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McKinsey analiza las claves del crecimiento del comercio global a lo largo de 2025

06-04-2026
Foto: Mckinsey

Tras un año marcado por una alta volatilidad, la reconfiguración de relaciones comerciales y tensiones geopolíticas entre países que históricamente fueron aliados, el McKinsey Global Institute, división de la consultora McKinsey & Company, publicó "Geopolitics and the geometry of global trade: 2026 update", la tercera edición anual del informe que analiza la evolución del comercio global.

El trabajo resalta que, contrario a los pronósticos desfavorables, el comercio mundial no se contrajo en 2025, y tanto las importaciones de Estados Unidos como las exportaciones de China alcanzaron niveles récord. 

Sin embargo, el intercambio continúa reorientándose hacia economías con mayor afinidad y creciendo en línea con la producción global, en un contexto en el que los efectos de los aranceles, la inteligencia artificial (IA) y el dinamismo de los mercados emergentes continuarán moldeando su evolución.

La publicación indica que los aranceles generaron una reconfiguración significativa de los flujos, con una caída cercana al 30% en el comercio entre China y Estados Unidos. Este último compensó gran parte de esa merma con importaciones de otros países, mientras que los exportadores chinos de bienes de consumo redujeron los precios en torno a un 8% para abrirse a nuevos mercados.

Tres economías emergentes fueron destacadas por capitalizar este escenario en el último año, encontrando oportunidades comerciales a lo largo del espectro geopolítico. Concretamente, los países de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN, por sus siglas en inglés) expandieron su actividad con todas las regiones del mundo, con un crecimiento de sus exportaciones manufactureras totales cercano al 14%, y de sus importaciones en un 11%.

Por su parte, India tuvo avances en sectores puntuales, con un fuerte crecimiento del ensamblaje de smartphones a medida que los compradores estadounidenses se alejaron de China, mientras que el sector farmacéutico y el de maquinaria registraron sólidos avances en el exterior. 

"Al mismo tiempo, la caída de los precios de las materias primas y el aumento de las barreras comerciales afectaron el desempeño general, con una fuerte disminución en las exportaciones de refinación que contrarrestó las ganancias en otros sectores y dejó el crecimiento de las exportaciones estancado", según McKinsey.

Brasil fue el otro actor destacado por su rendimiento en 2025, puesto que las exportaciones de commodities registraron un fuerte aumento, impulsadas por una mayor demanda de China, que desvió sus compras de productos agrícolas y de petróleo crudo desde Estados Unidos. 

Las exportaciones agrícolas brasileñas hacia China crecieron alrededor de un 13%, unos 5.000 millones de dólares, siendo más de la mitad de ese incremento proveniente de la soja. Sin embargo, los futuros requisitos más estrictos de sostenibilidad de la Unión Europea, así como la anticipación de aranceles estadounidenses provocaron caídas en una amplia gama de bienes.

El trabajo subraya que el intercambio creció por encima de la economía global, al tiempo que las economías avanzadas y China comenzaron a alejarse de socios geopolíticamente más distantes.

De acuerdo con la consultora, uno de los principales impulsores fue el comercio asociado a la IA, con hubs asiáticos como Taiwán, Corea del Sur y partes del sudeste asiático abasteciendo principalmente al mercado estadounidense. "Los envíos de hardware necesario para desarrollar y operar esta tecnología aumentaron casi un 40% durante el año, representando aproximadamente un tercio del crecimiento del comercio global", indica.

Según la investigación del McKinsey Global Institute, el despliegue de infraestructura para la IA continuará a nivel global, "con flujos entre Estados Unidos y las economías asiáticas impulsando la mayor parte de la actividad en la fabricación de semiconductores".

También se destaca que China consolidó su papel de "fábrica de fábricas" en 2025, por su aumento en la producción de maquinaria y materiales que sustentan la manufactura en el mundo. "La inversión sostenida, respaldada por políticas gubernamentales, amplió las capacidades de producción doméstica, reduciendo la dependencia de fuentes externas y aumentando las exportaciones de estos bienes", describe el reporte.

Estas transformaciones reflejan tendencias estructurales que "probablemente perduren" y una creciente necesidad de resiliencia ante los shocks, explica McKinsey. A esto se suman desafíos de corto plazo, como cambios arancelarios abruptos, que obligan a las empresas a combinar una visión estratégica con la capacidad de adaptación.

El informe completo "Geopolitics and the geometry of global trade: 2026 update" está disponible en el sitio web de McKinsey & Company.

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