En 2025 la empresa estatal comenzó a trabajar sobre el desafío de almacenar energías renovables en función de los excedentes, con un nuevo proyecto para seguir buscando formas de ser cada vez más sostenibles.
Uruguay tiene una matriz de generación eléctrica 98 % renovable que excede la demanda, e incluso algunos días se registra un índice del 100 %. El mínimo porcentaje restante (ese 2 % de promedio anual) responde a las volatilidades o incertidumbres propias de las fuentes renovables debido a la aleatoriedad de los recursos naturales agua, viento y sol. Es por ello que, para garantizar la continuidad del servicio eléctrico ante cualquier circunstancia, es necesario complementar la generación renovable con respaldo térmico. De lo contrario, el servicio eléctrico brindado por UTE no sería confiable y continuo como efectivamente lo es.
Al igual que sucede en los otros pocos países del mundo que registran índices tan altos de generación renovable, el desafío de Uruguay hoy es ser lo más sostenible posible en contextos que se denominan de "calma oscura", es decir, ante ausencia de sol y viento. Desde el año pasado, la incorporación del gas natural como parte de los combustibles que se utilizan en las centrales térmicas, particularmente en Punta del Tigre, permitió mitigar el impacto ambiental y también económico de dicho respaldo. La pregunta es cómo continuar siendo sostenibles incluso cuando no hay viento ni sol.
Las ventajas de almacenar energía
A partir del cambio de matriz de generación eléctrica en 2010, Uruguay registra excedentes de generación eléctrica cuando las condiciones climáticas favorecen la generación renovable. Los sistemas de generación logran que la energía esté disponible para utilizar en el momento que se generan, pero en el mundo existen sistemas de almacenamiento que permiten almacenar esa energía eléctrica generada a partir del viento y del sol para cuando esos recursos no están disponibles.
Los sistemas de almacenamiento de energía permiten gestionar la energía de forma más eficiente, en la medida en que pueden almacenarla cuando se encuentra disponible y optimizar su uso en momentos de mayor demanda. En definitiva, se trata de otra forma de respaldo, pero de mayor sostenibilidad que la generación térmica.
Si bien todo sistema de respaldo implica un nivel de impacto ambiental superior al de la generación renovable, que tiene emisiones prácticamente nulas, las baterías representan una opción significativamente más eficiente en términos ambientales en comparación con las fuentes dependientes de combustibles fósiles.
A lo largo de los años estos sistemas se han ido actualizando, incorporando soluciones tecnológicas de última generación. En particular, la tecnología POD, con contenedores especialmente diseñados, permite minimizar cualquier posible interacción con el entorno. Además, existen metodologías asociadas a la gestión responsable de los residuos, mecanismos de seguimiento y control, y trabajo con la comunidad.
El almacenamiento aparece como una opción que minimiza las emisiones asociadas al respaldo del sistema eléctrico, manteniendo la calidad y continuidad del servicio. Al cumplir con todos los requisitos, UTE y Uruguay se perfilan para comenzar a incorporar, poco a poco, un sistema de almacenamiento para su generación renovable.