“El Cottage es un hotel muy cercano al huésped”

Alojamiento tradicional y de larga estadía, eventos sociales y empresariales –desde grandes reuniones de 250 participantes a encuentros pequeños, de hasta tres o cuatro integrantes de una directiva empresarial–, en salas con mucha luz natural y vista al jardín o la playa, el hotel Cottage ofrece en sus instalaciones de Carrasco y Buceo una amplia gama de propuestas y servicios para sus huéspedes, conservando siempre la cercanía y la cordialidad con el cliente.

La tecnología ocupa un papel cada vez más destacado en sus servicios, pero la atención personalizada sigue siendo la clave que lo distingue, explicó a Somos Uruguay Revista su gerente general, Gilberto Echeverry.

El Hotel Cottage comenzó a funcionar a principios de la década del 40, como una solución destinada a alojar a las tripulaciones de los vuelos de Air France que hacían escala en Uruguay, y a partir de allí se fue transformando en un hotel de referencia, que fue cambiando con la evolución de la ciudad.

Al principio era un hotel de playa que recibía turistas uruguayos y argentinos, principalmente en los meses de verano. Luego, a medida que la ciudad se fue extendiendo hacia el este, el hotel se fue incorporando a una dinámica más vinculada a los negocios y el mundo del trabajo, lo que llevó a que a finales de la década del 90 se hiciera una gran reforma en el edificio para generar los espacios acordes a las necesidades de ese tipo de huésped.

Echeverry explicó a Somos Uruguay Revista las principales características del hotel, cómo superó la emergencia sanitaria, la apertura del Cottage en Buceo, y cómo ha desarrollado diversos servicios que le permiten proyectar un crecimiento constante.


“Hoy por hoy muchos de nuestros huéspedes encuentran que pueden trabajar en el hotel y realizan sus reuniones de trabajo en sus espacios, en el jardín, en la sala de reuniones y diferentes lugares”, comentó, y señaló que si bien el teletrabajo se ha expandido, no ha mermado el valor que los clientes asignan al encuentro presencial para la concreción de los negocios.

“Somos un hotel muy cercano al huésped, muy cálido y muy flexible a la vez, de estar permanentemente al tanto de lo que el huésped o el cliente de eventos requiera”, expresó, al ser consultado sobre las principales características del servicio que brinda el Hotel Cottage, que tiene el desafío de “mantenerse a la vanguardia”, en lo que refiere a las necesidades y los cambios de hábitos de los huéspedes.

“En los próximos años el capítulo de tecnología va a ser fundamental para las empresas de servicio, necesitarán estar innovando y buscando esas mejoras vía tecnología, sin perder la calidez y cercanía al huésped, sin llegar a tener una recepción en la que te atiendan robots y máquinas. Pero indudablemente hay momentos del servicio en los que la tecnología deberá incorporarse cada vez más”, agregó.

Un ejemplo de esos cambios es el uso de WhatsApp y la caída en desuso de los teléfonos de las habitaciones para la comunicación entre la recepción del hotel y los huéspedes, que incluso pueden pedir lo que necesitan cuando se encuentran fuera del hotel, para que esté pronto cuando lleguen, ahorrando tiempo de espera.

Aprendizaje en la pandemia

Echeverry calificó el proceso de la pandemia como un “período de aprendizaje inmenso”. “Como a todos, el primer mes, o los primeros 15, 20 días fueron de mucha incertidumbre y nerviosismo, de intentar entender qué era lo que iba a pasar, pero nosotros logramos mantenernos siempre operativos, tanto en Buceo como en Carrasco, donde tenemos dentro de la oferta de servicios apartamentos de larga estadía”.

En el momento en que la pandemia inició, “teníamos esos cinco departamentos con huéspedes permanentes aquí viviendo. Si bien las habitaciones del hotel se vaciaron, porque se fueron todos y nos vimos obligados a enviar el 90 % del personal al seguro de paro, mantuvimos esos cinco apartamentos ocupados, y ello nos permitió mantener un ingreso mínimo con un personal mínimo, y empezar a recibir grupos que llegaban por diferentes tipos de negocios y que tenían que hacer cuarentena, y así logramos tener una buena ocupación”, explicó.

Eso nos dio un entrenamiento, y cuando empezó a haber un poco de actividad, y se empezó a flexibilizar el ingreso en las fronteras, nosotros ya veníamos con un ejercicio que nos dio una ventaja fuerte respecto de aquellos hoteles que tuvieron que cerrar durante la pandemia”, añadió el ejecutivo.

Eventos y reuniones empresariales

En cuanto al servicio de eventos, Echeverry señaló que es un rubro que se viene desarrollando, principalmente desde 2004, con la incorporación de las cuatro casas linderas al hotel, que permitió contar con un jardín muy amplio que comunica internamente con esas casas, e impulsar con fuerza el sector de eventos sociales y empresariales, que actualmente representa un 40 % de la facturación del negocio.

“Tenemos seis salas de eventos en Carrasco, con salas pequeñas que te permiten hacer reuniones de directorio de 12, 14 personas, hasta un salón de eventos que te permite hacer fiestas o eventos con 250 personas. Todos nuestros salones de eventos cuentan con luz natural, todos tienen ventana e iluminación natural muy fuerte y dan hacia el jardín o hacia la playa”.

“El fuerte es el evento social, pero el empresarial lo bueno que tiene es que también genera alojamiento de personas que vienen del exterior a participar en un seminario o un congreso internacional, es una parte fundamental del negocio”, agregó.

Echeverry destacó la diversificación de la oferta del Cottage Carrasco y los diferentes espacios y formas de uso que brinda el hotel. “Tenemos el alojamiento tradicional, tenemos habitaciones específicas para estadías prolongadas o permanentes y tenemos espacios y arrendamiento de oficinas, alquilamos espacios a empresas, estudios u organizaciones que quieran establecerse durante un tiempo.

El hotel también ha generado áreas que permiten que “aunque tú no estés alojado puedas utilizarlas para tener una reunión de trabajo, un espacio tranquilo y descontracturado, donde puedas hacer una reunión pequeña de trabajo de dos, tres o cinco personas. Si lo que se requiere es estar en un lugar cerrado y privado, podés solicitar una sala, pero si te sirve hay un espacio donde te puedes acercar a tomar un café y comer algún bocadito rico mientras estás teniendo una reunión, sin estar alquilando un espacio”, comentó.