el organismo realiza otras contribuciones importantes al país “como la estabilidad financiera, tener un sistema financiero sólido, bien líquido y solvente, contribuir a que haya un mejor sistema de pagos, y que eso contribuye a tener una economía más eficiente, con menores costos”.

El presidente del BCU dijo que “la mejor contribución que puede hacer el BCU a la sociedad es tener una inflación baja”, y agregó que una inflación alta genera problemas redistributivos. “¿Por qué esta idea de la inflación baja como pilar del crecimiento? Claramente una inflación baja implica evitar muchos efectos redistributivos, que son los que la sociedad tiene cuando tenemos inflación alta y empiezan a generar problemas redistributivos que todos sabemos cómo van y cómo siguen y cómo terminan”.

El BCU tiene una historia de larga evidencia, con muchos estudios que muestran cómo la inflación alta termina perjudicando el funcionamiento micro de la economía, “cómo hace que los empresarios terminen tomando decisiones que son correctas, porque se adaptan a la situación en que están, pero que no son óptimas. Y eso hace y es parte de las causales por las cuales el crecimiento es un poco más lento”, añadió.

Por eso, dijo, “lo primero que hicimos en 2020 fue adoptar la definición de que el BCU tenía como objetivo central y único bajar la inflación”, y destacó el rol del fortalecimiento de la moneda nacional en ese objetivo. Además, dijo que uno de los hitos para marcar el rumbo hacia la baja de la inflación fue cambiar el rango meta de entre 3 % y 7 % a entre 3 % y 6 %, algo que se concretó en agosto de 2020. “En ese momento parecía una quimera, parecía una cosa rara, pero la idea era ir marcando esa idea de que el objetivo era la inflación”, comentó.

Cinco pilares

El presidente del BCU dijo que los cinco pilares de la gestión fueron la baja de la inflación, el uso de la tasa de interés como instrumento para lograrlo, la mejora en la comunicación y transparencia de los indicadores, la desdolarización y la libre flotación.

Labat destacó el rol de la transparencia y la mejora en la comunicación del BCU para tener “una comunicación dirigida a todos los sectores de la sociedad”. “Desde hace tres años, en cada informe de política monetaria incorporamos un anexo con nueva información, mostrando los modelos que el BCU usa con total transparencia, porque lo que queremos es que los agentes económicos entiendan cómo razonamos y hacia dónde queremos ir”.

Eso es clave en la comunicación. Pero eso, que hacemos con agentes más especializados –porque el informe de política monetaria no lo lee todo el mundo–, también hemos tratado de hacerlo con una versión didáctica del informe de política monetaria, con una newsletter que mandamos todos los meses con los datos de inflación, con reuniones con todas las cámaras empresariales, con el Instituto Cuesta Duarte, con distintos grupos de interés”.

“Tenemos una encuesta de expectativas que hoy contestan 24 analistas, y periódicamente nos reunimos con cada uno de esos 24, conversamos, intercambiamos opiniones, damos nuestra visión y eso es parte de la comunicación y es importante”, agregó.


Mejoras en la desdolarización

En cuanto al proceso de desdolarización, Labat dijo que, de los cinco pilares, es el que ha ido más lento, pero atribuyó esa lentitud a la necesidad de tener una inflación baja por mucho tiempo.

“Hemos tenido mejoras en algunos indicadores de desdolarización, los depósitos algo menos dolarizados están, los créditos algo menos dolarizados están, las transacciones se han ido mejorando, pero todavía falta mucho. Creemos que para dar pasos más fuertes hacia una mayor desdolarización de la economía necesitamos tener una inflación baja por mucho tiempo”.

“Mientras eso no suceda, todavía es difícil avanzar en ese proceso, pero claramente es un proceso que el país tiene que recorrer”, afirmó.

Manejo de la tasa de interés

En cuanto al manejo de la tasa de interés, Labat comentó que es algo que Chile y Brasil vienen haciendo desde hace décadas, y que en el caso uruguayo es un nuevo régimen que se está manejando con “mucho cuidado”, principalmente en lo que refiere a revertir el proceso de incremento de la tasa –como se viene haciendo desde hace un año– ante señales de retroceso de la inflación.

Labat señaló que el BCU, a partir del uso de la tasa de interés –que luego de la pandemia fue subiendo paulatinamente de 4,5 % a 11,5 %–, logró la menor inflación en los últimos 18 años, y desde hace diez meses, contando la inflación de marzo, el indicador se encuentra dentro del rango meta fijado.

“Uruguay durante la pandemia tenía tasas de interés muy bajas; cuando entendimos que la pandemia había pasado, y los tiempos se estaban normalizando, empezamos a subir la tasa de interés. ¿Qué es lo que hacemos con eso? Ponemos condiciones monetarias más duras a la economía. ¿Para qué? Para evitar la presión sobre los precios y justamente empezar a controlar la inflación”, explicó.

El presidente se detuvo en el proceso de reducción de la tasa: “En Uruguay este es un régimen que todavía está en construcción, entonces tenemos que ser cuidadosos, y nosotros hemos sido cuidadosos, yo diría que hemos tomado los riesgos necesarios con prudencia, quizás algún manual de texto nos hubiera dicho que fuésemos más duros”.

“Creo que hemos tenido la suficiente flexibilidad para tomar esos riesgos, y en la medida en que se pudo empezamos a bajar, pero siempre dejando claro que el compromiso es que la inflación va a estar en el centro del rango y esto quiere decir que puede suceder que recibamos alguna presión y tengamos que volver a subir un poco”.

“Estamos donde queríamos”

“No solo la inflación está en niveles muy bajos –cerramos 2023 con la inflación más baja de los últimos 18 años–, sino que ese es el comportamiento en prácticamente todos los rubros. Con la inflación en el centro del rango, que es el objetivo que nos planteamos hace cuatro años, estamos donde queríamos estar”, señaló, y expresó que “lo más importante es mostrar que sí se puede”, destacando la importancia de los efectos de las expectativas de inflación sobre el indicador.

“Hoy tenemos la inflación en 4,71 %, pero las expectativas de lo que esperan los agentes especializados está en 6 %, en el techo del rango. ¿Qué quiere decir esto? Que todavía tenemos mucho trabajo por hacer. Tenemos que seguir convenciendo a los agentes de que la inflación va a estar en el centro de rango y que tienen que esperar eso”, agregó.


Sobre ese punto, el presidente del BCU dijo que, según lo que determinan las encuestas de expectativas de inflación, los agentes “están empezando a creer”. “Las expectativas no están todavía donde queremos, pero claramente están más abajo de lo que han estado los últimos diez años. Claramente algo nos están creyendo, no todo lo que queremos, pero nos están creyendo”, señaló, y agregó que es un proceso lento que los agentes económicos confíen en que la inflación, históricamente en torno al 8 %, se mantenga baja.

En ese sentido, señaló que es importante transmitir que si la inflación avanza más allá del 4,5 %, tanto a la baja como al alza, el BCU va a intervenir, en busca de que cuando las empresas tomen decisiones, como fijar salarios o fijar precios, lo hagan pensando en ese nivel de inflación.

“El BCU lo que va a hacer es señalar cuál es su objetivo de inflación, y ahí nosotros decimos: queremos que la inflación esté en 4,5 %, con un rango de tolerancia que va entre 3 y 6. Eso es a lo que nos comprometemos. ¿Qué quiere decir eso? ¿Que aseguramos que va a estar siempre en 4,5 %? No. ¿Qué es lo que aseguramos nosotros? Que si la inflación se desvía de 4,5 % nosotros vamos a actuar y está nuestro compromiso firme de actuar, que es lo que hemos hecho en todos estos años. Si la inflación se va más arriba del 4,5 %, ¿nosotros qué hacemos? Usamos el instrumento que tenemos, que es la tasa de interés, y la subimos. Apretamos las condiciones monetarias y hacemos que la inflación vuelva a tender al rango. Si la inflación está mucho más abajo, hacemos exactamente lo contrario. Ese es nuestro compromiso”, agregó.

Labat fue enfático al señalar que la inflación “no es una variable aleatoria”. “Seguimos viendo algunos comentarios que a veces dicen ‘la inflación va a subir porque va a subir el petróleo, o la inflación va a bajar porque las frutas han subido demasiado y ahora van a empezar a bajar’, o que ‘como Argentina ahora se está encareciendo la inflación va a subir’. ¿Qué es lo que falta en ese análisis? Falta entender que si pasa cualquiera de esas cosas y presiona hacia arriba o presiona hacia abajo, el BCU va a actuar y la va a llevar a 4,5 %. Entonces pueden pasar muchas cosas, algunas a favor, otras en contra, pero hay que entender que el BCU actúa; queremos que los agentes económicos tengan claro que la inflación va a estar en 4,5 % y que el rango de tolerancia es entre 3 % y 6 %”, apuntó.

El presidente del BCU dijo que la proyección de inflación para el cierre de 2024 es de 4,9 %, pero aclaró que no se trata de un compromiso sino de una estimación, en función de cómo vienen evolucionando los datos con los que cuenta el organismo. A su vez, planteó que existe “un espacio” para continuar con la baja de la tasa de interés, siempre dependiendo de la inflación.

No hay atraso cambiario

Labat también se refirió al tipo de cambio y negó enfáticamente la existencia de atraso cambiario, señalando que la última vez que el BCU intervino en el mercado de cambios fue en agosto de 2021.

“Difícilmente van a ver en el mundo, o al menos en el mundo serio, bancos centrales hablando del tipo de cambio; no lo van a ver, pero yo prefiero hablar”, comentó. “Uno de los problemas y una de las dificultades que ha tenido Uruguay durante muchos años en bajar la inflación es la falta de credibilidad, porque pasamos de una historia muy larga de inflación a tener durante veinte años una inflación del 8 %. Cuando yo tengo esa historia es difícil que me crean que la voy a romper, entonces ser absolutamente ortodoxos en la libre flotación me ayuda a construir esa credibilidad, a que les quede claro a todos los agentes económicos que nosotros tenemos un objetivo central que es la inflación y no dos, tres, cuatro, cinco objetivos”, explicó.

Labat dijo que al haber libre flotación el dato más certero de cuánto vale el dólar es el que se publica todas las tardes en el BCU y “no hay otro”, y señaló que la discusión de cuánto vale el dólar “tiene décadas y décadas y es parte de las cosas que con los años vamos a tener que lograr superar”.

“Cuando uno tiene un régimen de política cambiaria distinto, ahí sí puede empezar a especular que cuando se fijó administrativamente un tipo de cambio ese tipo de cambio no responde a lo que el mercado diría, pero cuando hay libre flotación, y nosotros de lo que nos hemos preocupado es justamente de completar el mercado y que todos operen en el mercado, esa es la mejor referencia que podemos tener”, agregó.

“En Uruguay el tipo de cambio flota, el BCU no interviene en el mercado de cambios desde hace casi tres años, y lo que vale el tipo de cambio hoy es 38,20. Eso no quiere decir que ese sea un tipo de cambio que genere una gran competitividad para otros lugares, pero son cosas distintas”, advirtió.

Labat hizo un repaso de los diferentes sistemas de control administrativo del tipo de cambio desde principios del siglo XX y señaló que esa historia hace que pensemos en cuánto vale el dólar y cuánto debería valer, pero llamó a ser “muy cuidadosos” a la hora de hablar de atraso cambiario, cuando lo que existe es libre flotación.

No politizar el tipo de cambio

Labat llamó a “no politizar el tipo de cambio” y señaló que el hecho de que no haya una fijación administrativa del tipo de cambio no quiere decir que el resultado sea el más favorable para todos los sectores del país.

Además, se refirió a los costos de intervenir en el mercado de cambios, dado que implica, luego de comprar dólares, retirarlos con letras de cambio, que generan intereses, cuyos costos en los últimos 18 años se estiman en 1.000 millones de dólares.

“Cada vez que el BCU interviene y compra dólares, larga pesos a la calle y esos pesos los tiene que retirar emitiendo letras que tienen un costo. En los últimos 18 años se compraron 7.000 millones de dólares; esto tiene su contrapartida en un stock muy grande de letras al cual le pagamos intereses todos los días”, explicó.

El presidente del BCU dijo que existen muchos otros factores que llevan el valor del dólar a la baja y mencionó como ejemplo el incremento de la calificación de la deuda como un factor que valoriza el peso, y además señaló que el BCU ha promovido la intervención de otros jugadores en el mercado, como las empresas públicas.

“Nosotros tenemos libre flotación, y cuando hay libre flotación empiezan a jugar un montón de factores; el peso uruguayo, en los últimos tres años casi, claramente se ha apreciado, y cuando uno empieza a ver los indicadores, ve que hay un montón que terminan justificando los movimientos del tipo de cambio”.

Para mostrar algunos, Labat indicó que hace 15 días a Uruguay la calificadora Moody’s le subió la nota de la deuda uruguaya a triple B+; “eso claramente tiene un efecto sobre el tipo de cambio, sobre la fortaleza del peso, sobre la credibilidad de Uruguay, porque atrás de esa suba de calificación aparecen inversiones”, explicó.

También mencionó la caída del riesgo país, que es uno de los más bajos de la región, y el éxito de los bonos indexados a objetivos ambientales como otros ejemplos que redundan en el fortalecimiento del peso uruguayo.

“Uruguay en materia de sustentabilidad ha hecho muy bien las cosas, y eso también ayuda a que vengan inversiones con el hidrógeno verde, con el bono verde que emitió el Ministerio de Economía, todas esas cosas van presionando el tipo de cambio”, agregó.

Labat enfatizó que este régimen cambiario “es el mejor que puede tener un país pequeño y abierto como Uruguay”, y subrayó los aportes que puede realizar el BCU dentro del régimen de libre flotación, como la incorporación a las operaciones de los organismos públicos o la mejora en la publicación de los datos.

“Obligamos a la bolsa electrónica de valores y a los bancos a publicar el tipo de cambio interbancario en línea. Hace unos años el tipo de cambio se conocía a las 4 de la tarde, cuando se hacía el cierre. Ahora uno ve con un retraso de diez minutos cuánto está operando el dólar. Todas esas acciones a lo que apuntan es a la transparencia y a que haya un mercado que opere cada vez mejor”, señaló.

Labat habló también sobre la influencia de la inflación en dólares y señaló que se debe comparar con la inflación en dólares en Estados Unidos. “Cuando pasan treinta y pico de años, como pasó en Estados Unidos con una inflación muy baja, la inflación en Estados Unidos no nos importa, pero no nos tenemos que olvidar de que en los últimos cuatro años la inflación en Estados Unidos fue de más del 20 %”, comentó, y mencionó que Uruguay en los últimos cuatro años no tuvo una inflación en dólares muy distinta a la que hubo en el resto del mundo.

Labat puso como ejemplo la comparación con Nueva Zelanda, cuya mayor intervención anual fue de 300 millones de dólares, cuando es una economía cuatro veces mayor a la nuestra, mientras que la uruguaya alcanzó los 4.000 millones de dólares en un año.

“Nueva Zelanda hace ocho o diez años que no interviene o interviene con poquita cosa, pero si miramos las intervenciones, estas no resolvieron la inflación en dólares. La inflación en dólares sucedió con intervenciones o sin intervención”, agregó.

Labat dijo que la no intervención y la libre flotación hacen que las empresas dejen de tener certeza sobre el tipo de cambio, lo que las obliga a cubrirse, y señaló que en países que acumulan décadas de libre flotación es habitual que las empresas tengan mecanismos para cubrirse.

“Cuando uno tiene una cultura tan larga de intervención en el mercado de cambios, es difícil romperla”, señaló, pero advirtió un cambio en las empresas en su operación en dólares.

Abrir más la economía

Labat señaló también que a veces se tiende a confundir la inflación con el “ser un país caro” y planteó que Uruguay es un país caro –según estudios realizados a pedido del BCU– porque aún “no es lo suficientemente abierto” y “tiene que seguir trabajando en la austeridad de sus cuentas públicas”.

El presidente del BCU dijo que es necesario trabajar en todos los aspectos que permitan mejorar la competitividad y particularmente ir a las soluciones de fondo. “Los atajos no sirven”, señaló, y mencionó la eficiencia del sistema de pagos como una de las contribuciones del BCU a mejorar la competitividad del país.

Para cerrar, Labat hizo hincapié en la necesidad de hacer de la política monetaria y el objetivo de una inflación baja una política de Estado. “Antes todos en general en el país decíamos que los demás países sí pueden bajar la inflación y Uruguay no, puede porque Uruguay es diferente, y en realidad los uruguayos somos iguales a todos y podemos bajar la inflación”.

“Uruguay puede bajar la inflación y esperemos que el próximo directorio del BCU pueda dar incluso un paso más, porque 4,7 % sigue siendo alto a nivel internacional, pero tienen que terminar siendo políticas que se mantengan y que se sostengan, y por eso es importante que no se termine politizando”.

El plebiscito contra la usura

Al responder las preguntas del público presente, Labat fue consultado sobre las modificaciones a la ley de usura y la eventual consulta ciudadana al respecto. El presidente del BCU dijo que existe un problema al respecto, principalmente en algunos sectores de la población, pero advirtió que es importante considerar los efectos de las soluciones que se buscan.

“¿Uruguay tiene un problema con esto? Sí, Uruguay tiene un problema con el endeudamiento de personas físicas. Dicho esto, hay que ser cuidadosos, porque a veces un mal diagnóstico nos lleva a tomar malas medidas, que en vez de mejorar la situación la empeoran. Que yo tenga un problema no quiere decir que cualquier solución sea buena”, opinó.

Labat marcó que el país en los últimos 20 años ha avanzado en la formalización del mercado de créditos y en su medición, y agregó que desde el BCU se realizaron cambios en la normativa que favorecieron ese camino y permitieron abarcar muchas empresas que no estaban reguladas por la Superintendencia de Servicios Financieros.

“Estamos regulando, hemos cambiado la normativa para que, por ejemplo, cuando las deudas son muy chiquitas, eso no implique que la persona arrastre su mala categoría al resto del sistema”, comentó.

Admitió que es “preocupante” el nivel de las tasas, pero confió en el proceso de discusión que se está dando en el Parlamento, con un proyecto de ley que tiene media sanción. “Yo soy muy optimista de que las soluciones que se vienen conversando van a salir y van a ser buenas”. “Hay que ser cuidadosos y no voluntaristas con querer resolver todo”, advirtió, y señaló que atrás de los bajos niveles de riesgo país hay “un país que tiene reglas de juego bien claras, y eso no lo podemos perder”.

También fue consultado sobre las políticas contra el lavado de activos, y señaló que en 2023 culminó la evaluación nacional de riesgo que hace la Secretaría Nacional contra el Lavado de Activos Financieros y que existe un documento de estrategia nacional que será publicado en los próximos días con lineamientos para mejorar la política contra el lavado de activos.

“Tenemos un sistema que pone muchos controles, pero cuando uno llega a mirar los procesados al final por lavado de dinero, terminan siendo muy poquitos. Creo que hay una tarea importante por hacer; espero que cuando esto se publique se vean algunas líneas de hacia dónde hay que ir”, comentó.

agna Motors Uruguay anunció que tiene toda su flota de vehículos BMW y MINI homologada con el certificado de eficiencia energética, que contiene información acerca del consumo de combustible y las emisiones de gases generadas.

“Estamos orgullosos de ser la primera empresa de Uruguay en cumplir de manera voluntaria con este requisito. Una de las metas de Magna a nivel mundial es ser líderes en el mercado automotriz, y una forma de cumplir este objetivo es siendo proactivos y adelantándonos al cumplimiento de las normativas vigentes, alineándonos a las políticas de cada país”, expresó

Rafael Terra, planificador comercial de Magna Motors Uruguay. Este certificado comenzará a ser obligatorio para los vehículos livianos a combustión a partir de setiembre de 2024, para los híbridos a partir de marzo de 2025 y para los eléctricos a partir de setiembre de 2025. El rótulo contiene información sobre del rendimiento en kilómetros por litro en ciudad, carretera y ciclo mixto, y abarca automóviles y vehículos de transporte de carga livianos (categoría M1 y N1). Además, incluye datos relativos a las emisiones de dióxido de carbono generadas por kilómetro.

En el caso de los vehículos eléctricos, contiene datos sobre su autonomía y su rendimiento en kilómetros por kilovatio. De esta forma, otorga información certera a los consumidores sobre el rendimiento energético, lo cual es útil al momento de adquirir un vehículo. “Esta normativa es beneficiosa tanto para el cuidado del medioambiente como para el propio conductor, ya que a la hora de realizar la compra tendrá acceso a una mayor información que le permitirá ser más consciente en su elección, pudiendo exigir un vehículo más amigable con el ecosistema”, agregó Terra.

La certificación de Magna Motors fue acreditada por Qualis Fidelis, quien reconoció a la compañía por su compromiso para lograr una mayor eficiencia de la utilización de la energía. En un exclusivo evento, que contó con la presencia de ejecutivos de ambas compañías, el organismo de certificación entregó las primeras etiquetas correspondientes a los modelos BMW i5, BMW i4 y BMW Z4 M40i.

El presidente Lacalle participó del inicio de la zafra de la caña de azúcar 2024 en Bella Unión desde donde hizo un llamado a cuidar el tono de la campaña electoral: “que sean las campañas que siempre hay. Alguna patadita en la canilla, pero que sepamos que el día después es importantísimo”, expresó.

Lacalle destacó el avance de la producción de caña de azúcar y el compormiso de su gobierno con un producto subsidiado que es centro de la actividad económica regional, con  la participación de pequeños productores y la generación de precios estables.  

“Empiezo a terminar mi gobierno y vengo una vez más a Bella Unión, a la inauguración de la zafra a decir: 'Supimos cumplir'”, resaltó y recordó que durante la campaña electoral se lo acusó de querer fundir esa industria.

En el evento participaron la ministra de Industria, Energía y Minería, Elisa Facio; el titular de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos; el presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic, y el intendente de Artigas, Pablo Caram.

El ministro Mattos destacó la “técnica, valor y especialidad” en la región de la producción de caña de azúcar y la generación de conocimiento que puede  trasladarse a otros rubros productivos, mientras que la ministra de Industria, Elisa Facio resaltó la generación de un "triángulo positivo entre el avance productivo, la generación de productos amigables con el ambiente y la felicidad de los trabajadores sea insignia y ejemplo para el futuro y resto del país". 

Este miércoles se realizó el lanzamiento del programa Ópera Prima en el Auditorio SODRE. Durante la presentación, los asistentes tuvieron la oportunidad de conocer en detalle este innovador programa, además de disfrutar una destacada actuación de los jóvenes del Coro Nacional Juvenil.
 
Ópera Prima está diseñado para impulsar la inserción laboral de los integrantes del Coro Nacional Juvenil, la Orquesta Nacional Juvenil y las Escuelas de Formación Artística del SODRE, y el objetivo principal es brindarles su primera experiencia laboral formal en los restaurantes McDonald’s, con horarios flexibles mientras continúan desarrollando sus estudios artísticos.

Durante el lanzamiento el consejero del SODRE, Diego Silveira, expresó su entusiasmo por este nuevo paso en la colaboración entre ambas Instituciones. A su vez, Pablo Díaz, director de Arcos Dorados Uruguay, comentó que de las casi 3.200 personas que integran el staff de McDonald´s, más del 80% son menores de 24 años y que con este programa, seguirán expandiendo el compromiso como Compañía con la formación y la creación de nuevas oportunidades laborales para los jóvenes uruguayos.

Para finalizar, Paula Espasandín, jefa de comunicaciones de Arcos Dorados Uruguay expresó “este programa se enmarca dentro de nuestra estrategia corporativa global de sostenibilidad social y es un orgullo poder apoyar a más de 800 jóvenes artistas del SODRE en la construcción de sus sueños”; y agregó que el lanzamiento del programa Ópera Prima representa un hito significativo en el apoyo a jóvenes talentosos en el campo artístico, y subraya el compromiso de SODRE y McDonald’s en el fomento de oportunidades de desarrollo y crecimiento para la próxima generación de artistas uruguayos.

Acerca de Arcos DoradosAcerca de Arcos DoradosArcos Dorados es el mayor franquiciado independiente de McDonald’s del mundo y la cadena de restaurantes de servicio rápido más grande en América Latina y el Caribe. La compañía tiene el derecho exclusivo a poseer, operar y otorgar franquicias de locales McDonald’s en 20 países y territorios de esas regiones y contabiliza más de 2.300 restaurantes, entre unidades propias y de sus franquiciados, que juntas emplean más de 95 mil personas (datos de 30/09/2023). La empresa también utiliza su plataforma ESG, Receta del Futuro, para impactar positivamente en las comunidades donde está presente. A su vez, cotiza en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE: ARCO).

Para más información sobre la Compañía:  www.arcosdorados.com

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