En un contexto donde la inflación vuelve al centro de la agenda global, desde FDI analizan que el canal más crítico si el conflicto en Medio Oriente escala y se sigue prolongando es el petróleo.
"Es el rey en este escenario, es el shock primario y el que dispara la inflación y las tasas", manifiesta Mariano Sárdans, CEO de la gerenciadora de Patrimonios FDI.
El Estrecho de Ormuz mueve aprox. 20-30% del petróleo mundial. Una prolongación (meses) mantiene el precio del Brent fácilmente arriba de USD120-150/bbl. Esto es un shock de oferta clásico, no de demanda. Afecta directamente costos de transporte, fertilizantes, plásticos y energía global.
Los bancos centrales ya tienen inflación pegajosa; un petróleo alto la empeora y reduce la capacidad de cortar tasas.
La Fed y otros bancos centrales se ven forzados a elegir entre combatir la inflación (mantener o subir tasas) o apoyar el crecimiento (bajarlas). Históricamente en shocks de petróleo prolongados, las tasas reales suben al principio y luego la economía se frena.
"En resumen: sin petróleo caro y disruptivo, no hay inflación ni dilema de tasas. El petróleo es el rey en este escenario", concluyó.
FDI está inscripta como asesor de inversiones (investment advisor) ante la Securities and Exchange Commission (SEC) y cuenta con oficinas en Estados Unidos, Argentina y Uruguay, desde donde brindan atención a clientes de 14 países residentes en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.