En los últimos días volvió a instalarse en Uruguay el debate sobre la reducción de la jornada laboral. Desde el PIT-CNT se sostiene que disminuir las horas de trabajo podría contribuir a reducir el estrés y mejorar la salud mental de los trabajadores, mientras que el Ministerio de Trabajo plantea avanzar mediante un proceso de diálogo social antes de impulsar cambios normativos. (la diaria)
Más allá de las posiciones sindicales, empresariales o políticas, existe una pregunta que merece ser respondida desde la medicina: ¿trabajar menos realmente mejora la salud?
La respuesta es más compleja de lo que parece.
El problema no siempre son las horas
Durante décadas se asumió que la cantidad de horas trabajadas era el principal determinante del agotamiento. Sin embargo, la evidencia acumulada en medicina laboral, psicología organizacional y neurociencias muestra que existen otros factores igual o incluso más relevantes.
No todas las jornadas de ocho horas generan el mismo desgaste.
Una persona puede finalizar su día con energía después de ocho horas de trabajo si dispone de autonomía, objetivos claros, reconocimiento y pausas adecuadas. Otra puede terminar exhausta luego de seis horas cuando trabaja bajo presión constante, con conflictos interpersonales, incertidumbre o sobrecarga emocional.
El estrés no depende únicamente del reloj. Depende, sobre todo, de cómo el cerebro interpreta las demandas del entorno.
El estrés laboral es mucho más que estar ocupado
En consulta observo con frecuencia trabajadores que llegan convencidos de que "trabajan demasiado". Cuando analizamos su situación descubrimos que el verdadero problema no siempre es la cantidad de trabajo.
Muchas veces lo que los enferma es:
* la falta de control sobre sus tareas;
* la imposibilidad de desconectarse;
* los cambios permanentes de prioridades;
* el liderazgo inadecuado;
* la incertidumbre laboral;
* la escasa valoración del esfuerzo realizado.
Estos factores mantienen activado el sistema de respuesta al estrés durante semanas o meses.
El resultado es conocido: trastornos del sueño, ansiedad, irritabilidad, problemas cardiovasculares, aumento del riesgo de depresión, dificultades de concentración y mayor ausentismo.
¿Reducir la jornada ayuda?
La respuesta es sí... pero con condiciones.
Diversas experiencias internacionales muestran beneficios cuando la reducción horaria se implementa de manera planificada.
Entre los resultados más frecuentes aparecen:
* menor agotamiento emocional;
* mejor equilibrio entre vida laboral y personal;
* reducción del ausentismo;
* incremento de la satisfacción laboral;
* mejoras en la productividad en determinados sectores.
Pero también existe una advertencia importante.
Si una organización simplemente reduce las horas sin modificar la carga de trabajo, las personas terminarán realizando la misma cantidad de tareas en menos tiempo.
Eso no disminuye el estrés.
Lo aumenta.
El verdadero desafío es rediseñar el trabajo
La conversación debería ir más allá de cuántas horas trabajamos.
Las empresas más saludables no son necesariamente las que tienen jornadas más cortas, sino aquellas que gestionan mejor sus riesgos psicosociales.
Esto implica revisar:
* distribución de tareas;
* niveles de autonomía;
* liderazgo;
* comunicación interna;
* pausas de recuperación;
* flexibilidad cuando la actividad lo permite;
* capacitación de mandos medios para detectar señales tempranas de agotamiento.
En otras palabras, la salud mental no depende exclusivamente del tiempo de trabajo, sino también de la calidad del trabajo.
Más tiempo libre también implica una responsabilidad
Existe otro aspecto que pocas veces se menciona.
Disponer de más horas libres no garantiza automáticamente una mejor calidad de vida.
Si ese tiempo adicional se utiliza para continuar respondiendo correos, permanecer conectado permanentemente o asumir otras obligaciones igualmente estresantes, el beneficio desaparece.
El descanso efectivo requiere desconexión psicológica, sueño adecuado, actividad física, vínculos sociales, ocio y espacios para recuperar recursos emocionales.
No alcanza con salir antes de la oficina.
También es necesario aprender a salir mentalmente del trabajo.
Una oportunidad para repensar el bienestar laboral
La discusión sobre la reducción de la jornada laboral representa una excelente oportunidad para poner la salud mental en el centro de las organizaciones.
No se trata solamente de trabajar menos.
Se trata de trabajar mejor.
Porque las empresas del futuro no serán las que exijan más horas de presencia, sino aquellas capaces de construir entornos donde las personas puedan rendir, desarrollarse y mantenerse saludables durante toda su vida laboral.
Como médica laboral, creo que el gran desafío no consiste únicamente en modificar el reloj. Consiste en rediseñar la forma en que entendemos el trabajo.
Y ese cambio, probablemente, tenga un impacto mucho mayor sobre el bienestar que cualquier reducción horaria por sí sola.
Bibliografía
1. World Health Organization. (2022). WHO Guidelines on Mental Health at Work. Geneva: World Health Organization.
2. World Health Organization & International Labour Organization. (2022). Mental Health at Work: Policy Brief. Geneva: WHO & ILO.
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4. World Health Organization & International Labour Organization. (2021). Long working hours and burden of disease: a systematic analysis of 194 countries, 2000-2016. Environment International, 154, 106595.
5. International Organization for Standardization. (2021). ISO 45003:2021. Occupational health and safety management — Psychological health and safety at work — Guidelines for managing psychosocial risks.