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Doomscrolling: el hábito que puede estar afectando tu salud mental

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Cuando buscar más información termina aumentando el estrés en lugar de disminuirlo

La información nunca se detiene. Noticias, videos, publicaciones y alertas llegan a nuestro teléfono las 24 horas del día. Estar informados es, sin duda, una ventaja. Sin embargo, existe una diferencia importante entre mantenerse informado y quedar atrapado en un consumo compulsivo de noticias negativas.

A este comportamiento se lo conoce como doomscrolling: la tendencia a desplazarse de forma continua por contenido relacionado con tragedias, conflictos, crisis o situaciones amenazantes, aun cuando esa información genera malestar emocional.

Lejos de ayudarnos a sentir más preparados, este hábito puede convertirse en un importante factor de riesgo para la salud mental.

Un cerebro programado para buscar amenazas

Nuestro cerebro evolucionó para detectar peligros. Durante miles de años, prestar atención a las amenazas aumentó nuestras probabilidades de sobrevivir.

Hoy ya no necesitamos vigilar la presencia de depredadores, pero ese mismo mecanismo permanece activo. Por eso las noticias negativas captan nuestra atención con mucha más facilidad que las positivas.

Las redes sociales y los medios digitales potencian este fenómeno. Sus algoritmos priorizan el contenido que genera mayor interacción y las emociones intensas —como el miedo, la indignación o la preocupación— suelen mantenernos conectados durante más tiempo.

El resultado es una exposición continua a información que mantiene nuestro sistema nervioso en estado de alerta.

Del estrés al agotamiento emocional

Una investigación reciente analizó cómo este comportamiento puede afectar la salud psicológica.

Los resultados sugieren que el doomscrolling no conduce directamente a la depresión. El proceso es más complejo: la exposición constante a contenido negativo favorece el agotamiento emocional, incrementa los niveles de estrés y, con el tiempo, aumenta la vulnerabilidad a desarrollar síntomas depresivos.

En otras palabras, el problema no es leer una mala noticia.

El problema es permanecer inmersos durante horas en una sucesión ininterrumpida de malas noticias, sin darle al cerebro la oportunidad de recuperarse.

El costo invisible

Las consecuencias no se limitan al estado de ánimo.

Diversas investigaciones han asociado el doomscrolling con:

* mayores niveles de ansiedad;
* alteraciones del sueño;
* dificultad para concentrarse;
* fatiga mental;
* menor productividad;
* sensación persistente de desesperanza;
* incremento del estrés percibido.

Nuestro organismo interpreta esa exposición continua como si las amenazas estuvieran ocurriendo de forma inmediata.

Y responde liberando hormonas del estrés, aumentando la tensión muscular y manteniendo activados los circuitos cerebrales relacionados con la vigilancia.

Con el tiempo, este estado de hiperalerta puede afectar tanto la salud emocional como la física.

Informarse sin enfermar

La solución no consiste en desconectarse completamente del mundo.

Informarse es necesario.

Lo importante es aprender a hacerlo de manera saludable.

Algunas recomendaciones sencillas pueden marcar una gran diferencia:

* establecer momentos específicos del día para consultar noticias;
* evitar revisar redes sociales antes de dormir;
* limitar el tiempo dedicado a información repetitiva;
* elegir fuentes confiables en lugar de consumir contenido de manera indiscriminada;
* equilibrar la exposición a noticias con actividades que favorezcan el bienestar, como el ejercicio, la lectura, el contacto con la naturaleza o las conversaciones cara a cara.

Recuperar el control

La tecnología forma parte de nuestra vida y seguirá evolucionando.

El desafío no consiste en utilizar menos el teléfono, sino en desarrollar una relación más consciente con aquello que consumimos.

Porque la salud mental también se construye a partir de los estímulos que elegimos incorporar cada día.

La información nos ayuda a comprender el mundo.

Pero cuando el miedo se convierte en nuestro principal filtro para mirar la realidad, deja de informarnos y comienza a desgastarnos.

Tal vez la próxima vez que deslicemos la pantalla valga la pena detenernos un instante y preguntarnos:

¿Estoy buscando comprender lo que ocurre... o simplemente estoy alimentando mi ansiedad?


Bibliografía

* Sharpe C, et al. The Influence of Doomscrolling on Mental Health: A Scoping Review. 2026.
* Iqbal S, Iqbal S. Doomscrolling and Mental Health Outcomes Among Young Adults: A Systematic Review. 2026.
* Satici SA, et al. Doomscrolling Scale: Development and Associations with Well-Being. Current Psychology. 2022.
* World Health Organization. World Mental Health Report: Transforming Mental Health for All. OMS; 2022.
* Study traces the hidden path from doomscrolling to depression. Movieguide, agosto de 2026.