Economía

McKinsey & Company advierte por un panorama energético global incierto hacia 2050

15-10-2026
Foto: McKinsey

En un abordaje a la evolución del panorama energético mundial de cara a 2050, la consultora McKinsey & Company publicó el informe "Global Energy Perspective 2026". La undécima edición de este trabajo anual remarca que este es incierto, aunque enumera algunos posibles caminos y pistas para su análisis.

Esta última evaluación organiza su marco de escenarios futuros considerando, por un lado, el crecimiento de la demanda energética y, por otro, el equilibrio entre las tecnologías energéticas convencionales y aquellas electrificadas y de bajas emisiones de carbono. Esto se da en el entendido de que, si bien las políticas de descarbonización siguen siendo importantes, ya no se consideran el principal motor de las perspectivas a largo plazo del sistema energético.

En un escenario base de "Continued Momentum" (impulso continuo) se plantea una transición energética gradual, con un crecimiento económico mundial del 2,2% anual, una expansión de las energías renovables y la electrificación, un crecimiento acelerado de los centros de datos y una caída del petróleo después de 2030, mientras que el gas seguiría creciendo y el carbón alcanzaría su máximo alrededor de 2040.

Sin embargo, ante la creciente importancia de la asequibilidad y la seguridad, el informe incorpora cuatro perspectivas adicionales. El escenario "Hydrocarbon Resilience" (resiliencia de los hidrocarburos) plantea un mundo en el que la demanda de combustibles fósiles continuará en aumento. En sentido contrario, "Decarbonization Delivers" (la descarbonización da resultados) presenta la posibilidad de una aceleración en el proceso de descarbonización.

 "Fragmented Energy Order" (orden energético fragmentado), en tanto, representa una realidad en la que las fracturas geopolíticas dividen el sistema energético, llevándolo hacia un modelo "tripolar", con bloques que se agrupan en torno a China, Estados Unidos y Europa, y sus respectivos socios.

Por último, "All of the Above Energy" (todas las energías anteriores), plantea un escenario en el que se utilizan todos los recursos energéticos disponibles para garantizar un suministro confiable, manteniendo los costos en niveles asequibles y con un crecimiento simultáneo de todas las fuentes energéticas.

Con una demanda que seguirá creciendo -tal como sucedió el pasado año en un 2,7%-, la infraestructura eléctrica aparece como uno de los principales límites para la transición energética. La transmisión, el almacenamiento, la capacidad firme, los permisos y las interconexiones serán determinantes para convertir la nueva generación en energía confiable y utilizable, de acuerdo con la consultora.

Por otro lado, la geopolítica se posiciona como un componente cada vez más importante de la economía energética, como prevé el escenario "Fragmented Energy Order", en el que la reconstrucción de las cadenas de suministro fuera de China podría elevar los costos de la energía solar y el almacenamiento con baterías, mientras que las fricciones comerciales encarecerían el combustible.

Las perspectivas de McKinsey respecto a la demanda eléctrica asociada a la inteligencia artificial y los centros de datos después de 2030 siguen siendo inciertas, aunque actualmente estos últimos constituyen el segmento de mayor crecimiento de la demanda dentro de los mercados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Al mismo tiempo, la creciente electrificación y digitalización genera nuevas dependencias de equipos, minerales críticos, semiconductores, redes e infraestructura digital. "La seguridad energética es ahora un desafío de arquitectura del sistema, no simplemente un reto de diversificación de combustibles", sostiene.

El informe también advierte sobre el futuro de la demanda de petróleo, que en un escenario de alto crecimiento podría llegar a posicionarse en 2035 un 30% por encima de los niveles actuales. En paralelo, la energía nuclear recuperaría protagonismo como una fuente firme y baja en carbono.

Por otra parte, se estima un posible aumento en la inversión mundial anual en transmisión y distribución de energía, de US$ 443.000 millones en 2025 a US$ 970.000 millones en 2050, lo que compensaría parcialmente una reducción prevista en los costos de su generación.

A su vez, el reporte destaca que todos los escenarios proyectan un alejamiento del objetivo establecido en el Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 1,5 °C, incluso "Decarbonization Delivers", que se situaría 0,8 °C por encima.

Ante este panorama, la consultora indica que no hay un escenario más probable que el resto, lo que exige que las empresas desarrollen una visión propia sobre el futuro y, desde el análisis de escenarios, tomen decisiones estratégicas concretas.