UTE avanza en el cierre del anillo eléctrico del norte y proyecta nuevas obras estratégicas para la próxima década

Maite Gallego por Maite Gallego

16 Junio de 2026
Foto: UTE
Foto: UTE

UTE dio un nuevo paso en la expansión y fortalecimiento de la red eléctrica nacional al energizar un tramo del anillo de transmisión de 500 kilovoltios (kV) en el norte del país, una obra considerada estratégica para mejorar la confiabilidad del sistema y acompañar el crecimiento de la demanda energética en los próximos años.

El avance forma parte del proyecto de cierre del denominado anillo eléctrico del norte, una infraestructura de alta tensión que conectará las subestaciones de Melo, Tacuarembó y Salto Grande, consolidando una red de transmisión capaz de transportar grandes volúmenes de energía a través del territorio nacional.

La presidenta de UTE, Andrea Cabrera, destacó que la energización de este tramo marca el ingreso del proyecto en su etapa final y permitirá fortalecer la capacidad de respuesta del sistema eléctrico frente a eventuales contingencias.

Según explicó, las líneas de 500 kV constituyen las principales vías de transporte de energía del país, ya que concentran la mayor capacidad de transmisión de la red. Una vez completado el circuito, Uruguay contará con una conexión integral a través de esta infraestructura de alta tensión, lo que incrementará la seguridad operativa y la estabilidad del suministro eléctrico.

El cierre del anillo permitirá que, ante una falla en alguno de los puntos de la red, la energía pueda redistribuirse por rutas alternativas, reduciendo riesgos de interrupciones y mejorando la confiabilidad del sistema nacional.

Además de esta obra, UTE ya proyecta nuevas inversiones para acompañar el crecimiento energético previsto para la próxima década. Entre ellas se encuentra la construcción de un tercer corredor de transmisión de 500 kV que conectará el centro del país con el área metropolitana, donde se concentra gran parte de la demanda eléctrica y donde se esperan importantes proyectos de inversión.

La futura infraestructura tendría una extensión aproximada de 280 kilómetros y requeriría una inversión superior a los 300 millones de dólares. Desde la empresa señalaron que se trata de una iniciativa de largo plazo, pensada para responder a las necesidades energéticas de los próximos diez años.

La expansión de la red de transmisión forma parte de una estrategia más amplia que también contempla el crecimiento de la generación de energía renovable.

En ese sentido, UTE prevé incorporar alrededor de 600 megavatios de generación solar fotovoltaica en los próximos años, una capacidad que permitirá acompañar el aumento de la demanda asociado, entre otros factores, al avance de la movilidad eléctrica y al desarrollo de nuevos emprendimientos productivos.

La incorporación de estos parques solares requerirá una red de transmisión robusta y moderna que permita integrar la nueva generación al sistema eléctrico nacional de manera eficiente y segura.

Desde la empresa destacan que las inversiones en infraestructura energética son fundamentales para sostener el crecimiento económico, garantizar la calidad del servicio y mantener la posición de Uruguay como referente regional en materia de energía renovable.

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