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Copia de Cómo se ha logrado crear la nueva época de oro del Estudio Auditorio del Sodre

04-04-2016
Copia de Cómo se ha logrado crear la nueva época de oro del Estudio Auditorio del Sodre

Gerardo Grieco siente que está cumpliendo con el objetivo que se trazó al asumir la dirección general del Auditorio Nacional del Sodre Adela Reta en noviembre de 2012: convertirlo en el centro cultural de referencia en la región. Para ello entiende que ha desarrollado un plan de gestión que contempla contenidos de calidad, servicios, un modelo económico equilibrado y un equipo de trabajo eficiente y de alto nivel. El secreto -según su visión- ha sido cruzar las artes escénicas con la sociedad, una fórmula que afirma da valor al país.

El Auditorio Nacional del Sodre -inaugurado en 1931- sufrió un incendio con pérdidas totales el 18 de setiembre de 1971, época en la quesu infraestructura era sede de destacados eventos culturales del país. En 1985, con el retorno de la democracia, Adela Reta, entonces ministra de Cultura, impulsó la creación de una comisión para llevar adelante el proyecto de reconstrucción del Auditorio, cuyas obras comenzaron -con lento avance-cuatro años más tarde. Fue en 2006 cuando la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) comprometió fondos para la culminación de las obras y en 2008 los Ministerios de Transporte y Obras Públicas (MTOP) y Educación y Cultura (MEC) dieron el impulso definitivo para su concreción. A esta acción se sumó la colaboración de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND) y de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). La reinauguración del Auditorio Nacional del Sodre fue el 21 de noviembre de 2009, recién 38 años después del incendio.“Lo peor que se pudo haber hecho fue demorar casi cuatro décadas en recuperar el Auditorio”, afirma su actual director, Gerardo Grieco, quien lamentó y recordó que en todas las oportunidades que se discutía sobre la refacción del edificio se decía que su recuperación “era algo inútil e innecesario, y que antes que llevarla adelante era mejor hacer otra cosa”. En ese sentido, también recordó que a mitad de la etapa de obra las autoridades de aquel entonces se llegaron a plantear propuestas para destinar la infraestructura a un hospital. “Hoy vemos el Auditorio, pensamos eso y nos suena disparatado”, sentenció.El Auditorio Nacional del Sodre no solo ha sufrido en los últimos años una transformación en infraestructura, sino que su estado actual es producto de una planificada gestión. “Durante esas casi cuatro décadas de estancamiento y demoras en su reinauguración, en todo Montevideo se vendían en el entorno de 7.300 entradas para espectáculos del Ballet y las oportunidades para el público y para los bailarines eran prácticamente inexistentes”, repasa Grieco. Es indiscutible que la estructura inaugurada en 2009 “ha dado la oportunidad de reflotar ese mercado, y sobre todo, el privilegio de conquistar al maestro Julio Bocca” para la dirección del Ballet Nacional del Sodre (BNS), quien se incorporó como su director artístico en marzo de 2010. “Con su ingreso se inició una nueva etapa del proceso, que hoy en día hace que estemos superando el medio millón de espectadores solo en el Ballet. Es asombroso el repunte que tuvimos en nada más que seis años”. Las cifras de 2015 respaldan esa satisfacción: asistieron 90.000 espectadores al Ballet y 285.000 a todas las ofertas artísticas del Auditorio: el Ballet, la Orquesta Sinfónica, la Orquesta Juvenil, el Coro Nacional y el Conjunto de Cámara.“Empezamos con una cáscara vacía”, asegura Gerardo Grieco al mirar hacia atrás en su actual gestión y afirma que hoy el Auditorio Nacional del Sodre cuenta con un teatro de producción que ha recuperado oficios desaparecidos en el país, realización de escenografías, talleres. “Tenemos calidad y arte que son las condiciones necesarias. Esta realidad es extraordinaria para nuestros elencos y artistas, que también hace que cada uno de los componentes sea mejor en sí mismo. Cada Orquesta es mejor, eso también rige para el Coro, y ni qué hablar para el Ballet. Todo creció”, afirma. En materia de cifras, repasa que cuando asumió en 2012 la Orquesta Sinfónica tenía tan solo 200 espectadores y hoy todos los conciertos sobrepasan los 1.000.Los logros alcanzados son producto de una seria gestión planificada, de generación de políticas de inclusión y de atención a nuevos públicos. El cambio profundo que ha tenido el Auditorio Nacional del Sodre es ejemplo de los pasos que se deben dar en este rubro. “Son acciones audaces en materia de artes escénicas y cultura”.

Una nueva época dorada

Gerardo Grieco afirma que para la concreción de estos actuales logros fue esencial contar con la decisión y respaldo del sistema político, sin el cual no hubieran sido posibles los saltos cualitativos que se fueron dando. “No sería posible este Ballet Nacional, que ya es marca registrada, con los fenómenos que tenemos, sin haber tenido la sala como está hoy. Es un privilegio para todos nosotros estar viviendo esto. Estamos en el mejor momento del Ballet en la historia de Uruguay. Ninguna compañía de América Latina realiza hoy, como lo hacemos nosotros, 14 funciones de ninguna producción en una sala de casi 2.000 espectadores repleta. Estamos viviendo un sueño”, sentencia. Su valoración la respalda con los datos oficiales: 1944, conocido como el mejor año de la denominada época dorada del Sodre, tuvo un registro de 284.296 espectadores y 2015 cerró por encima de esas cifras al superar en un millar de personas esa cantidad. Otra comparación puede darse con la Orquesta Sinfónicaque en aquel año tuvo un total de 40 servicios, y tuvo 62 en 2015. El año pasado también fue récord en funciones: 445 entre las dos salas con más del 70% de ocupación. “Es emocionante hacer más cantidad de funciones en el mismo lugar tanto tiempo después”. Remarca, además, el salto cualitativo que han tenido las presentaciones. “Con el Ballet de Romeo y Julieta dimos un salto en calidad de realización, en gestión, organización teatral, artística y de servicios. A su vez fue el récord de público, la mayor convalidación de espectadores que hemos tenido con más de 20.000 entradas vendidas. Estamos felices con la respuesta del público, ha sido imponente”.El director del Auditorio del Sobre afirma que es un hecho el ingreso en las “grandes ligas” de los escenarios artísticos internacionales, y sobre todo a nivel regional. Grieco definió ese paso como “un fenómeno increíble” que solo es posible contando con infraestructura. “No sería posible si no estuvieran las salas de ensayo y equipos completos montados con técnicos, equipos de gestión y atención al público. Sin todo esto no podríamos contar con las figuras y visitas internacionales del porte que tenemos”, insistió. Montevideo está instalado dentro del circuito de capitales culturales y en competencia directa con muchas ciudades del continente. “Porque somos el teatro que recibimos visitas de compañías internacionales de gran prestigio, como las de Buenos Aires, Santiago de Chile, Asunción o Bogotá. Esto nos cambia la posición de la cuidad en el mapa artístico global”.La mejora del Teatro Solís y la reingauración del Auditorio han vuelto a ubicar a Montevideo en el circuito Clase A de la región. “Eso nos hace aparecer en un mapa del mundo artístico del que nos habíamos caído después de los años 40”. Grieco sostiene que hoy en día el Ballet Nacional del Sodre abre un relato muy esperanzador porque de su mano Uruguay volvió a ser el país chico, con un mercado pequeño pero con temporadas de excelencia, y además atraviesa su 85° aniversario.

Gestión con necesaria audacia

Ninguna de las acciones emprendidas en el Auditorio Nacional del Sodre podría ser posible sin una gestión que combine una mirada audaz y política cultural. Su director agrega que a eso debemos sumar un equipo idóneo que trabaja en ello. Explica que en los últimos cuatro años se aplicó una mirada estratégica en dirección ascendente. “Nuestro criterio es siempre ir subiendo un escalón más. Todo hacia arriba, cualitativa y cuantitativamente, hemos subido muchos escalones y rápido”. Ninguna etapa de ese camino recorrido es un hecho aislado sino producto de una decisión del gobierno de ir en esa dirección, y respaldada además por la gestión de los consejos directivos y ministerios relacionados. La producción nacional de todo lo que comprende a las presentaciones del Auditorio Nacional es parte de ese abordaje cualitativo al sistema de artes escénicas. “Históricamente esa mirada le hizo bien al Sodre y fue, tal vez, lo que hicimos a más rápida velocidad. Logramos reocupar oficios, aprender saberes, formar jóvenes y montar una organización de producción y realización teatral que es parte de ese salto de calidad”. Agrega que se logró hacer toda la cadena de producción, desde el diseño hasta el guardarlo en un contenedor. “Es vital y parte fundamental de nuestro modelo de gestión”. Ese objetivo es además muy importante porque permite mantener utilizado el 100% de su infraestructura y recursos humanos: desde los talleres hasta los elencos pasando por las salas de ensayo. “Es muy importante aprovechar las capacidades. Todo funciona a tope y cumplimos el cometido de una infraestructura pública”.

Planificación a largo plazo

Este modelo de gestión implica una planificación detallada y a largo plazo. Para este 2016 asegura que se pretende consolidar la mirada de contar con temporadas con el 100% de ocupación, lo que incluye a las capacidades humanas, materiales y de infraestructura mencionadas anteriormente. “Este año tiene que significar para la vida del Auditorio alcanzar y superar el techo que nos trazamos en 2015, siempre lo vamos subiendo”, remarca luego quien resaltó la importancia de crear organizaciones exigentes. “Subir el techo de la exigencia, esa es nuestra constante”. “El desafío que nos hemos planteado próximamente es ordenar esas capacidades todavía un poco más y por eso lanzamos acciones, pusimos a disposición del público en el pasado mes de diciembre el Abono 2016, que puede parecer algo común pero es un indicador de la buena marcha de las cosas”.El Abono incluye toda la Temporada de este año del Auditorio Nacional, que incluye las presentaciones del Ballet Nacional del Sodre, la Temporada Sinfónica, Lírica, las Galas Corales, los conciertos de la Orquesta Juvenil y espectáculos internacionales. El público ha podido elegir cinco o más espectáculos entre más de 35 propuestas con descuentos de entre el 30% y 50% para menores de 25 años, dando prioridad para la compra de localidades a los abonados del año anterior.Este sistema busca facilitar el acceso de la población a la oferta cultural basado en una propuesta de combinación de producciones propias e internacionales. “Salir el año anterior con el Abono de la temporada siguiente es estar a la altura de lo que se hace en las capitales artísticas del mundo. Esto ha sido posible gracias a una ordenada planificación. En el Ballet Nacional, por ejemplo, la programación del 2017 ya está pautada en detalle”, explica. La programación es la columna vertebral de la gestión de todos los recursos disponibles, tanto económicos como humanos y de infraestructura. “Encontrarse en este punto no es casualidad”, afirma el director del Auditorio y resalta que dio bastante trabajo llevar las cosas hasta ese lugar. “Lo logramos y estamos felices. Es fabuloso poder dejar atrás cifras históricas”.La llegada a todo el territorio nacional es otra de las obligaciones institucionales del Sodre. “Siempre fue una vocación desde su origen tener ese alcance y nosotros también desde nuestro lugar trabajamos con ese perfil”. En el año 2015 recién se hizo por primera vez un ballet completo en el interior del país, y fue la producción Giselle en Salto y Paysandú.

Políticas públicas y otros desarrollos

Grieco destacó el beneficio que tiene Montevideo en la actualidad de contar con un verdadero circuito cultural comprendido por el Auditorio Nacional del Sodre, el Teatro Solís, la Sala Zitarrosa y la Sala Verdi. Es un sistema de salas que conforma un circuito que hace años no estaba en condiciones. “Obviamente siempre hace falta hacer más y mantener lo realizado, pero creemos que la mayoría de los ciudadanos hoy siente orgullo por el resultado de las políticas públicas que permitieron este circuito cultural público”, dijo, y afirmó que este resultado es producto de la continuidad de una mirada cultural.El director del Auditorio Nacional considera que es todavía necesario desarrollar el sector privado y las industrias culturales, teniendo en cuenta que hay mucho talento entre la población. “Los logros obtenidos tienen que ser un relato alentador para el sistema político, este debe desarrollar políticas públicas apuntadas a las industrias culturales. Solo así se pueden generar oportunidades para jóvenes, más desarrollo, y alcanzar una posición destacada en el mundo”. Desde ese lugar es que Grieco resalta el aporte de la cultura y afirma que se trata de aplicar políticas públicas más de ingenio que de inversión. “El resultado aporta al relato de una sociedad, a la propia convivencia, al turismo y a la imagen internacional. Una sociedad que apuesta a su industria de espectáculos y artes y a salir de la cueva. Una sociedad que tiene una alta cuota de apropiación ciudadana y democrática de sus espacios públicos es bien diferente a la que no la tiene. Esa es la importancia de las industrias culturales y las políticas públicas. Necesitamos políticas públicas más audaces e ingeniosas como ha sido el camino del Auditorio”.

Gestión Cultural

Gerardo Grieco es especialista en Gestión Cultural, tiene más de 25 años de experiencia de desarrollo de proyectos culturales, tanto en el ámbito privado como público.Fue director de la División Promoción y Acción Cultural de la IMM (1995-2000).En 1993 recibió el Premio Fabini, como mejor productor nacional de espectáculos y Premio Morosoli (2012), Premio María Guerrero (2011) y Premio Oribe (2013) a la Gestión Cultural entre otros reconocimientos.Fue director de la Sala Zitarrosa (2002-2003), director general del Teatro Solís (2004-2012) y realizó el diseño de la Gestión y Plan Estratégico de Puesta en Marcha del Teatro Solís. Desde noviembre de 2012 se desempeña como director general del Auditorio Nacional del Sodre. Es también docente y director de la Tecnicatura en Gestión Cultural de la Facultad de la Cultura del Claeh.