Seguridad y Salud en el Trabajo: cuando el riesgo no se ve, pero impacta

Foto: Getty Images
Foto: Getty Images

En el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, que se celebró el 28 de abril, la Organización Internacional del Trabajo vuelve a poner el foco donde más cuesta mirar: los riesgos psicosociales. Este año el mensaje es claro: no alcanza con cuidar el cuerpo si descuidamos la mente.

Durante años, la salud laboral se construyó sobre lo visible: accidentes, ergonomía, condiciones físicas. Sin embargo, hoy sabemos que una parte sustancial del daño ocurre en un plano más silencioso: el estrés crónico, la sobrecarga mental, la ambigüedad de roles, el liderazgo ineficaz o la falta de reconocimiento. No dejan huellas inmediatas como una lesión, pero deterioran de forma progresiva la salud y el desempeño.

Los riesgos psicosociales no son percepciones aisladas ni "temas blandos". Son exposiciones organizacionales medibles, con impacto directo en indicadores duros: ausentismo, rotación, errores, siniestralidad y productividad. Ignorarlos no los hace desaparecer; los vuelve más costosos.

En consulta lo veo a diario: personas que no consultan por "estrés", sino por insomnio, irritabilidad, fatiga persistente, dificultades de concentración o conflictos interpersonales. Cuando profundizamos, aparece el contexto laboral como factor determinante. No es solo la persona la que no puede con el trabajo; muchas veces es el trabajo el que no está diseñado para ser sostenible.

Aquí es donde el enfoque cambia. La pregunta ya no es "¿cómo ayudamos a esta persona a resistir?", sino "¿qué estamos haciendo como organización que genera este nivel de carga?". Ese giro es clave.

La OIT plantea un abordaje que va más allá de la sensibilización. Implica tres niveles de acción:

1. Medir: utilizar herramientas validadas que permitan identificar los factores de riesgo (demanda psicológica, control, apoyo social, liderazgo, recompensas, entre otros). Lo que no se mide, no se gestiona.
2. Interpretar: transformar los datos en información útil para la toma de decisiones. No se trata de acumular diagnósticos, sino de comprender dónde intervenir.
3. Actuar: diseñar e implementar estrategias organizacionales. Ajustar cargas de trabajo, clarificar roles, formar líderes, mejorar la comunicación, generar espacios de feedback y apoyo.

Muchas organizaciones se detienen en el primer paso. Aplican encuestas, obtienen resultados... y no pasa nada. Ese es uno de los mayores riesgos actuales: diagnosticar sin intervenir. Porque cuando se pregunta y no se actúa, la confianza se erosiona.

Hablar de riesgos psicosociales es, en definitiva, hablar de responsabilidad organizacional. No como obligación normativa únicamente, sino como decisión estratégica. Las empresas que gestionan estos riesgos no solo cuidan a su gente: mejoran su rendimiento, su clima y su sostenibilidad en el tiempo.

El 28 de abril nos invita a revisar prácticas, no a repetir discursos.
A dejar de romantizar el agotamiento.
A dejar de normalizar lo que enferma.

Porque el verdadero desafío no es reconocer que el estrés existe.
Es decidir qué hacemos con eso.

Bibliografía

* Organización Internacional del Trabajo. (2024). Riesgos psicosociales en el trabajo: prevención y gestión. OIT.
* World Health Organization. (2022). Guidelines on mental health at work. WHO.
* European Agency for Safety and Health at Work. (2021). Psychosocial risks and stress at work.
* Karasek, Robert, R., & Theorell, Töres, T. (1990). Healthy Work: Stress, Productivity, and the Reconstruction of Working Life. Basic Books.
* Siegrist, Johannes, J. (1996). Adverse health effects of high-effort/low-reward conditions. Journal of Occupational Health Psychology

Últimas noticias