Uruguay debe cambiar su estrategia en materia de infraestructura
El ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, en el marco de los Desayunos Útiles se refirió al tema Infraestructura: Desafíos y metas de este tiempo, aclarando inicialmente que “tal vez la razón por la que hayamos aceptado en este momento tener este intercambio con ustedes, sea la cordialidad y simpatía con que siempre se nos recibe en Somos Uruguay. La verdad es que dudamos antes de aceptar la comparecencia, porque es un momento en que estamos procurando trabajar mucho y en silencio, para articular aspectos que hacen a tener una respuesta positiva para los desafíos del país a través de los distintos ministerios y en particular el de Obras Públicas”.
Dijo Víctor Rossi, titular del MTOP, que Uruguay se ha ido transformando mucho en estos años de democracia, desde 1985 a la fecha. “No solo se han ido consolidando sus instituciones, sino que hemos sabido dejar atrás situaciones críticas como fue la crisis de 2001/02 o la crisis internacional del 2008. El país fue reconsolidándose desde el punto de vista económico y fue creciendo, según indican los factores que permiten medir su transformación: ha crecido su PBI, ha desarrollado su producción, se han diversificado sus exportaciones y ha tomado contacto con 178 países del mundo, lo que habla de apertura y condiciones de relacionarse -en su medida- con todo el mundo”. Este mejoramiento se expresa en las condiciones de vida de los uruguayos. Hay menos pobreza y más actividad económica, subió el salario real. “No desconocemos que hay sectores que aún deben avanzar más en este aspecto. Creció el empleo, se integraron grupos que antes eran marginados de la sociedad, como sectores del medio rural, y otros de servicios”. Recordó que en los dos Consejos de Ministros que se hicieron en el interior de la república, “nos sorprendió un fenómeno al cual le asignamos enorme importancia. Es la demanda de las zonas más profundas de ese interior, de apoyo para lograr los servicios de transporte que garanticen a los jóvenes el acceso a los institutos de estudio. Es un fenómeno relativamente nuevo. Un problema que conocíamos de siempre, era la resistencia, o el escepticismo que había en esas zonas sobre la educación de sus propios jóvenes y niños. Y este fenómeno se ha dado en forma evidente en estas instancias que comentamos”.
Apoyados en la capacidad ociosa
De hecho “el crecimiento del país se ha apoyado en lo que tenía de infraestructura el sistema. En ese patrimonio acumulado, en carreteras con importante número de kilómetros en relación a la población del país, que se habían construido y más o menos mantenido, desde mediados del siglo pasado. Uno de los grandes hacedores de caminos y carreteras, y particularmente en el departamento de Canelones, fue Don Tomás Berreta, ministro de Obras de la época, y mi coterráneo de La Paz. Pero también los muelles que permitieron el crecimiento de la actividad portuaria, tan importante, tienen más de cien años y aún están en actividad. Apoyados en esta capacidad ociosa llegamos hasta acá, pero la sociedad uruguaya ha adquirido conciencia de que estas posibilidades que se apuntalaron en la existencia de una infraestructura disponible, que era el ahorro acumulado por la sociedad a lo largo del tiempo, en el futuro inmediato se podría convertir en una traba. Que fuera el principal obstáculo para poder continuar con este proceso de crecimiento”.Se ha visto en estos meses que “encontramos coincidencia en todos los sectores políticos en cuanto a la necesidad de reforzar la infraestructura del país y acentuar la inversión que procure su recuperación. Esto ha creado un estado de demanda. Si bien en estos últimos años Uruguay no se quedó quieto en el tema y ha hecho inversiones, en algunos casos importantes”. Acotó que se han hecho inversiones en materia de organización de la salud, en seguridad, en enseñanza, en materia de infraestructura. Es indiscutible que “ha habido un crecimiento muy importante en las comunicaciones del país, y se ha registrado una fuerte inversión de Antel, una inversión del país, para facilitar ese desarrollo que hace unos años se temía que fuera una traba, pero que hoy nadie piensa que pueda haber alguna dificultad, porque están las condiciones para seguir creciendo. Ha habido una transformación en materia de generación energética, y eso ha sido una fortísima inversión que se ha desarrollado por iniciativa del Estado, con capitales del Estado, pero también abriendo caminos de participación muy bien recibidos por la sociedad, para reforzar una ruta que ha cambiado revolucionariamente la ecuación de energía del país, y que nos da certezas”.
Otros caminos para más recursos
Sostuvo que ha habido inversiones en el sistema portuario nacional. “Pero están presentes también las demandas, las necesidades no resueltas, los proyectos pendientes. Es necesario más. Uruguay necesita adelantarse a los acontecimientos, porque no existe carga que espere la posibilidad de que se concreten obras de infraestructura. Están las obras, y la actividad comercial correspondiente, y existirá la carga, o no existirá la carga”.Señaló que hay carencia en materia de infraestructura vial. “No porque no haya habido inversión. En el último quinquenio se invirtieron casi 1.200 millones de dólares en caminería. Es la cifra más alta en la historia del país. Sin embargo todos estamos convencidos de que no ha sido suficiente, y debemos encontrar otros caminos porque Uruguay está corriendo riesgos en esta materia. Si nosotros evaluamos hoy cuál es la situación de nuestra red vial, del modo en que se ha hecho a lo largo de decenas de años, nos encontramos con que tenemos más o menos un 50% de rutas en buen y muy buen estado, y un 50 de rutas regulares y malas. Esta fue la media histórica, y Uruguay desde hace decenios se desenvuelve en esos parámetros. Pero ahora lo que cambió, es que el crecimiento del país ha generado un volumen de carga que se desplaza por las rutas en cientos de camiones de enorme tamaño y peso, que antes no existían. Con una frecuencia que antes no existía. Y que por lo tanto, ese estado de las rutas que hace diez o veinte años solíamos observar y teníamos tiempo para corregir de a poco, ahora en contadas semanas puede desembocar en situaciones donde realmente los tramos de rutas son demolidos por la intensidad del transporte. Y se genera una nueva urgencia. No podemos conformarnos con decir que tenemos una red vial con una cantidad de kilómetros que es suficiente y con una calidad que iremos reparando como se ha hecho hasta ahora, porque no nos estaremos preparando para ese futuro que todos soñamos mejor, con más producción, más actividad, más recursos, para que los uruguayos puedan seguir viviendo mejor”.Y aquí “aparece un tema que quería reflexionar con ustedes, buscando soluciones. ¿Qué debemos plantearnos en este momento? Tenemos que plantearnos un desafío distinto de lo que hasta ahora ha abordado el MTOP en materia de conservación vial. Es cierto, no ha habido colapso de la red del país. No hay un solo kilo de producción que haya sido impedido de llegar a su destino, al puerto o al punto de concentración. Pero la situación nos hace temer que aceleradamente podamos llegar a situaciones de crisis. Y lo que debemos plantearnos, no es señalar que vamos a hacer tal ruta, tal programa. Tenemos que plantearnos cambiar la estrategia del país en materia vial. Necesitamos el conjunto del sistema vial, lo que está bien, muy bien, regular y mal, y todo lo debemos elevar a un nivel superior de servicios. Tenemos que hacer un gran esfuerzo que va más allá de los éxitos o fracasos de una ruta o zona en particular. Y tenemos que hacer un esfuerzo distinto que necesita más inversión, y que debe ser sostenido, porque el gran desafío no es solo mejorar las rutas, sino mantenerlas a un nivel superior en el futuro. Y eso nos lleva a construir una nueva estrategia de mantenimiento y atención. El desafío es que debemos invertir mucho más, porque así lo exige la demanda, y luego debemos sostener esa demanda, porque nadie está pensando en que ella decrezca, sino que todos estamos trabajando para que se incremente, y por lo tanto sea cada vez más exigente”.
La importancia del Presupuesto
Agregó que “muchos en esta época hablamos del Presupuesto Nacional. No necesitamos la presencia de integrantes del equipo económico, para saber qué expectativas, qué podemos esperar del Presupuesto. Cuando vemos todos los requerimientos que a él se le hacen por las transformaciones que se operan en el país, y decimos que hay que hacer una inversión como nunca en infraestructura para desarrollar esa red vial que necesitamos de mejor calidad, decimos que no hay ningún Presupuesto que pueda dar satisfacción a esto, porque venimos de un país con un crecimiento a determinado porcentaje. Un país que se propone seguir creciendo, pero que los porcentajes de crecimiento aguardados no dan respuesta a este aumento de las necesidades. Además no estamos en un momento en que en la región o en el mundo las cosas estén resueltas, y debemos tener prudencia para manejar aspectos imprescindibles, que no pueden ser abordados de cualquier manera”. Todos “aspiramos a que el país siga creciendo, a que su actividad económica siga multiplicándose, y a que los recursos que se generen permitan a los uruguayos vivir mejor. Pero tenemos algunas alarmas o señales. El déficit fiscal del 3,5, con el aumento del volumen de actividad económica tenido, no es un problema, pero hay que cuidarlo. Hay que atacarlo, ya que es la relación del total de las cuentas de ingresos y egresos del país. También hay un proceso inflacionario que no hemos logrado controlar y que sigue amenazando. Es necesario estar atento a la competitividad en el mundo y en la región, porque los vecinos cambian, tienen transformaciones económicas, y de eso dependen en buena medida nuestras posibilidades de crecimiento. El manejo de estos indicadores, a los que no podemos desatender, tiene mucho que ver con la confianza en Uruguay, en su economía y en su responsabilidad para cumplir con el conjunto de los compromisos recién aludidos y los compromisos con el exterior. De esa confianza depende esa calificación -que a muchos no nos resulta simpática- que resulta imprescindible en el mundo actual si queremos seguir creciendo y encontrando un camino de inversión, que es el llamado grado inversor. Grado que lo establecen y adjudican calificadoras internacionales, sobre las que podemos tener todas las dudas, pero que son quienes dan esa calificación que sirve de referencia para que el conjunto de las instituciones de crédito resuelvan su inversión”. Aclaró que no estaba diciendo que “lo que contenga el Presupuesto en materia de infraestructura no sea importante, ya que en buena medida debe servir para seguir realizando ese esfuerzo de inversión, que como lo dijimos, fue muy importante en vialidad en el último quinquenio, y que tendrá que mantenerse o aun aumentar. Deberá servir para sostener el nivel de obras del sistema nacional de puertos en todo el país, en el de Montevideo especialmente donde hay objetivos muy necesarios como la terminal pesquera, el mantenimiento del dragado, la compra de equipos, los accesos al puerto por el oeste, la relación del puerto con la ciudad, o seguir desarrollando la terminal que en silencio va buscando su forma como es Puntas de Sayago, como también continuar con la obras de cimentación de los muelles. Y además con otras obras en los diferentes puertos del país, que deberá resolver la propia ANP. Lo que también exigirá la participación privada en el desarrollo de inversiones que se han postergado por los problemas de relacionamiento con Argentina, pero que queremos concretar, como en el caso de Nueva Palmira”. Profundizar todas las experiencias
Más allá “de lo que resolvamos con el Presupuesto Nacional, estamos abiertos a recorrer todos los caminos que faciliten la participación privada, y a profundizar en todas las experiencias que en esta materia tenemos para lograr ese objetivo que es el fortalecimiento de la red vial. En ese sentido Montevideo ha tenido hace más de 20 años, algunas experiencias en materia de concesión de obras públicas. De esas, muchas fracasaron, pero quedaron dos: una en la ruta 8 y otra en la 5, que atienden actualmente 129 kilómetros de ruta, son relativamente chicas y con un formato más clásico. Además queremos impulsar la ampliación de una concesión histórica que funciona desde 2003, y que nos sirvió de mucho en el período 2005-10, que es la CVU -Corporación Vial del Uruguay-. Es una concesión no ortodoxa, ya que es pública-pública, pero su resultado ha sido muy interesante, y fundamental en el mantenimiento de la calidad del servicio en la interbalnearia o en las rutas 1 y 9. Hoy atiende 1.600 kilómetros de red primaria, a lo que le agregaríamos otros 1.200, lo que permitiría a través de la CVU, atender toda la red primaria de carreteras. En esas rutas nos proponemos elevar el nivel de atención de los contratos de concesión. A esta corporación, procuraremos utilizarla para determinadas obras de rehabilitación y mantenimiento en otros puntos del país por un total 300 o 350 millones de dólares, que es un esfuerzo adicional al que el MTOP hace con su presupuesto en el mantenimiento carretero”.En esta materia la CVU emitió ya títulos en la Bolsa de Valores en 2007 y 2008, y “fue muy exitoso y los títulos se cotizaron muy bien. Pero fue un mecanismo que luego no se siguió utilizando, y que tenía como apoyo el cobro de peaje, que había recuperado el MTOP en su momento y que creemos que ahora estamos en condiciones de ampliar en virtud de la situación del país y de la expectativa de un importante sector de ahorristas nacionales, que incluso han comprado títulos para infraestructura en otros mercados y que creemos se interesen en títulos muy seguros con una rentabilidad razonable para enfrentar las necesidades que tiene el país. Hemos hablado con representantes de la Bolsa de Valores, quienes lo ven posible, y han colaborado para que esta experiencia se haga camino, permitiendo la canalización de recursos privados en la realización de obras de mejoramiento infraestructural”.
La revitalización de las PPP
Por último, “sin descartar ninguna propuesta de participación privada, hemos concentrado el esfuerzo en las famosas asociaciones público-privadas -PPP-. Hay un llamado que se hizo a fin del período del gobierno anterior, y ya ha pasado la segunda etapa de calificación. Se trata del referido a las rutas 21 y 24, que está en la instancia final, en la que se decide la ecuación económica. Y somos optimistas en cuanto a que pueda tener una definición positiva en breve tiempo. Pero estamos preparándonos para el gran desafío, si este instrumento funciona, salir con él a rehabilitar aquellas rutas que han sido sometidas en este último tiempo a una exigencia para la que no estaban preparadas. Muchas rutas y caminos departamentales, y rutas nacionales que no son de la red primaria, que han sido prácticamente demolidas por una carga -que por suerte va a seguir- y cuya rehabilitación profunda es necesaria. Para eso estamos preparando unos 1.300 kilómetros más de carreteras que llevará una inversión de 630 o 650 millones de dólares adicionales. Con las 21 y 24 estaremos en alrededor de los 720 millones”. Y hoy “recién me propongo hablar de algunas de las obras que pensamos abordar con estas asociaciones. Uno de los paquetes, como los llamo, sería para las rutas 54, 55, 57 y un tramo de la 12, incluyendo un bypass a Carmelo con la construcción de un puente. Esta obra sería de 254 kilómetros de rehabilitación por un monto de unos 200 millones de dólares, con una obligación que se generaría de amortización de unos 20 millones”. Un paquete número 2 “sería para la ruta 6 y la 7 en un primer tramo, incluyendo la rehabilitación de la avenida Instrucciones en Montevideo desde Batlle y Ordóñez hasta el límite departamental, que incluiría 230 kilómetros, con 240 millones de inversión. El paquete número 3, que sería el primer tramo de la ruta 14, desde Mercedes hasta Sarandí del Yí, incluyendo el bypass con el puente nuevo sobre el río Yí, y sobre el arrollo Illescas.Y un paquete 4, que sería la rehabilitación de la ruta 9 desde Pan de Azúcar al Chuy; son 240 kilómetros, y una inversión importante porque es una ruta que necesita una rehabilitación que ha sido postergada por muchos años. Se preparan dos nuevos paquetes. Uno es el segundo tramo de la ruta 14, que culminaría con la 15 hasta Rocha, y otro que se está estudiando cuál es la prioridad. Se maneja también determinada propuesta con el financiamiento correspondiente para el mantenimiento de la ruta 26, el mejoramiento de la 30, el puente sobre el Cuaró y el mantenimiento de la 27 en Rivera”. Tras esta descripción dijo que “para nosotros son importantes estos temas, pero también lo es el intercambio imprescindible para que estas ideas puedan tener éxito. ¿Qué capacidad tenemos para una respuesta positiva por parte de las empresas constructoras del país a un empuje de estas características? Hemos hablado y lo seguiremos haciendo en este sentido. En general la respuesta es positiva, pero debemos ordenarnos y administrar -aparte de la inversión- los tiempos para avanzar con certeza. Es también importante profundizar sobre la disponibilidad de los fondos suficientes para dar respuesta a estas necesidades y en qué tiempo. Hemos tenido intercambios individuales, y nos hemos guiado por informaciones. Las señales en este sentido son todas favorables”.Anunció reuniones con entidades y empresas del sector construcción, con representantes de los fondos, de la Bolsa, para iniciar intercambios “que permitan que aquellos aspectos definidos por la ley puedan expresarse en un pliego que sobre la base de la experiencia que el MTOP y la Dirección de Vialidad tienen en la materia, ajusten los pliegos existentes y sus exigencias a las posibilidades que tiene el país. Es elaborar un guante que calce en las necesidades del país, para ahorrar tiempo y trabajo, y evitar muchas veces frustrarnos en cuanto a las respuestas a llamados que no fueron debidamente consultados ni elaborados. Creemos que esto es lo que por ahora podemos ir adelantando de esta tarea, que debemos manejar con mucha responsabilidad, pero con cierto apuro, pues aun conseguido el dinero, sabemos que el trabajo necesario para ir concretando estos objetivos es mucho y habrá de llevar mucho tiempo. Y el tiempo es un valor que debemos jerarquizar en Uruguay en general, y en particular en este tipo de esfuerzo que nos planteamos pensando en el futuro de los uruguayos”.