La situación se da luego de que el diario británico The Telegraph revelara que desde Washington se estaban revisando sus compromisos con sus socios del Atlántico en base a las nuevas metas de gasto en defensa.
Al ser consultado en rueda de prensa esta semana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió que podría "revisar" el apoyo estadounidense a la posición británica sobre las islas Malvinas, pero aclaró que "revisa todas las posiciones" y esa es "apenas una entre muchas".
En la noche del jueves el presidente argentino Javier Milei anunció que el gobierno tiene "la obligación de utilizar todas las herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales disponibles" para defender su soberanía y recursos", en referencia a los proyectos de extracción de petróleo en la zona.
"Las Malvinas son argentinas por historia y por derecho, no hay discusión al respecto", expresó. Además, anunció la construcción de una base militar en la provincia de Tierra del Fuego.
El viernes Reino Unido, a través del ministro de Defensa, Wes Streeting, respondió al anuncio del argentino y señaló que las islas "son británicas porque los isleños eligen ser británicos" y definió como "absoluto e inquebrantable" el compromiso de su país con las islas Falkland.
Wes Streeting lamentó las declaraciones del presidente argentino y dijo que refleja la situación política interna argentina. Por otra parte, una fuente de Downing Street en declaraciones a la BBC relativizó las advertencias de Milei sobre la explotación de los recursos naturales.
"No es la primera vez que un Gobierno argentino pronuncia amenazas contra los isleños. Nosotros dejamos claro que la autodeterminación de esos habitantes se extiende al derecho a explotar sus riquezas naturales", afirmó.