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5 Abril de 2016
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La Cámara de la Construcción del Uruguay tiene la perspectiva de que la actividad se mantendrá este 2015, en términos generales, en el mismo nivel que el año pasado pero advierte que es necesario fomentar la obra pública y la inversión productiva. El sector también considera clave, y así lo ha planteado al nuevo gobierno, revisar las condiciones de la Ley de Viviendas de Interés Social.

La Cámara de la Construcción del Uruguay avizora para este 2015 un escenario “que no será dramático ni de crisis”, pero que mantendrá el comportamiento de meseta que se registra desde 2013. El presidente de la gremial, Ignacio Otegui, explicó además que la ocupación de mano de obra sufre variaciones cíclicas que se repiten cada año.“Eso comenzó a ser evidente con la disminución de obras no registradas ante el BPS -en negro-, de modo que todas las reparaciones que se hacen entre primavera y fin de año -sobre todo en el este a modo de preparación de la temporada para alquiler- forman parte del registro oficial”. Ese tipo de arreglos mueve unas 3.000 o 4.000 personas en la previa de cada temporada, pero en el último año la cifra ha bajado producto del enfriamiento de la actividad económica y porque los grandes arreglos u obras no se repiten tan seguido.La industria de la construcción pasó de tener en su momento pico, en octubre de 2012, más de 74.000 trabajadores ocupados en obra, a tener en a fines de 2014 unos 64.000. Esos 10.000 puestos menos en dos años indican que la industria entró en una fase diferente, una fase de meseta en 2013 y de leve caída en 2014.“La estimación es que la tendencia volverá a repetirse en los próximos meses y hasta tengo la impresión de que el escenario se repetirá en 2016”, dijo Ignacio Otegui. En ese contexto remarcó que el convenio salarial con los trabajadores está vigente hasta el 30 de setiembre de 2016 y por lo tanto se dispone de tiempo suficiente para que este escenario, de buen nivel de actividad pero con una tendencia de meseta o moderada caída, se detenga.El presidente de la Cámara de la Construcción señaló que siempre pueden ocurrir hechos que cambien el escenario proyectado y hacer que los escalones de la meseta tengan efectos amortiguadores. Ejemplo de ello ha sido la concreción de una obra de grandes dimensiones como lo fue Montes del Plata, los parques eólicos o las Viviendas de Interés Social. “Eso hizo que el año pasado la industria bajara un solo escalón y no más”, dijo Ignacio Otegui y señaló que el comportamiento esperado para este año -en el que no hay grandes proyectos a concretarse a mediano plazo- es “seguir en la meseta sin grandes cambios”.

Los tres motores de la construcción

La industria de la construcción tiene tres elementos que condicionan su comportamiento anual: la obra pública, el sector inmobiliario y la diversificación de la producción.La obra pública tiene una incidencia del 30% y el negocio inmobiliario un 28%. Si bien ambos son los “motores tradicionales” del rubro, el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, Ignacio Otegui, remarcó que la diversificación productiva ha tenido un crecimiento de tal magnitud que actualmente supera a los dos primeros.“Es una demanda muy potente asociada a diversos rubros porque todos, de una forma u otra, requieren para su desarrollo de construcciones, pasando por los puertos hasta la diversificación de la matriz energética. Todo recibe inversiones”, resaltó Otegui.La Cámara de la Construcción del Uruguay realiza proyecciones que toman en cuenta los escenarios planteados en los tres rubros. El desarrollo de la obra pública, por ejemplo, se conoce a través de los planes del gobierno, a partir de los cuales la gremial determina la incidencia aproximada que tendrá en el sector. “El incremento de la obra pública es una demanda que la gremial siempre hace porque es muy importante, moviliza recursos y ha representado en los últimos años de forma sostenida el 30% de la actividad del sector”, aseguró.El presidente de la gremial que nuclea a los empresarios privados considera “razonable” que el gobierno del Dr. Tabaré Vázquez le esté tomando el pulso a toda la administración. “Eso permitirá mantener al país ordenado y evitar ingresar en zonas riesgosas en un escenario que se ha presentado más complicado que lo previsto. Un país ordenado puede crecer”, dijo. Más allá de esa consideración, insiste en que es necesaria la inversión en infraestructura de calidad porque, de lo contario, el país dejará de crecer. “Uruguay podría estrangular su crecimiento”, aseguró. En ese sentido, resaltó que es importante que se mantenga la alianza que proporciona la herramienta de Participación Público Privada (PPP), pero sería adecuado que el gobierno se junte con privados para desarrollar un concepto más amplio de infraestructura. “El país tiene que tener potencia para seguir creciendo, y en ese tema hemos tenido gratas coincidencias con el nuevo gobierno”.Por otra parte, explicó que para calibrar el comportamiento anual que tendrá el rubro inmobiliario la gremial cuenta con un informe semestral del Sr. Julio Villamide a partir del cual se determina la demanda esperada para el negocio, el stock de unidades nuevas sin vender o alquilar y en qué barrios. “Es una información sumamente relevante para los empresarios porque ayuda a tomar decisiones. Sabemos cuál es el nivel de producción y ocupación, y la presión sobre la demanda de insumos, y por tanto, de los precios. El peor negocio es no conocer el escenario”, aseguró Otegui. “La empresa que vaya a instalar un parque eólico o construir un edificio en Pocitos o La Unión, o la persona que vaya a hacer su casa en Colonia o Artigas, todos van a competir por los mismos materiales, mano de obra, hierro, ladrillos y cemento”.

El empuje de la diversificación productiva

Para proyectar el año la gremial también pone una mirada en la Comisión de Aplicación (Comap) de la Ley de Promoción de Inversiones que evalúa los proyectos promocionados por el gobierno a través del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). “Ahí aparecen con claridad cuáles son los rubros y proyectos promovidos y, en consecuencia, en mayor o menor grado, todos van a ser demanda para la construcción. Eso representa más del 42% que hoy tiene la industria que antes no tenía”, explicó Ignacio Otegui.En el primer trimestre del 2015 se recomendaron 130 proyectos de inversión por parte de la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones por más de U$S291:000.000. Según el informe de la Unidad de Apoyo al Sector Privado (Unasep) del MEF, de los proyectos recomendados, el mayor monto se destinó a la incorporación de maquinaria y equipos, mientras que el 15% fue a obra civil. De la evaluación del trimestre también se desprende que en porcentaje de las inversiones en dólares, el mayor monto correspondió a proyectos del sector industrial (36%), seguido por agro (21%), servicios (18%), comercio (14%) y turismo (11%).“Los proyectos de la Comap son más potentes que el rubro de obras públicas o negocios inmobiliarios. Allí está comprendido el montaje de los parques eólicos u obras vinculadas a la logística o puertos privados, todos fueron proyectos concretados a través de esa vía. Las grandes fábricas, las estructuras de la cadena turística, agroalimentaria y exportadora. Todo eso sale de ahí”, remarcó Otegui.Desde fines del año pasado la Cámara de la Construcción del Uruguay cuenta, además, con el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (Ceeic), una organización privada que genera informes y conocimientos para el desarrollo del sector. Los estudios del Ceeic, realizados por profesionales de CPA Ferrere, son un referente técnico para el sector. “Nos ayudan a comprender el escenario inmediato para los próximos 12 o 18 meses”, aseguró también.Entiende que, más allá de las proyecciones, es vital que el país mantenga las reglas de juego y respete al inversor para que este siga encontrando nichos en los que valga la pena invertir. Otegui consideró que es “saludable” mantener las zonas francas y la devolución de impuestos a las inversiones. “Los que sugieren lo contrario, no se dan cuenta de que se achicaría el motor productivo y se generarían menos puestos de trabajo. Volveríamos a la industria de hace una década”. Otegui agregó que el país debe estar atento a la competitividad porque de resultar afectada puede desalentar a muchos inversores. “El capital irá siempre dirigido hacia el país donde las cosas sean más amigables, seguras y sensatas”.Remarcó que esas características no son méritos de un gobierno sino de un efecto acumulativo. “Uruguay tiene una tradición de seriedad que es muy valorada por los inversores. Por eso creo que es prudente no tocarla. En un mundo donde todo es tan cambiante la estabilidad es más valorada que nunca”.

Ajustar el plan de Viviendas de Interés Social

Las viviendas de interés social han sido una herramienta muy útil para el sector de la construcción. Según los datos del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma) desde la entrada en vigencia de la ley que determinó su creación (2011) se han terminado 1.239 viviendas. El departamento de Montevideo lidera actualmente la lista con mayor cantidad de proyectos en ejecución -un total de 6.906-, seguido de Maldonado -con 2.336- y bastante más alejado Canelones -395 viviendas-.“Tenemos la convicción de que las Viviendas de Interés Social han sido el amortiguador que evitó una caída mayor del sector construcción en el este del país”, aseguró Ignacio Otegui. Las obras que se concretan con esta herramienta concentran hoy en día en Maldonado el 35% del personal ocupado en todo el departamento. “Claramente fue el freno para evitar una caída mayor”. Expresó, sin embargo, su sorpresa, porque hay siete departamentos -Artigas, Flores, Lavalleja, Río Negro, Rivera, Tacuarembó y Treinta y Tres- en los que no se ha presentado ningún programa de ejecución desde que la Ley está vigente. Además, hay otros cuatro -Cerro Largo, Durazno, San José y Soriano- en los que se están ejecutando 50 viviendas o menos. Considera que desde la pasada administración se mantiene el “grave error” de ponerle un tope al precio de los proyectos en el interior, quedando Montevideo diferenciado del resto del país. “Si me sale más caro construir en la capital que, por ejemplo, en Durazno, es fácil saber para dónde va a ir la inversión. Si no hay negocio, nadie va a invertir”, sentenció.La Cámara de la Construcción del Uruguay planteó esa observación, con los números del último año sobre la mesa, a las anteriores y actuales autoridades del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y a las recientemente designadas en el Ministerio de Economía y Finanzas. “Sugerimos que es necesario revisar la política aplicada porque hay necesidad de soluciones habitacionales en el interior, que es donde la normativa tiene escasos o nulos resultados”, explicó. Dice que fuera de Montevideo hay posibilidades de negocio que, de concretarse, ayudarían a mejorar los niveles de desempleo en el sector. “Planteamos que la capital deje de ser la única plaza activa para este tipo de viviendas. No estoy de acuerdo en poner topes a los precios pero, en el caso de que el gobierno decida mantenerlos, proponemos que sea el mismo en todo el país”.Los privados, que pagan lo mismo por la mano de obra, consideran fundamental ese cambio. “Un obrero en Artigas cobra lo mismo que en Pocitos, y si eso no es comprendido en su cabalidad, el sector seguirá en este escenario de meseta en el mejor de los casos”, advirtió Otegui.Más allá de esas observaciones el presidente de la Cámara de la Construcción hace una evaluación positiva de la herramienta “pero con fracaso en el interior”. Agregó que la falta de concreción de los negocios no es por falta de capital sino por falta de atractivo, y a eso hay que prestarle atención. “Pedimos una medida simple, que no complique la normativa vigente y que abra la posibilidad de que en pocos meses aparezcan inversiones en los departamentos que hoy no tienen proyectos en vías de ejecución. Asignando 150 viviendas, se estarían creando 2.000 puestos de trabajo”.

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Construcciones con accesibilidad

El presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay planteó la preocupación que genera la disposición de la Intendencia de Montevideo (IM) vigente desde octubre de 2014 que establece que todas las construcciones privadas con cuatro o más viviendas y aquellas destinadas a oficinas deberán seguir pautas de accesibilidad.La Resolución Nº898/14 indica determinadas "disposiciones referentes a la accesibilidad para todas las personas en los espacios urbanos y en las edificaciones". Por ese motivo, las viviendas en su interior deben tener accesibilidad en el estar o comedor, contar como mínimo con un dormitorio, un servicio higiénico y cocina con accesibilidad convertible. En caso contrario, los planos que no contemplen las normas no serán aceptados.Lo que para la Intendencia de Montevideo fue presentado como un cambio de paradigma, el sector privado lo considera un planteo excesivo. “El cambio pegó fuerte. Hoy en día al recorrer Montevideo se ven terrenos preparados para obras que no empiezan. Las obras o reformas que estaban por comenzar han tenido que revisar sus planos y cumplir con esos cambios. Son modificaciones que implican mayor superficie y, en consecuencia, más costos y el diseño de menos unidades por edificio”, manifestó.La dirigencia de la gremial planteó a todos los candidatos a la Intendencia de Montevideo su discrepancia con la forma en que se está implementando esta disposición. “Estamos de acuerdo con que la accesibilidad se establezca para un 10% de las unidades de apartamentos pero más nos parece excesivo y no refleja la realidad de la población con diferentes discapacidades”, explicó Otegui, y agregó que es necesario hacer algún cambio en esa disposición porque “realmente afecta mucho al sector”. Ignacio Otegui asegura que el cambio que la gremial ha pedido en esta normativa municipal, así como la revisión de las condiciones de la Ley de Viviendas de Interés Social, amortiguarían la caída del sector este año, teniendo en cuenta que hay una previsión de moderada obra pública en infraestructura. “Así podríamos esperar a que llegue un 2016 un poco mejor que este 2015”, sentenció.

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