El nuevo régimen del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) aplicable a inversiones en el exterior comenzó en octubre una nueva etapa de implementación, tras la finalización del período transitorio previsto para este año.
Desde el 1º de enero de 2026, además de los intereses y dividendos de las inversiones en el exterior que ya estaban alcanzados, el IRPF se extendió también a los incrementos patrimoniales, es decir, a las ganancias derivadas de la venta de activos en el exterior.
Si bien el cambio rige desde comienzos de año, con la finalización del período transitorio sus efectos comienzan a hacerse más visibles para los inversores, que empezarán a ver reflejadas en sus cuentas las retenciones correspondientes a las ganancias generadas por la venta de activos en el exterior desde comienzos de 2026, cuando corresponda.
"Hace casi un año planteábamos que los portafolios eran cada vez más globales, pero que la regulación, la transparencia y los aspectos tributarios hacían que la gestión y el asesoramiento local fueran cada vez más relevantes. Los cambios que hoy empiezan a hacerse tangibles refuerzan esa tendencia", señaló Salvador Ferrer, CEO de Nobilis.
Uno de los aspectos relevantes del nuevo régimen es que, frente a la tasa general del 12%, la normativa contempla una tasa reducida del 8% cuando la retención se realiza a través de agentes locales que cumplen las condiciones previstas, como es el caso de Nobilis.
Pero la diferencia no es únicamente de tasa. Cuando las inversiones se canalizan a través de un agente de retención local, este puede encargarse del cálculo, la retención y el pago correspondiente, simplificando el cumplimiento para el inversor. Bajo las condiciones previstas por el régimen, las retenciones pueden adquirir carácter definitivo.
Mauricio Tchilingirbachian, gerente comercial de Nobilis, explicó que el 8% frente al 12% general es una diferencia "concreta y relevante para el inversor, pero hay también un aspecto de simplicidad que no es menor. Cuando interviene un agente de retención local como Nobilis, el cálculo y la retención se integran a la operativa habitual de la cuenta. Para quien mantiene sus inversiones directamente en el exterior, el cumplimiento puede requerir cálculos y pagos por su cuenta".
Además, Nobilis toma en cuenta las retenciones de impuestos que se practican sobre los instrumentos en sus países de origen. Si la retención aplicada en origen supera el 12%, no se realiza retención de IRPF.
A esto se suma la posibilidad de considerar conjuntamente ganancias y pérdidas cuando las inversiones están consolidadas bajo un mismo agente de retención. Cuando un inversor mantiene sus activos distribuidos entre distintas instituciones, las pérdidas generadas en una de ellas no se compensan automáticamente con las ganancias obtenidas en otra; para realizar esa compensación debe recurrir a la liquidación correspondiente mediante declaración jurada, bajo el régimen general.
Según el gerente comercial de Nobilis, el cambio representa una buena oportunidad para que los inversores revisen cómo tienen estructurado su patrimonio financiero internacional.
"Muchos uruguayos tienen inversiones distribuidas entre distintas instituciones o mantienen parte de su patrimonio directamente en el exterior. Este es un buen momento para revisar dónde están esas inversiones, cómo se están gestionando y qué implicancias tiene esa estructura bajo el nuevo régimen. No necesariamente existe una única respuesta para todos los casos, pero sí hay nuevas variables que vale la pena considerar", señaló.
Para Nobilis, el nuevo escenario también refuerza la importancia de incorporar el impacto tributario dentro de la gestión integral de las inversiones, sin sustituir el asesoramiento fiscal específico que corresponda a cada inversor.
"Tradicionalmente, cuando evaluamos una inversión hablamos de rentabilidad, riesgo, liquidez y costos. Hoy adquiere mayor relevancia otra dimensión, que es la rentabilidad después de impuestos. Sin sustituir el rol del asesor tributario, el asesor financiero necesita entender también cómo las decisiones de inversión pueden impactar en lo que finalmente le queda al cliente", señaló Ferrer.
La selección de activos, el momento de realización de resultados y los rebalanceos de una cartera pueden tener diferentes consecuencias tributarias, haciendo que esta dimensión cobre mayor importancia en el proceso de inversión.
"Las inversiones van a seguir siendo cada vez más globales. Pero cuanto más global es el patrimonio, más valor puede tener contar con una relación local que conozca al cliente y pueda integrar las distintas dimensiones de su gestión. Es lo que hace un año resumíamos como 'portafolios globales, relaciones locales'", concluyó Ferrer.