El presidente Yamandú Orsi compareció ante la Asamblea General para rendir cuentas sobre su primer año de gestión.
Orsi comenzó su discurso destacando el sentido de rendir cuentas al Parlamento sobre la gestión de gobierno y señaló que el poder es "un mandato de quien lo delega". En esa línea señaló que no se trata de describir las situaciones, sino de asumir la responsabilidad de gobierno. "La democracia es una acción, no un eslogan", agregó.
Orsi realizó varias referencias al alto nivel de conflictividad en la coyuntura internacional y cómo esa situación eleva el carácter geopolítico del comercio y las relaciones internacionales. Orsi recordó los compromisos asumidos en la campaña electoral y detalló que de las 63 prioridades planteadas están "en marcha" el 82.5%.
Por otra parte, destacó la importancia de fortalecer la base financiera del país y reducir el déficit fiscal para poder desplegar políticas sociales. "Ordenar las cuentas públicas no es un fin en sí mismo", señaló. En ese sentido, auguró que para 2027 la recaudación vinculada al Impuesto mínimo global llegará a los 360 millones de dólares. En ese marco resaltó los avances en políticas de trabajo, con la creación de 26 mil puestos de trabajo en 2025 y planteó que el crecimiento "si no distribuye no cohesiona".
En esa línea destacó el incremento del salario real, que alcanzó un 2.3%, la estabilidad de la inflación que bajó a 3.5% en lo que significa su nivel más bajo en los últimos 25 años y el aumento de las jubilaciones estimado en un 6%. Por otra parte, mencionó el aumento de las exportaciones que en 2025 superaron los 13.400 millones de dólares.
Otros puntos mencionados por el presidente fueron las medidas implementadas en los departamentos de frontera, para enfrentar la competencia con los países vecinos y la descentralización como eje transversal de todas las políticas de gobierno. "Un país se construye con 19 departamentos fuertes". También señaló los avances en materia de acceso a medicamentos y servicios de salud en todo el territorio, además de las políticas focalizadas en la salud mental, la primera infancia y las personas en situación de calle.
"Un país para crecer es un país que cuida su convivencia que no improvisa ni cambia su dirección según el ruido del momento. Que entiende que la estabilidad es un valor y que hace de ese atributo una bandera, ese es el Uruguay que estamos construyendo, con los pies en la tierra, la mirada al futuro y con la convicción de que gobernar es todos los días hacer crecer y cuidar lo que somos, sin que nadie quede atrás", afirmó.