La ministra de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Tamara Paseyro, se encuentra participando en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), que se desarrolla en Panamá y reúne a autoridades, organismos internacionales y referentes del sector público y privado de la región.
Como parte de las actividades, este martes, Paseyro integró el panel "Vivienda Social como Motor de Desarrollo: Articulación Sectores Público, Privado y Financiero", un espacio de intercambio centrado en el rol de la vivienda social como catalizador de desarrollo integral, generación de empleo, fortalecimiento comunitario, mejora de la salud y la educación, y dinamización de las economías locales.
El panel abordó además modelos innovadores de financiamiento —como subsidios, microfinanzas e hipotecas sociales—, mecanismos de articulación público-privada, diseño urbano sostenible, tecnologías constructivas eficientes y programas de mejoramiento barrial, con el objetivo de analizar cómo escalar soluciones habitacionales financieramente viables, socialmente inclusivas y ambientalmente sostenibles.
Junto a la ministra uruguaya participaron Emil Rodríguez Garabot, director de Desarrollo Urbano de CAF; Anacláudia Rossbach, secretaria ejecutiva de ONU-Habitat, quien abrió el panel; Juan José Ayerza, CEO de TECHO; Michelle Sol, ministra de Vivienda de El Salvador, y Alejandra Robledo, directora ejecutiva de Sostenibilidad de Constructora Bolívar, quien actuó como moderadora.
Paseyro comenzó su intervención destacando las lecciones aprendidas de la política habitacional uruguaya desde una mirada integral del hábitat. "Si tuviera que resumir lecciones aprendidas, empezaría porque la política de vivienda y hábitat la podemos pensar como una política pivot dentro de un conjunto de políticas sociales y urbanas", señaló. En ese sentido, explicó que se trata de una política "pivot" por tres razones.
La primera, explicó, es que la vivienda articula múltiples dimensiones. "Cuando hablamos de vivienda, hablamos de la propia materialidad de la vivienda, pero también hablamos del suelo, de las infraestructuras, de los servicios públicos y de la convivencia", afirmó. En segundo lugar, subrayó que la vivienda condiciona la eficacia de otras políticas sociales, ya que consideró que una solución de vivienda adecuada, bien localizada, "permite que las políticas de salud, de educación, de cuidados y de seguridad trabajen en sintonía y tengan el impacto que todos queremos".
Como tercera razón, Paseyro remarcó el fuerte efecto multiplicador de derechos y capacidades que tiene la inversión en vivienda, tanto en lo social como en lo económico. "Invertir en vivienda tiene un impacto en el gasto hoy, pero tiene una reducción de costos futuros, si pensamos en lo que está asociado a la exclusión y a la segregación", expresó y definió a la vivienda como "un derecho que habilita otros derechos".
Paseyro remarcó especialmente el impacto de la política habitacional sobre las infancias. "Para nosotros en Uruguay es un tema muy crítico cómo impacta esto en las infancias. El 32% de niños menores de seis años vive bajo la línea de pobreza, y eso nos convoca al trabajo y a pensar alternativas en conjunto. El gobierno solo no puede y necesita de otros actores", dijo. La ministra insistió en la necesidad de políticas de vivienda "integrales, con visión de proceso, flexibles y con participación de todos los actores de la sociedad".