Récord de inversiones este año en sistema eléctrico de Uruguay

Presidenta de UTE, Silvia Emaldi

 

Uruguay lleva adelante la denominada segunda transformación energética, con un plan quinquenal de inversiones que llega a los 1.370 millones de dólares, la mayoría de los cuales salen del presupuesto de la propia empresa, para sostener el sistema y mantener la seguridad del suministro a través del aumento de la generación de electricidad, la sustitución de las fuentes contaminantes y en especial con la ampliación de la red de distribución en todo el país.

“Es una necesidad imperiosa (…); en particular este año se registrará un récord de inversiones”, aseguró la presidenta de UTE, Silvia Emaldi, en su exposición ante autoridades nacionales, expertos y empresarios reunidos en una nueva edición de Desayunos Útiles, convocado por Somos Uruguay el 5 de setiembre en el hotel Hyatt de Montevideo.

En el marco de la expansión de UTE (Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas de Uruguay) hasta 2047, se dispuso el año pasado un plan que incluye la incorporación a partir de 2026 de nuevos paneles de generación solar fotovoltaica, dado que los parques eólicos instalados, con unos 2.500 generadores, cubren las necesidades hasta 2032 por lo menos. “Son dos fuentes que se complementan muy bien, porque tenemos más viento en la tarde-noche y sol durante el día”, apuntó Emaldi.

“Uruguay es pionero en la incorporación de fuentes energéticas renovables; incluso en estos tres años de gran sequía pudimos llegar a guarismos de producción muy importantes”, pese a lo cual hubo que recurrir algunas veces a la compra de energía a Brasil y también activar las usinas térmicas alimentadas con combustible de origen fósil, indicó, tras asegurar que “los niveles se recuperaron rápidamente” y que se está próximo a volver a cubrir el consumo nacional con entre 75 y 80 % de energía eléctrica de fuentes renovables e, incluso, a volver a exportar excedentes.

Emaldi afirmó que el sistema eléctrico nacional cubre “satisfactoriamente la demanda actual”, pero las nuevas demandas para producir hidrógeno que se prevén requerirán duplicar la actual capacidad de generación instalada o contratada.

Como encuadre previo a detallar los planes estratégicos que UTE lleva adelante y lo hecho hasta el presente, la jerarca planteó un cuadro de situación internacional en la materia. “El mundo avanza en una transición energética con el foco puesto básicamente en la mitigación de las emisiones de gases invernadero como el CO2 (dióxido de carbono)”, dijo.

Un informe publicado este año por la Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena) señala que los gobiernos encaran acciones para la transformación energética que permitan reducir la emisión de unas 40 gigatoneladas de CO2 con el fin de llegar a 2050 sin emisiones netas, como indican los compromisos asumidos en el Acuerdo de París, adoptado por 196 países en la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 en la capital francesa y que entró en vigencia en 2016.

Las medidas que se implementan en el mundo para llegar a las metas del Acuerdo de París, de limitar el calentamiento global y conseguir así que el incremento medio de la temperatura no sobrepase el umbral de los 1,5 a 2 grados centígrados, son, en el caso de la energía, aumentar la incorporación de fuentes renovables, mejorar el almacenamiento y otras cuestiones que hacen a la eficiencia, e incrementar la sustitución de combustibles fósiles. En un segundo plano, se considera todo lo que es la incorporación de hidrógenos y derivados, entre otras cosas.

“Esto nos dice que el camino emprendido por Uruguay con la primera transformación energética, que ahora estamos profundizando, es el correcto”, reconoció Emaldi, en línea con lo expresado antes por el director nacional de Energía del Ministerio de Industria, Energía y Minería, Fitzgerald Cantero, quien destacó el impacto de la realidad geopolítica en el sector energético y el posicionamiento positivo de Uruguay en su segunda transición energética.

Hay países europeos que han regresado o han incrementado el uso de energías procedentes de los combustibles fósiles, además de situaciones en las que está en riesgo el mantenimiento del suministro, alertó Cantero en el encuentro que reunió, entre otros, al ministro de Turismo, Tabaré Viera, y al exdirector del Instituto Uruguay XXI Antonio Carámbula.

Seguridad, sostenibilidad, equidad

“Cuando asumimos en 2020 la responsabilidad de conducir UTE definimos con el directorio un nuevo modelo de negocios para este período de cinco años, basándonos en el camino recorrido en la primera transformación energética y definiendo objetivos muy ambiciosos con foco en la descarbonización” con el fin de brindar la mayor calidad del servicio al universo de 1,6 millones de clientes de la empresa estatal, señaló Emaldi al comenzar su alocución.

La jerarca indicó que UTE, “como uno de los actores principales del sector energético, tiene que hacer su contribución al desarrollo del país en el marco de una gobernanza corporativa que busque desburocratizar trámites, brindar eficiencia las 24 horas del día y tener una aceitada organización que haga de la agilidad una característica”.

En el marco del nuevo modelo de negocios, dijo tener tres variables: “la seguridad energética, es decir, poder brindar el suministro a todos sus usuarios, segundo la sostenibilidad ambiental, y tercero la equidad energética, es decir, que sea asequible a todos los hogares del país”.

Así, el Poder Ejecutivo ha autorizado a UTE la instalación de dos parques solares fotovoltaicos, uno de los cuales generará 25 megavatios en terrenos de la empresa cercanos a la central de Punta del Tigre, en San José, y otro para producir unos 75 megavatios, a ubicarse en el norte del país, en lugares que se están eligiendo. “Son inversiones que sumarán unos 100 millones de dólares, estarán operativos antes de concluir el mandato”, aseguró.

“También tenemos previsto ampliar la generación hidráulica, tan importante en el país”, para lo cual se ha proyectado renovar la Central Hidroeléctrica Rincón de Baygorria, ubicada entre los departamentos de Durazno y Río Negro, con más de 60 años de vida y para lo cual se prevé destinar unos 60 millones de dólares hasta 2028, así como seguir manteniendo las centrales térmicas, que son los respaldos más firmes del sistema eléctrico nacional, en las que se invertirán unos 44 millones de dólares.

Generación y transmisión

Otro factor clave en la expansión de UTE son las redes de alta tensión para distribuir a todo el país la electricidad procedente de las varias plantas generadoras cada vez más descentralizadas. Al respecto, Emaldi destacó el Plan Director para Montevideo y su área metropolitana –zona que muestra un consumo de electricidad en constante crecimiento– con desarrollo hasta 2027 y que contempla construir más estaciones, con nuevas tecnologías y más eficientes.

“Debemos invertir además en la renovación de otras redes de distribución”. En particular hay dos proyectos que tienen que ver con sendos fideicomisos, uno para construir la segunda línea de transmisión desde Punta del Tigre, que implica 59 millones de dólares, y otro para al cierre del anillo del norte de la red de transmisión, que requiere una inversión de 220 millones de dólares a cargo de una empresa del gobierno de China y con un cronograma que culmina en enero de 2025.

“Estas redes son fundamentales para llevar electricidad a todo el país y también para exportar el excedente que tiene Uruguay en algunas horas del día, en especial en las madrugadas”, puntualizó.

Para garantizar la seguridad energética se debe estar atentos a toda la cadena, por eso desde el comienzo de este gobierno se debió hacer foco en las redes de distribución, “pues en las anteriores administraciones se puso énfasis en la generación”, apoyando el crecimiento de la construcción, el desarrollo de emprendimientos productivos, en la electrificación rural y en la agropecuaria y lechería.

“Vemos incremento en riego artificial y estamos trabajando en potenciar el uso de energía para cámaras de frío en la granja”, detalló. “Para muchas de esas conexiones ya no son suficientes las líneas monofásicas, sino que hay que pasar a trifásicas con mejor tecnología”. En esa área, Emaldi informó que se implementa una prueba piloto en los departamentos de Soriano y Río Negro con un plan de riego (…) donde nos dicen que el rendimiento de los cultivos podría llegar a triplicarse”.

Aumento de la demanda

“Históricamente, la demanda creció a un promedio de 2 % anual en Uruguay, pero en los últimos años, y a pesar de la crisis sanitaria y de la posterior sequía, en 2021 comenzó a aumentar el consumo y ya para 2022 se incrementó en 3 % y este año proyectamos alrededor de 5 %, alza que en los próximos años va a requerir nuevas fuentes de generación de electricidad”, advirtió en otro tramo de su discurso la presidenta de UTE.

Electricidad para todos

“Todos los sectores vienen creciendo, tanto el residencial como los medianos y grandes consumidores, salvo el sector del alumbrado público, que ha bajado por la incorporación de tecnología LED”, ante lo que “tenemos el desafío” de atender ese desarrollo, así como de mejorar las tarifas, sostuvo.

Pasando a la equidad energética, UTE tenía la necesidad de llegar a unas 2.500 familias que faltaba cubrir en el ámbito rural para alcanzar la meta de un Uruguay 100 % electrificado en el marco del proceso que comenzó en los años 90.

Emaldi afirmó que esta administración ha podido llegar hasta ahora a 1.500 hogares de ese grupo final en un programa de extensión de redes en el que, además de los recursos de la empresa, también participan la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, el Ministerio de Ganadería y el Instituto Nacional de Colonización.

A su vez, se encaró un plan de instalación de pantallas solares fotovoltaicas para aquellos lugares ubicados a más de tres kilómetros de las redes de UTE. “Hemos llegado hasta ahora a 309 familias, a las cuales también se les ha entregado baterías de almacenamiento, instalaciones en interiores que la empresa contrata con cooperativas especializadas, así como electrodomésticos eficientes para que optimicen el uso de esa energía”, detalló.

“También estamos trabajando con los sectores más carenciados de la población del país, en asentamientos irregulares y demás barrios en situación crítica, donde muchos hogares estaban, como decimos habitualmente, ‘colgados’ de la red de UTE, con todo lo que ello significa para la seguridad de las personas, además de la ineficiencia del consumo”, dijo.

Al regular estas situaciones, aparte de brindar seguridad, se consume menos energía. “En 2018 la empresa había comenzado con el programa de inclusión social, que en esta administración se continuó, y además en 2022 se creó junto al Ministerio de Desarrollo Social el denominado Bono Social de la Energía Eléctrica, no solo para regularizar el acceso a la electricidad sino para hacer las instalaciones que llegan al barrio y las del interior de las propias viviendas, en este último aspecto a través de una cooperativa habilitada a tal fin, como se implementó en la electrificación rural”, abundó.

“Para todo esto es importante también que el sistema sea sostenible y que los usuarios puedan pagar el consumo de electricidad e instruyendo a las personas de cómo hay que cuidar la energía y demás”, señaló. El bono incluye descuentos de hasta 80 o 90 % en las tarifas para quienes consumen hasta 250 kilovatios. En la actualidad hay 158.000 hogares que tiene acceso al beneficio, 70 % de los cuales pagan en torno a 350 pesos por mes.

Para seguir mejorando la eficiencia y todos lo demás que hace UTE día a día se debe incorporar tecnología, como es el caso de la medición inteligente. “Este año vamos a tener a nuestros clientes en todo el país con medidores de este tipo, lo cual nos va a permitir no tomar el gasto de electricidad en el lugar de cada consumidor ya que los datos llegan a los centros de cómputos de forma automática”.

“Hemos colocado ya 1,1 millones de medidores inteligentes, y el objetivo para fines del año que viene es que hayamos completado el plan”, indicó la jerarca. “Eso nos permite conocer mejor cuál es la modalidad de consumo de nuestros clientes”, añadió.

“Respecto de los objetivos en movilidad eléctrica, UTE tiene hoy 233 puntos de carga instalados en todo el país, 76 de ellos son de carga rápida, y la meta es que a fines de año haya 300 puntos de carga, a razón de uno cada 50 kilómetros”, complementó en su exposición.