Sociedad

El embarazo también puede vivirse con estrés

Foto: Adobestock

Existe una imagen idealizada del embarazo que muchas veces deja poco espacio para hablar de miedo, agotamiento, ansiedad o ambivalencia emocional. Sin embargo, gestar también implica cambios físicos, hormonales y psicológicos intensos que pueden transformarse en una fuente importante de estrés.

Socialmente se espera que el embarazo sea vivido únicamente desde la felicidad.
"Disfrutá cada momento."
"Es la mejor etapa."
"Tenés que estar tranquila."

Pero la realidad emocional suele ser bastante más compleja.

El embarazo modifica el cuerpo, el sueño, la percepción de control, la rutina, la identidad y hasta la manera en que una mujer se vincula consigo misma y con el futuro. Y todo cambio importante, incluso aquellos deseados, puede generar estrés.

Muchas mujeres sienten culpa por no estar felices todo el tiempo.
Por cansarse.
Por tener miedo.
Por sentirse sobrepasadas.
Por no reconocerse emocionalmente durante ciertos momentos del embarazo.

Y ahí aparece uno de los grandes problemas: el silencio.

Porque cuando una embarazada expresa angustia o agotamiento, rápidamente aparecen frases que minimizan:
"Ya se te va a pasar."
"No pienses tanto."
"Lo importante es que el bebé esté bien."

Como si la salud emocional de la madre fuera secundaria.

Sin embargo, distintos estudios muestran que el estrés materno sostenido puede tener impacto sobre el sueño, la presión arterial, la alimentación, el descanso y el bienestar general durante la gestación. Además, niveles elevados y persistentes de cortisol se asocian a mayor vulnerabilidad emocional y física.

Pero más allá de la biología, hay una realidad que aparece con frecuencia:
muchas mujeres sienten que deben seguir funcionando igual que siempre mientras su cuerpo y su vida están cambiando completamente.

Siguen trabajando.
Siguen sosteniendo responsabilidades.
Siguen cuidando a otros.
Muchas veces mientras duermen mal, tienen náuseas, miedo al parto o ansiedad por el futuro.

Recuerdo especialmente una paciente embarazada de siete meses que me dijo una frase muy clara:
"Todo el mundo me pregunta por el bebé. Casi nadie me pregunta cómo estoy yo."

Y esa sensación aparece más de lo que imaginamos.

El embarazo puede despertar inseguridades, recuerdos, exigencias internas, temores económicos, cambios en la pareja o miedo a no poder con todo. Incluso en embarazos buscados y deseados.

Porque amar un embarazo no elimina el cansancio emocional.

Desde la medicina del estrés vemos cada vez más mujeres llegando al embarazo ya agotadas antes incluso de empezar esta etapa. Mujeres hiperexigidas, sobrecargadas y acostumbradas a sostenerlo todo.

Entonces el cuerpo muchas veces termina expresando lo que no encuentra espacio para ser dicho:
insomnio,
llanto frecuente,
contracturas,
palpitaciones,
fatiga extrema,
irritabilidad,
ansiedad persistente.

Y aunque cierto nivel de preocupación es esperable, vivir permanentemente en estado de alerta no debería naturalizarse.

Cuidar la salud emocional durante el embarazo no es un lujo.
Es parte del cuidado integral materno.

Dormir mejor.
Pedir ayuda.
Bajar exigencias.
Hablar de lo que se siente.
Aceptar límites.
Tener espacios de escucha.

Todo eso también es salud prenatal.

Quizá necesitamos empezar a construir una mirada más real sobre el embarazo. Una donde exista espacio no solo para la alegría, sino también para el cansancio, la vulnerabilidad y el miedo sin culpa.

Porque acompañar emocionalmente a una madre también es una manera de cuidar al bebé.

Bibliografía

* Dunkel Schetter, C. "Psychological Science on Pregnancy: Stress Processes, Biopsychosocial Models, and Emerging Research Issues". Annual Review of Psychology, 2011.
* Coussons-Read, M. "Effects of prenatal stress on pregnancy and human development". Current Opinion in Psychiatry, 2013.
* Organización Mundial de la Salud (OMS). Salud mental materna y bienestar durante el embarazo.
* Morin Apela, V. Vivir con Estrés. Edición Kindle.