Sociedad

La trampa de la alegría: cuando simplificar demasiado nos aleja de nosotros mismos

Foto: Public Domain Pictures.

En los últimos años se ha instalado una idea atractiva, casi seductora: rodearnos solo de aquello que nos genera alegría. Descartar lo que incomoda, lo que pesa, lo que no "suma". Una propuesta aparentemente simple, pero profundamente compleja.

Porque la vida —y la salud emocional— no funcionan en modo filtro. 

Desde la medicina del estrés vemos con frecuencia pacientes que llegan agotados, no solo por lo que cargan... sino por lo que intentan evitar. Hay algo en esta búsqueda constante de bienestar que, paradójicamente, puede volverse una nueva fuente de tensión.

La pregunta no es solo qué te da alegría. La pregunta es: ¿qué lugar le das a lo que no te la da?

La incomodidad también construye identidad

No todo lo valioso es agradable. Y no todo lo que incomoda es descartable.

Hay objetos, recuerdos, vínculos, incluso etapas de vida que no despiertan alegría inmediata, pero que cumplen una función psíquica profunda: nos organizan, nos recuerdan, nos sostienen en nuestra historia.

Eliminar todo lo que no genera una emoción positiva puede llevarnos a una forma sutil de evitación emocional. Y sabemos que lo evitado no desaparece: se desplaza, se transforma, o se somatiza.

El riesgo de patologizar lo humano

En consulta, es frecuente escuchar:
"Esto no me hace bien, entonces debería sacarlo."

Pero... ¿todo lo que no nos hace sentir bien es necesariamente dañino?

El estrés, la incomodidad, incluso cierta dosis de malestar, forman parte del funcionamiento normal del ser humano. Son señales. Son información. Son, muchas veces, procesos en curso.

El problema no es sentir incomodidad. El problema es no poder tolerarla.

Cuando el orden externo no alcanza

Ordenar espacios puede ser terapéutico.
Pero no reemplaza el trabajo interno.

Podemos vaciar armarios, limpiar agendas, reducir estímulos... y aun así sentirnos desbordados. Porque el verdadero "ruido" no siempre está afuera.

La regulación emocional no se logra eliminando todo lo que molesta, sino desarrollando la capacidad de convivir con cierta ambivalencia sin desorganizarnos.

Una mirada más integrada

Quizás no se trata de elegir entre lo que da alegría y lo que no. Quizás se trata de aprender a jerarquizar, resignificar y convivir.

De entender que:

* Hay cosas que elegimos por bienestar
* Otras por responsabilidad
* Y otras, simplemente, porque forman parte de quienes somos

Una pregunta para llevarte

No todo lo que conservás tiene que hacerte feliz.
Pero sí debería tener un sentido.

Porque crecer no es solo soltar.
También es saber qué sostener.

En la Clínica del Estrés trabajamos con algo que muchas veces se pierde en estos discursos simplificados:
la complejidad humana.

No buscamos eliminar el malestar.
Buscamos que puedas entenderlo, procesarlo y no quedar atrapado en él.

Porque la verdadera calma no viene de una vida sin incomodidad. Viene de una mente que sabe habitarla.

Bibliografía

* Kondo, M. (2014). La magia del orden.
* Hayes, S. C. (2019). Una mente liberada (ACT).
* McEwen, B. (2007). Physiology and neurobiology of stress and adaptation.
* Kabat-Zinn, J. (2003). Mindfulness-based interventions in context.