El impacto del conflicto en medio oriente y sus derivaciones en el mercado petrolero en Uruguay
La Unión de Exportadores del Uruguay publicó un informe sobre el conflicto en Medio Oriente y sus efectos en el mercado petrolero. El informe señala que la participación relativa del petróleo en el consumo energético mundial cayó en las últimas décadas desde un máximo de 48,6% en 1974 hasta 33% en 2024.
Pese a eso, la oferta en términos absolutos se duplicó en ese período pasando de 54.3 millones a 101 millones de barriles diarios, mientras que, en los últimos 10 años, las energías renovables crecieron en promedio cuatro veces más que la demanda energética total.
El Estrecho de Ormuz, situado entre Irán y Omán, es uno de los puntos más importantes de circulación del comercio mundial, que conecta al Golfo Pérsico con los mercados globales. La semana previa al conflicto transitaron por el Estrecho el 38% del petróleo mundial, el 29% del GLP, el 19% del gas natural licuado (GNL) y el 13% de químicos (incluyendo fertilizantes). A partir del inicio del conflicto en Medio Oriente, el 28 de febrero, la circulación de embarcaciones quedó fuertemente reducida, pasando de un promedio de 100 por día a menos de 10.
La menor disponibilidad de crudo disparó los precios. El Brent pasó de US$ 72 por barril el 27 de febrero a US$ 118 el 31 de marzo, lo que representó un incremento de 75% en un mes. Luego tuvo altibajos hasta el reciente anuncio de EE.UU. de alcanzar un acuerdo, lo que llevó a la cotización a una baja hasta el entorno de los US$ 801.
Uruguay es importador neto de petróleo, por lo que el conflicto tiene un impacto directo en los costos de combustibles, que luego se extiende a otros precios de la economía. La matriz de energía eléctrica nacional está basada casi en un 100% en energías renovables, esto se puede observar en la generación de electricidad por fuente en 2025, en la que solo el 2% es energía fósil. Sin embargo, en la matriz energética global, que incluye a los combustibles, el petróleo y sus derivados representa el 33% del total.
En 2025 las importaciones de petróleo alcanzaron los US$ 1.327 millones y representaron el 10,25% de las compras totales al exterior. En años previos las importaciones de petróleo oscilaron entre 12% y 15% del total.
Con el inicio del conflicto en Medio Oriente y el aumento del precio del petróleo, el Poder Ejecutivo definió ajustar los precios de combustibles a fin de marzo (con vigencia a partir del 1º de abril), que siguiendo la pauta bimensual hubiera correspondido a fin de abril. En esa oportunidad aumentó 7% tanto la nafta como el gasoil. Para mayo definió un nuevo aumento, de 7% la nafta y 14% el gasoil; y para junio la definición fue 6% para la nafta y 7% para el gasoil. De esta forma, el aumento acumulado en el período fue de 21,4% para la nafta (super 95) y 30,5% para el gasoil 50-S.
El precio de referencia PPI, fluctúa en función de los precios internacionales y la coyuntura mundial, pero hay un porcentaje relevante de los precios de los combustibles conformado por los márgenes de comercialización (distribuidoras, fletes y estaciones de servicio) y por tributos (tasa URSEA, fideicomiso del boleto, Fideicomiso Uruguayos de Ahorro y Eficiencia Energética (FUDAEE), IMESI e IVA. Estos componentes representaron el 39% del precio del gasoil 50-S en junio, el 54% del precio de la nafta súper 95 y el 60% del precio del supergás, según informó ANCAP.
El sector exportador recibe el impacto del aumento del petróleo por varias vías: Aumento de costos directos por encarecimiento del combustible, aumento de costos de insumos (como fertilizantes), aumento de costos de proveedores de transporte y logística, posible encarecimiento del crédito por tasa de política monetaria más alta, posible pérdida de competitividad por distinta evolución de monedas en mercados y posible contracción de la demanda por menor crecimiento de mercados de destino.
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