súmese 01 01

Super User

Super User

Curabitur ultrices commodo magna, ac semper risus molestie vestibulum. Aenean commodo nibh non dui adipiscing rhoncus.

URL del sitio web: http://www.themewinter.com

Ta-Ta, Multi Ahorro Hogar, BAS, Woow y City traen nuevamente Ciber Plus, con miles de productos con hasta 50% de descuento.

 

Montevideo, 21 de octubre de 2020.- Desde el viernes 23 al miércoles 28 de octubre, los clientes de Ta-Ta, Multi Ahorro Hogar, Bas, Woow y City podrán comprar miles de productos a través de sus páginas de e-commerce o locales, con hasta un 50% de descuento.

Los clientes de Ta-Ta podrán adquirir productos seleccionados con hasta un 50% de descuento en los locales, y productos en diferentes categorías con hasta un 30% a través de www.tata.com.uy (valido para Montevideo y Maldonado). 

BAS se une a Ciber Plus con descuentos exclusivos para la web que llegan al 30% off. También se unen Woow con hasta 50% off, y City con hasta 97% off en cientos de experiencias.

Además de acceder a los descuentos de Ciber Plus, los clientes de Multi Ahorro Hogar podrán adquirir en los locales o a través de la web, productos con descuentos del 20, 30, 40 y hasta 50%, y abonarlos en hasta 12 cuotas sin recargo.

Con la propuesta Ciber Plus y su consigna “una animalada de descuentos”, la empresa refuerza, una vez más, su compromiso en bajar el costo de vida del Uruguay.

El Hospital Británico iluminará de rosado cada noche la fachada de su histórico edificio sobre Avenida Italia, en el marco del mes de sensibilización sobre el cáncer de mama, que se celebra en todo el mundo cada mes de octubre.

La iniciativa, que se extenderá por una semana, apunta a darle visibilidad a la enfermedad oncológica más frecuente en el Uruguay, llamando la atención de quienes transiten por un punto neurálgico de la ciudad.

La intervención lumínica del antiguo edificio se suma una serie de actividades enfocadas en la prevención y la detección oportuna del cáncer de mama que el Hospital Británico llevará adelante hasta fines del mes de octubre.

La pandemia dejó en evidencia que los modelos educativos que desarrollan en los estudiantes y docentes habilidades y saberes como la adaptabilidad, la creatividad, la capacidad de comunicación y la cooperación son cada vez más necesarios para el ciudadano del mundo actual

“Lo único constante es el cambio”. Esta frase, adjudicada a Heráclito 500 años antes de Cristo, y que habla del concepto de pántarei, o el flujo permanente de la vida y el mundo en cambio constante, ha cobrado más vigencia que nunca cuando la población mundial se ha visto expuesta a una nueva pandemia que hasta hoy afecta a la mayoría de los países y para la cual aún no hay remedio.

A nivel local, los efectos sanitarios de la enfermedad han sido leves comparados con los del resto del mundo, gracias a la sumatoria de una serie de factores que incluyen la baja densidad de población, el cierre de fronteras y la suspensión a tiempo de actividades, entre otros motivos que manejan los expertos.

Pero los efectos que todos hemos constatado, personal y colectivamente, son mucho más amplios y profundos que los que tienen que ver con el contagio del virus. Los efectos se evidencian en los niveles de angustia, la baja tolerancia a la frustración, la dificultad para adaptarse a nuevos desafíos y el sentimiento de soledad y aislamiento. Todo esto en un contexto de inseguridad laboral y crisis económica.

En este marco, la educación ha tenido que reinventarse rápidamente y hacer frente a los enormes desafíos planteados por la coyuntura actual, sin muchos manuales ni hoja de ruta oficial.

Más allá de los casos de éxito o las zozobras que las instituciones educativas han atravesado, la complejidad de las respuestas y propuestas que los equipos directivos y docentes han debido abordar van mucho más allá de contenidos programáticos y plataformas digitales. Tienen que ver con la capacidad de adaptarse a los cambios y de dar a los estudiantes y sus familias las herramientas necesarias para tomar la realidad tal como es y convertir todos estos desafíos en oportunidades de mejora continua.

Para saber más sobre la realidad que enfrentaron las escuelas y centros de enseñanza, nos acercamos al Colegio Ciudad Vieja, una institución educativa bilingüe, ubicada en pleno casco histórico de la ciudad, que desde hace más de 30 años prioriza en sus programas, en su propuesta educativa y en la formación de sus equipos docentes la promoción de saberes, habilidades y actitudes que formen a un ciudadano capaz de adaptarse a una realidad local, regional y global que solo garantiza cambios de escenario permanentes, según lo expresa su equipo de dirección, integrado por los directores de los niveles Maternal, Inicial, Primaria, Secundaria e Inglés.

Lo primero que surge de la conversación es que algunos de los factores que permitieron desarrollar estrategias educativas adecuadas durante la pandemia fueron la orientación del colegio a trabajar en las competencias necesarias para el mundo actual, como el trabajo basado en proyectos, que ejercita constantemente la habilidad de dar significado a los conocimientos teóricos; la interacción permanente con el barrio y sus instituciones, que propone siempre al estudiante y al docente el desafío de aplicar el proceso de aprendizaje y de enseñanza en contextos diversos y variables; y la multiculturalidad a través del uso eficaz del idioma inglés como herramienta de interacción global, que entre otras cosas permite desarrollar las capacidades de empatía y adaptabilidad a las diferencias. La apuesta es a formar un ciudadano del siglo XXI capaz de desarrollar pensamiento crítico y afrontar con proactividad sus desafíos, allí donde decida hacerlo.

Nos cuentan los integrantes del equipo de dirección del colegio que la emergencia sanitaria los puso a prueba en varios aspectos, y la educación a distancia fue uno de los principales. Un cambio abrupto e inesperado.

La clave en este sentido fue poder reinventar los escenarios educativos y asumir rápidamente que habitar la escuela ya no es estar en un aula, sino ser capaz de interactuar docentes y estudiantes en un marco flexible pero de contención y acompañamiento permanente, más allá de los soportes y las modalidades.

Según la maestra directora Sonia Valbuena, una de las prácticas que más contribuyó con la rápida respuesta a esta circunstancia fue la de Aula Expandida Extramuros, que lleva adelante el colegio desde hace más de 20 años.

“El colegio trabaja desde hace dos décadas en sacar el aula fuera de sus paredes físicas, llevando los escenarios educativos a museos, calles, plazas, instituciones y actividades de su entorno, como una práctica permanente y sostenida. Con la pandemia cambió el ambiente áulico. Ahora nos movemos alternando espacios físicos y virtuales que vinieron para quedarse. Pasamos rápidamente a un escenario virtual poniendo en marcha nuevas estrategias desarrolladas por los docentes, que pusieron en juego toda su creatividad, desestructurando saberes, prácticas y reinventándose diariamente de forma individual y colectiva”.

Basados en esta experiencia, lo importante no fue haber tenido un enorme desarrollo tecnológico previo, sino haber tenido desarrolladas y ejercitadas las habilidades de adaptabilidad a nuevos y diversos escenarios educativos. Las tecnologías fueron simplemente un medio que se puso a disposición para hacerlo posible.

Otro gran desafío fue no perder el rumbo, el sentido común. El imperativo moral de que todos continúen aprendiendo debía seguir siendo la meta. Pero ¿qué enseñar en estos momentos?, y ¿qué estrategias se pusieron en marcha? Nuevamente en este sentido el colegio ya venía trabajando en esa estrategia educativa, la de formar en competencias como la capacidad de comunicación, el pensamiento crítico, la cooperación y la alianza con las familias.

Este último aspecto, sumado a la cercanía interpersonal que caracteriza el vínculo del colegio con toda la comunidad, expresado en la frase que los representa “Conocerse es lo que importa”, ha permitido que pese a la distancia física y la aparente frialdad de los dispositivos tecnológicos el vínculo entre todos los actores siguiera profundizando su aspecto más humano, e hizo más explícita la cercanía con cada realidad y cada necesidad educativa por parte de los niños y jóvenes.

Cecilia Pons, directora del nivel Maternal, destaca la enorme importancia de contener a las familias, acompañarlas y brindarles herramientas diversas para continuar los procesos con niños pequeños, considerando que la educación maternal es la más difícil de llevar al modelo virtual, pero que los aprendizajes de esta etapa de la vida son fundamentales para el resto de la trayectoria educativa de un niño.

Aquí la dificultad principal se planteó en cómo llegar a los bebés sin la presencialidad, y se abordó el desafío de continuar ese vínculo afectivo imprescindible. Las educadoras debieron reinventarse ante cada propuesta pensada para trabajar en sala y llevarla adelante a través de una pantalla, con la exposición permanente que esto conlleva y el hecho de “entrar” a la casa de sus alumnos y dejarlos “entrar” también a la suya.

Lo más importante fue que nunca hubo resistencia por parte de los docentes, sino, al contrario, mucho entusiasmo por crear cosas nuevas, con alegría y esperanza de reencontrarse con sus alumnos lo antes posible.

Verónica Toyos, directora del área de Inglés, nos cuenta que, de todos modos, se atravesaron momentos de tensión e incertidumbre, naturalmente. Pero que las salidas a estos momentos se encontraron en el trabajo colaborativo, desarrollándose fuertes habilidades interpersonales y creativas entre docentes, familias y direcciones.

Finalmente, los profesores Andrés Rodríguez y Silvana López, que integran el equipo de dirección de Secundaria, consideran que la fluidez en las comunicaciones y la adaptabilidad a los diferentes soportes fue esencial para la continuidad escolar de sus estudiantes. Conocer a cada estudiante, sus estilos de aprendizajes y puntos a fortalecer, y acompañarlos de cerca para evitar la frustración fue trabajo de todo el equipo docente, junto a las adscripciones, direcciones, la psicóloga institucional y la asistente social.

Este equipo destaca también que, en este nuevo tiempo transitado, el desarrollo profesional de los docentes ha sido un pilar desde donde priorizar qué se enseña y para qué hacerlo, teniendo en cuenta los diferentes medios que, desde la virtualidad, posibilitan dirigir los procesos de enseñanza y aprendizaje. La participación en diferentes instancias de formación propuestas en este escenario, desde cursos, conversatorios, webinars, en un colectivo que busca aprender siempre, trabajando en red y en colaboración, ha permitido construir y explorar nuevas propuestas didácticas.

En este momento el colegio sigue trabajando en la mejora continua de su estrategia educativa frente a los cambios de paradigma, obteniendo datos a través de encuestas, perfeccionando su propuesta virtual con una plataforma más dúctil e integradora, pero, sobre todo, fortaleciendo la alianza entre el colegio y las familias; alianzas emocionales y de aprendizaje, partiendo de la base de que la evaluación continua es un insumo fundamental para la mejora.

Considera que la retroalimentación con las familias, estudiantes y docentes nutre y mejora la toma de decisiones, más allá de la pandemia, y pensando en la revolución por la cual transita la educación. Esto también le ha permitido planificar a futuro, incorporando muchas de las estrategias desarrolladas en este período como herramientas consolidadas del quehacer educativo de la institución.

Entre las conclusiones expresadas por los alumnos de Secundaria, destacan las habilidades y herramientas adquiridas en este período, como nuevas formas de comunicación, mejor capacidad para manejar los tiempos y usar la tecnología, y la capacidad de autoorganizarse en relación al avance de tareas, actividades y clases.

Las palabras autonomía y organización son las que más aparecen entre los adolescentes, que destacan estos como los principales aprendizajes que les dejó la emergencia sanitaria. Un saldo positivo, en tiempos de convertir desafíos en oportunidades.

El titular del gobierno uruguayo se comprometió, al asumir la presidencia pro tempore del Mercosur, a trabajar para suscribir y ratificar los acuerdos del bloque regional con la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio. Hizo énfasis en la necesidad de sincerar las relaciones y apelar al consenso pragmático dentro de dicho bloque, y abogó por avanzar en las acciones que sus gobiernos estén realmente dispuestos a concretar. La reunión, en la que Uruguay asumió la conducción tras un semestre de presidencia paraguaya, se celebró por primera vez en forma virtual

“Antes que nada, [quiero] agradecerle al presidente de Paraguay, Mario Abdo, esta presidencia pro tempore tan sui generis que lo obligó a participar en el bloque de una manera distinta y única, porque no es fácil darle continuidad a temas que nos unen y nos preocupan”, expresó al inicio de su oratoria el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, en la Cumbre de Presidentes del Mercosur y Estados Asociados, realizada el jueves 2 de julio mediante videoconferencia.

Desde el piso 8 de la Torre Ejecutiva, el mandatario estuvo acompañado por el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, y la ministra interina de Relaciones Exteriores, Carolina Ache. Remarcó que la pandemia de COVID-19 no detuvo el accionar del bloque, puesto que se concretaron 150 reuniones virtuales en las que se adoptaron más de 50 normas.

Lacalle Pou recordó que el Mercosur está por cumplir 30 años, y definió al proyecto como ambicioso porque quería resolver en cuatro años cuestiones en las que la Unión Europea (UE) trabajó durante 33 años, en un contexto de resurgimiento democrático e inestabilidad económica.

Con avances y retrocesos, confirmó el compromiso del país con el acuerdo y subrayó: “Los integrantes del bloque debemos de ser mercorrealistas, sincerar las relaciones entre nuestros Estados primero puertas adentro”. Para el mandatario, hay que trabajar en la zona de libre comercio, consolidar el trato nacional de los productos y perfeccionar la unión aduanera.

El presidente remarcó el esfuerzo en el combate a la pandemia. “En las crisis se demuestra la realidad de la vocación humanitaria de las naciones, y el Mercosur ha estado a la altura de las circunstancias”, afirmó. En su exposición se refirió al Mercosur social, educativo, sanitario y de políticas de frontera, punto en el cual recalcó que, en estos tiempos, en los cuales las fronteras eran un riesgo, se impulsó un trabajo en común entre los gobiernos y los pueblos.

El mandatario indicó que en estos años se aceleró la interconexión logística y que, por tanto, Uruguay quiere impulsar la hidrovía del río Uruguay, para lo cual dialogó con el presidente de Argentina, Alberto Fernández; y agregó que si hay avances, lo hará también con su par de Brasil, Jair Bolsonaro. “Tenemos un río esperándonos para poder ser más eficientes y eficaces en el traslado de nuestros productos y gente”, sostuvo. Además, instó a promover el desarrollo vial, ferroviario y energético. Por otra parte, subrayó que esta región tiene en la conservación ambiental un deber moral con las nuevas generaciones.

 

Interés por acuerdos comerciales

Otro sinceramiento al que hizo referencia en su intervención atañe a las relaciones internacionales. El afán de los Estados por protegerse de la enfermedad, explicó el mandatario uruguayo, podría derivar inconscientemente en un proteccionismo, que es propio de épocas pasadas y puede ser una tentación para algunos países, sobre todo los más grandes.

“El Mercosur tiene que aprovechar y terminar lo que ha empezado. No debe haber peor señal global que no terminar los procesos que llevan tantos años de negociación, y estamos en la recta final. Por eso, de ser posible, en estos meses tenemos que firmar con la Unión Europea y con el Acuerdo de Libre Comercio Europeo [bloque que integran países europeos que no forman parte de la UE]”, señaló.

Lacalle Pou aseguró el compromiso de la presidencia temporal por trabajar con el gobierno de Alemania a fin de acelerar la firma y la ratificación del acuerdo.

También manifestó que debe haber una intención de avanzar en otros acuerdos, puntualmente con Corea del Sur, y enfatizó que la visión uruguaya es positiva porque hay convencimiento de que es fructífero para el bloque regional.

No obstante, advirtió que es mejor no avanzar si no hay disposición a terminar un proceso: “Somos gobernantes circunstanciales que podemos tener distintas sensibilidades y tener ideologías distintas; no podemos estar cada cinco o cuatro años variando el sentir y el derrotero de nuestros pueblos por una cuestión ideológica distinta”.

Sobre la relación con Estados Unidos y China, enfatizó que no se puede caer en la falsa dicotomía de estar más cerca de uno o del otro, porque los países que triunfaron en el desarrollo han estado cerca de los dos.

Recordó su conversación con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, a favor de la posibilidad de iniciar un diálogo para recorrer el camino hacia la suscripción de un tratado de libre comercio. Además, insistió en que se debe impulsar el intercambio con China, porque el país asiático ha manifestado la vocación de profundizar la relación con el Mercosur. “Creo que hay una especie de omisión del bloque en responder adecuadamente esta formalidad”, opinó.

Sobre el tema, aseveró que Uruguay mantiene una convicción de que será de fortalecimiento para la región, pensando sobre todo en el año 2050, cuando China y Asia serán más demandantes de alimentos.

El presidente hizo hincapié en que el hecho de que el bloque tome decisiones por consenso no puede significar lentitud y que, por eso, debe ser pragmático con la capacidad de análisis y prevención, reaccionar y avanzar en los tiempos mundiales.

“El gran paraguas que es el Mercosur nos sirve e involucra, nos agranda, nos hace tener un peso universal mayor, pero lo que no puede hacer es frenarnos. No podemos quedarnos en la vera del camino en un mundo tan veloz y vertiginoso. Uruguay apuesta al Mercosur real, no al del papel, al bloque que realmente interactúe, y que los uruguayos vean que en la región y dentro de nuestros países el comercio se incremente”, dijo.

 

Integración y reactivación pospandemia

El mandatario de Paraguay, Mario Abdo Benítez, quien presentó en la apertura el informe de la presidencia pro tempore paraguaya, hizo un llamado a los demás países a replantear la integración regional desde la lucha contra el COVID-19 y el período pospandémico. Abogó por aprender de las experiencias para generar respuestas tempranas a futuro, con un costo menos significativo en la salud y el bienestar de la población.

El mandatario remarcó asimismo que, ante los efectos de la pandemia, será necesaria una reactivación económica cuyo pilar central debe ser la integración regional, aprovechando las capacidades y ventajas de cada país.

Abdo Benítez señaló que, pese a la situación sanitaria, se ha desarrollado la agenda propuesta, aprobando normas en cada uno de los órganos decisorios e impulsando nuevos e importantes temas.

Exhortó a sus homólogos a trabajar unidos para generar respuestas efectivas ante los nuevos desafíos impuestos por la pandemia, y resaltó el trabajo desarrollado por el Mercosur en el contexto de la lucha contra el COVID-19, y las medidas adoptadas para la mitigación de sus efectos.

“A lo largo de este semestre, impulsamos acciones en diversos campos como la movilidad humana y el comercio y dimos especial énfasis a la articulación de acciones sobre vigilancia epidemiológica y asistencia en salud, en línea con la ‘Declaración sobre coordinación regional para contención y mitigación del coronavirus y su impacto’ del pasado 18 de marzo”, sostuvo.

El mandatario paraguayo también destacó la coherencia de los Estados partes en cuanto a medidas comerciales y de facilitación del comercio, que permitieron la continuidad del intercambio comercial, garantizando el abastecimiento de los mercados, principalmente de medicamentos, alimentos, combustibles y productos de primera necesidad. (Fuente: Comunicación de Presidencia y redacción).

Primera parte: alternativas de sistemas y la opción uruguaya
María Dolores Benavente
Economista (CCEA, Udelar)
Gerente general de UniónCapital AFAP
Presidente de la Academia Nacional de Economía

 

A lo largo de la historia es posible distinguir distintas evoluciones de los regímenes de previsión social. Desde los sistemas más antiguos, en que eran las propias familias quienes se ocupaban de los mayores, pasando por las reformas de Bismarck en el siglo XIX y hasta nuestros días, con sistemas de reparto puro, de capitalización pura o de una combinación de ambos.

 

Sistemas de reparto

Estos regímenes tenían sentido cuando la esperanza de vida era muy baja. En el siglo XIX, la mayor parte de la población vivía muy pocos años después de su retiro: la esperanza de vida promedio estaba en los 45 años.

A medida que la gente empieza a vivir más, estos sistemas han demostrado no ser sostenibles. La esperanza de vida al nacer ronda los 78 años, pero la esperanza de vida si la persona llega a la edad de 60 o 65 años, que es la edad de jubilarse, en la mujer es de 86 años y un poco menos en los hombres.          

A ello se agrega que, en las sociedades modernas, cada vez nacen menos niños, con lo que la relación entre los adultos mayores y los jóvenes ha crecido en forma ininterrumpida.

En resumen: vivimos 20 años dependiendo de nuestras familias, mientras somos chicos y estudiamos; ahorramos luego, durante 30 años de nuestra vida, el 22,5 % de nuestro sueldo con aporte patronal y personal (siempre y cuando no estemos en la informalidad), pero al jubilarnos queremos vivir más de 20 años con una jubilación que sea el 70 % del sueldo que teníamos en actividad (70 % es una especie de “número mágico” que las personas tienen en su cabeza cuando se les pregunta con cuánto se quieren jubilar respecto a su salario). Esa combinación es realmente muy difícil de lograr.

Sistemas de capitalización pura

El fracaso de los sistemas de reparto llevó a varios países a ir a nuevos regímenes como el de capitalización pura. Este es el caso de Chile, que, en perspectiva, si bien ha logrado importantes resultados en materia de rentabilidad para los trabajadores cotizantes, incremento del ahorro y contribución al producto interno bruto (PIB), no ha tenido el acompañamiento de otras políticas para lograr una mayor cobertura y suficiencia de las jubilaciones, puesto que no existe una red de contención mínima para quienes por algún motivo no pudieron —o no quisieron— aportar. Es muy difícil para una sociedad moderna resistir el hecho de que haya compatriotas que en su vejez quedan al margen de una prestación digna.

La opción uruguaya: el sistema mixto

Ante el colapso del sistema de reparto del Banco de Previsión Social (BPS), cuyo déficit alcanzó a más de cuatro puntos del PIB hacia fines de la década del noventa, en Uruguay se realizó una reforma de la seguridad social y se optó por un sistema mixto, que combina un régimen de reparto (BPS) con uno de capitalización individual en cuentas administradas por entidades especializadas: administradoras de fondos de ahorro previsional (AFAP).

Hasta un determinado nivel de ingresos, que hoy se ubica en los $ 62.800, no existe obligación de tener una cuenta en una AFAP y todos los aportes pueden ir al BPS.

A partir de ese nivel salarial sí existe la obligación de que los aportes se repartan entre BPS y la cuenta del afiliado en su AFAP. Igualmente, el 90 % de los trabajadores que ganan menos de $62.800 se afilian voluntariamente a una AFAP porque su tasa de reemplazo —jubilación estimada sobre sueldo­— es mayor que si solo aportaran al BPS, sobre todo cuando se es joven.

Esta reforma dio resultado y el déficit del BPS comenzó a reducirse año tras año. Sin embargo, la ley n.o 18.395 del 2008, que redujo los años de aporte necesarios para jubilarse, llevó a que otra vez este déficit resultara creciente y, así, se ubicó en más del 1 % del PIB en los últimos años.

Pero lo más grave es que los aportes patronales y personales financian solo el 50 % de los gastos del BPS, y toda la sociedad, a través de recaudaciones de tributos afectados y recursos de rentas generales, tiene que contribuir a cerrar esa brecha, con lo que el problema de sostenibilidad vuelve a ser acuciante.

Los sistemas mixtos han demostrado ser bastante más acordes al siglo XXI, por algo casi todos los países europeos están tendiendo a tener una base similar a la de reparto y un complemento obligatorio o voluntario de capitalización individual.

Así, pues, en Uruguay estos dos sistemas conviven y son complementarios: la mayor parte de los aportes jubilatorios siguen yendo al BPS (la totalidad del aporte jubilatorio patronal y aproximadamente el 50 % del aporte personal, ya que el restante 50 % va a la cuenta individual de cada trabajador en su AFAP).

Al momento de su retiro, el trabajador tiene dos ingresos complementarios: una jubilación que le otorga el BPS y, a partir de lo que ahorró en su AFAP, una renta vitalicia que le va a servir una compañía de seguros elegida por él mismo al momento de jubilarse.

Hoy hay ya más de 1.450.000 trabajadores afiliados a las AFAP, y esta es una cifra importante teniendo en cuenta que este sistema solo cubre a las cajas que están en el sistema del BPS; no incluye, por tanto, ni caja profesional ni policial ni militar ni notarial ni bancaria.

Y lo más interesante es que hoy los trabajadores tienen ahorros previsionales en sus AFAP por más de 14.800 millones de dólares: 26 % del PIB de Uruguay. Es una masa de ahorro como nunca se había dado en la historia del país.

Ese fondo se invierte en diversos instrumentos para generar rentabilidad en la cuenta de cada afiliado: títulos del gobierno, depósitos, bonos de organismos internaciones de crédito e inversiones en el sector productivo del país: forestal, agrícola, infraestructura (escuelas, energía, aeropuerto, rutas), entre otros. Ya hay más de 2.500 millones de dólares invertidos en el sector productivo y con potencialidad de invertir más aún.

El fondo total se compone de dos subfondos que se relacionan con la edad de los afiliados: subfondo de acumulación, para los trabajadores menores de 55 años, y subfondo de retiro, de los 55 en adelante. Así, a partir de los 55 años, pasa dinero del subfondo de acumulación al subfondo de retiro, gradualmente, hasta llegar al 100 % a los 60 años. Este subfondo de retiro tiene básicamente las mismas inversiones permitidas que el de acumulación, con menos duración y con exclusión de inversiones en el sector productivo.

En el sitio en internet de UniónCapital, la persona que está afiliada entra con su cédula y puede ver en qué están invertidos sus ahorros, y puede estimar con cuánto se va a jubilar, y eso es muy importante para reforzar el concepto de pertenencia: son ahorros propios, inembargables, que nadie le puede quitar y que están para complementarle la jubilación de BPS en su vejez.

Veamos dos ejemplos de personas con edades y sueldos diferentes y, por tanto, con distintos ahorros acumulados: en qué están invertidos sus ahorros y con cuánto se estima que se pueden jubilar si siguen la trayectoria observada hasta el momento.

Pero ¿cómo rindieron esas inversiones de los ahorros de los trabajadores afiliados? ¿Fueron, o no, rentables?

Si miramos todo el período desde que comenzaron a trabajar las AFAP (1996), se puede apreciar que han logrado una rentabilidad del 7 % anual, en términos reales, es decir, por encima de la inflación: una rentabilidad muy importante que difícilmente puedan igualar otras inversiones financieras, teniendo en cuenta que desde 1996 hasta ahora el país tuvo la crisis del 2002 y el mundo la del 2008.

Uruguay ha avanzado en materia de seguridad social respecto a otros países. Con ello evitó el colapso del régimen de reparto (BPS) hacia fines de los años 90. Sin embargo, estos sistemas son vivos, requieren reformas de segunda generación, máxime cuando las tendencias del pilar de reparto lucen preocupantes. No todas las normas aprobadas en los últimos años van en el sentido correcto. Es necesario corregir y avanzar en la consolidación de un sistema mixto sustentable y con prestaciones dignas para los trabajadores en su etapa de retiro.

En la próxima nota analizaremos los desafíos que tenemos por delante tanto en el pilar de reparto como en el de cuentas individuales, así como también en el de desacumulación —jubilaciones y rentas vitalicias—, y compartiremos algunas reflexiones de economía política y del comportamiento de los uruguayos.

La compañía presenta a los ganadores de la decimotercera edición del Concurso que tiene como objetivo distinguir la labor de los profesionales dedicados al periodismo tecnológico en Latinoamérica.

 

Montevideo, UruguayESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, anuncia a los ganadores de la decimotercera edición del Premio ESET al Periodismo en Seguridad Informática, una iniciativa única en la región cuya finalidad es reconocer el trabajo y dedicación de quienes difunden información para lograr una mayor concientización de los usuarios en torno a la seguridad informática.

Con las mejores calificaciones globales en las evaluaciones de toda la mesa del jurado, el Premio ESET al Periodismo en Seguridad Informática es para Felipe Savioli Payão Cruz y Renan Pagliarusi de Brasil. Ambos periodistas obtuvieron las máximas puntuaciones gracias a su trabajo titulado Realidade Violada - Débito ou Crédito y publicado en el medio TecMundo.

El premio para el ganador principal es un viaje a Barcelona, España, para participar de la próxima edición del Mobile World Congress, uno de los mayores eventos de tecnología. Al mismo tiempo, tendrá la oportunidad de visitar las oficinas centrales de ESET ubicadas en Bratislava, Eslovaquia.

Por su parte, serán premiados también por la alta calidad de sus trabajos, los finalistas de cada una de las categorías del Concurso. En la categoría Prensa Gráfica, el finalista ganador es el argentino Juan Pablo Carranzadel diario La Vozdel Interiorcon su artículoDetectan fallas de seguridad en el DNI digital. La ganadora de la categoría Prensa Multimedia es Camila Inés Zuluaga, de Colombia, por su informe tituladoTecnología para monitorear la pandemia: salud vs. privacidad” de Blu Radio. Mientras que la categoría Prensa Digital fue para Ramon de Souza, de Brasil, con su notaDeus do Cibercrime: a ascensão e a queda do maior defacer do Brasilpublicada en Canal Tech.

Además, en esta edición del Premio ESET, se entregarán menciones especiales a los trabajos mejor puntuados de las siguientes regiones: Región Brasil, cuya ganadora es Bruna Bezerra Damasceno Santos, de Jornal O POVO con su trabajo Riscos e golpes cibernéticos aumentaram durante a pandemia”. La Región México, donde Christopher Holloway es distinguido por su trabajo “El estado de la seguridad IT en 2020: Las superficies de ataque se amplían y las personas nunca fueron tan importantes para la defensaen IT Masters Mag. La Región Andina tiene como ganadora a Sofia Pichihua de Perú, con su trabajo “Estafas y fraudes online: ¡Cuidado con las falsas ofertas de trabajo en redes sociales! de Agencia Andina. Por su parte, la Región Rioplatense tiene como ganadora a Irina Sternik por el trabajoLe robaron su Gmail, reclamó por el acceso a sus archivos y sentó un precedente localde La Nación de Argentina. La Región Centroamérica en la cual Tania Uríasde El Salvador es distinguida por su artículo El cibercrimen Le cuesta a américa latina unos $90,000 millones al año publicado en El Diario de Hoy. Además, en la Región Caribe Sudamericano resultó ganadora Mayreth Casanovade Venezuela con su artículo del medio “Enamorar por internet: la nueva estafa que busca víctimas extranjeras desde Cabimasdel medio El Pitazo.

Los trabajos fueron evaluados de acuerdo a la relevancia social del tema desarrollado, la originalidad de la investigación, el tratamiento de la información, la calidad narrativa y la correcta utilización de la terminología técnica.

Para conocer los ganadores de ediciones anteriores puede ingresar a: http://premios.eset-la.com/periodistas/

Visítanos en:     @ESETLA   /company/eset-latinoamerica

 

Dr. Pablo Durán Maurele
Abogado especialista en Derecho Laboral
Integrante del Consejo Superior Tripartito
Delegado empresarial en el Consejo de Salarios
Ex subinspector general de Trabajo

Han transcurrido casi cinco meses desde que se declaró el estado de emergencia sanitario en el país (decreto n.° 93/20 del 13/03/2020) y, como se esperaba, se están comenzando a conocer y cuantificar los efectos devastadores de la pandemia en la economía, el trabajo y el empleo.

Era sabido que el mes de julio del corriente sería clave para ver qué pasaría cuando venciera el plazo legal de cuatro meses que corrió desde marzo por seguro de desempleo por suspensión total de actividades (art. 6.1 del decreto-ley n.° 15.180 del 20/08/1981).

Es sabido, que el instrumento creado como consecuencia de la pandemia, el “seguro de paro flexible” —por resolución del ministro de Trabajo y Seguridad Social n.° 143/20 del 18/03/2020—, el cual tuvo ocho decretos regulatorios, fue prorrogado hasta el 30 de setiembre del corriente (decreto n.° 993 de fecha 17/07/2020).

Es este instituto la principal herramienta en la que basa el gobierno la gradualidad y progresividad de la reinserción laboral de los trabajadores en seguro de desempleo total, que lentamente se va dando ante la reanudación de la actividad comercial, industrial y de servicios en el país.

Como se informó, tiene la particularidad de que permite, en un mismo mes, combinar trabajo y reducción de horarios ­­—reducción del total de horas habituales en un 50 % o más de las legales o habituales en épocas normales— o jornadas de trabajo —un mínimo de seis a un máximo de 19—, percibiendo el trabajador un subsidio equivalente al 25 % del promedio mensual de las retribuciones nominales computables recibidas en los seis meses inmediatos anteriores a configurarse la causal, calculado en forma proporcional al período amparado por el subsidio, con los topes legales.

Lo trascendente de esta herramienta legal es que la pueden usufructuar y gozar de ella hasta el 30 de setiembre del 2020 aquellos trabajadores que hayan agotado los cuatro meses de cobertura de seguro de desempleo por la causal de suspensión total de trabajo.

A los efectos de visualizar la fortaleza de los institutos de seguridad social de Uruguay, y para calibrar la importancia de estos, se presentan datos e informaciones de solicitudes de seguro de desempleo:

Solicitudes de seguro de desempleo:

 

Marzo 2020                                                                                      90.732

Abril 2020                                                                                         84.600

Mayo 2020                                                                                        49.039

Junio 2020                                                                                        33.195

Julio 2020                                                                                          26.059

Total                                                                                                    283.625

 

Asimismo se proporcionan otros datos de interés:

 

Situación de trabajadores al 30/07/2020:

 

Trabajadores despedidos                                        25.025

Trabajadores reintegrados seguro paro                124.018

Trabajadores en seguro de desempleo                  122.037

 

Solicitudes de prórroga de seguro de desempleo presentadas ante el Ministerio de Trabajo de trabajadores que agotaron los cuatro meses de suspensión total de actividades:

 

Abril 2020                                                                             709

Mayo 2020                                                                           1.934

Junio 2020                                                                             2.558

Julio 2020                                                                              7.421

Se aprecia claramente en julio el incremento de las peticiones de prórroga de seguro de desempleo formalizadas ante el Ministerio de Trabajo, con la peculiaridad de que cada solicitud comprende un número variado de trabajadores por empresa.

La realidad numérica da cuenta del impacto trascendente que el COVID-19 —y el consecuente estado de emergencia— ha provocado en el empleo nacional, afectándolo estructuralmente, provocando informalidad, desocupación, precarización de los puestos de trabajo y, sobre todo, constituyendo un embate para el trabajo de los más vulnerables: jóvenes y mujeres.

También, como consecuencia de lo indicado, varias empresas están negociando con sus trabajadores “convenios de crisis” para evitar mayores pérdidas de trabajo.

No existe un derecho laboral de “crisis“, pero sí existen institutos en el derecho del trabajo establecidos para atravesar este tipo de coyunturas.

El ius variandi lícito, las reducciones horarias con la consecuente baja de salario, las novaciones laborales en cuanto a condiciones esenciales del contrato de trabajo — inclusive con rebajas salariales y pago de contraprestaciones por concepto de indemnización por despido parcial—, los procesos de descuelgues ante los Consejos de Salarios o convenios in pejus, o a la baja, son una realidad.

También, como una forma laboral que se ha impuesto a partir de marzo de este año, el teletrabajo o trabajo a distancia es una modalidad que ha venido para quedarse en Uruguay.

Ello nos llama a realizar algunas reflexiones sobre el asunto.

El teletrabajo no es nuevo para Uruguay, y es una realidad desde hace muchos años en el sector informático. Así, en el año 2010, AGESIC realizaba una encuesta de uso de tecnologías de la información, de la cual surgía que en el año 2016 existirían aproximadamente 100.000 teletrabajadores.

En la legislación comparada hay regulaciones legales en Colombia, Perú, Brasil, México, Ecuador, Costa Rica, entre otros.

Hay también en el Parlamento un proyecto de ley sobre el teletrabajo, presentado por la senadora Carmen Sanguinetti. Pero, además, el Ministerio de Trabajo tiene a estudio dos proyectos alternativos.

Si bien no existe una definición única de teletrabajo, todas ellas giran en torno a dos elementos fundamentales: que el trabajo sea prestado a distancia y a través del uso de la informática y las telecomunicaciones.

El teletrabajo puede ser parcial (no en todas las jornadas de trabajo), semanal, o total.

Hay sistemas más regulatorios y rígidos; y otros más flexibles, que dejan a la autonomía de la voluntad el dar contenido a la forma de ejecución de aquel.

Más allá de los distintos modelos de trabajo —“online”, “offline”—, es imprescindible regular aspectos como la reversibilidad del teletrabajo, para volver al desempeño presencial, la jornada de trabajo flexible y la forma del registro de asistencia, métodos de contralor horario, de la fijación del lugar para la ejecución del teletrabajo y sus condiciones de seguridad, de la determinación por escrito del marco regulatorio en cada caso concreto, herramientas de trabajo y conectividad, protección de accidentes de trabajo, seguridad y salud en el teletrabajo.

Habrá que aguardar a la resolución legislativa para ver a qué modelo de teletrabajo se afilia Uruguay, esperando que sea lo más flexible posible, que deje a las partes darle el contenido sustantivo a la forma de su implementación, y que la reversibilidad y vuelta al trabajo presencial sea un derivado del poder de organización y dirección de la empresa.

En momentos de tanta incertidumbre laboral, la madurez de los interlocutores sociales, el diálogo social y la negociación colectiva son los principales caminos para transitar la ejecución de los institutos antedichos.

En este contexto, ha comenzado la apertura de la 8.a Ronda de los Consejos de Salarios, convocándose por el Poder Ejecutivo a los grupos madre (como se ha anunciado, no habrá apertura de los subgrupos o bandejas de actividad que conforman cada grupo en esta ronda), varios de los cuales ya han firmado acuerdos en un todo siguiendo los lineamientos emergentes del gran pacto nacional suscrito en el ámbito del Consejo Superior Tripartito de fecha 7 de julio del 2020 (Grupo n.° 20, Gremiales Sociales, Empresariales y Deportiva; Grupo n.° 4, Industria Textil; Grupo n.° 6, Industria de la Madera; Grupo n.° 19, Servicios Profesionales, Técnicos, etcétera).

También hay que destacar que —si bien fue expresamente excluido del ámbito de aplicación del acta de fecha 7 de julio del 2020 celebrada en el Consejo Superior Tripartito— el sector de la industria de la construcción, dadas sus particularidades, ha perfeccionado un acuerdo colectivo en el marco de los Consejos de Salarios, habiéndose firmado con fecha 27 de julio del 2020 el acta correspondiente.

El plazo del convenio de la construcción es por 35 meses, desde el 10 de mayo del 2020 hasta el 31 de marzo del 2023. Los ajustes salariales se aplicarán en las siguientes fechas: 10 de mayo del 2020, 10 junio del 2020, 1° de abril del 2021 y 1° abril del 2022.

El resto de los grupos están en plenas negociaciones, con suerte diversa.

Por otra parte, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social conformó y constituyó la Comisión por el Empleo y la Sustentabilidad de las Empresas, con representación del Poder Ejecutivo, trabajadores y cámaras empresariales. Como elemento de trascendencia, participan también representantes del Ministerio de Economía y Finanzas.

Dicha comisión se comprometió a que en un plazo de 30 días tendrá un diagnóstico de la situación del empleo en Uruguay.

Es de esperar que los actores sociales, con la misma madurez, patriotismo y responsabilidad con la que han perfeccionado un pacto o acuerdo nacional que dio contenido a los lineamientos de la 8.a Ronda de los Consejos de Salarios —en medio de un contexto absolutamente excepcional—, logren el acuerdo en la implementación de medidas de urgencia, de mediano y largo plazo, que atenúen y detengan las pérdidas de puestos de trabajo y empresas que están en amenaza día a día.

El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, dio un enfático respaldo al desarrollo de la hidrovía del río Uruguay, al hablar, a fin de julio, en la presentación en Paysandú de un buque portacontenedores que realizará el transporte de mercaderías entre esa ciudad del litoral y el puerto de Nueva Palmira. Abogó también por la realización de las obras para habilitar un baipás en Salto Grande que permitiría la navegación desde el alto Uruguay, dando salida fluvial a extensas zonas de Argentina y Brasil. Durante su intervención en la Cumbre del Mercosur, el mandatario anunció que había planteado el tema a su par argentino Alberto Fernández.

Luis Lacalle Pou participó, el 24 de julio, en la presentación del buque portacontenedores GF Paysandú, con capacidad para 400 contenedores de 20 pies y 6.200 toneladas. “No es el barco contra el camión, o el camión y el barco contra el tren. Es todo junto”, explicó el presidente, al referirse a la importancia de descentralizar el transporte y a la necesidad de reactivar la navegabilidad del río Uruguay.

“Hay un sueño de muchos uruguayos de utilizar en todas sus formas este precioso río”, aseguró el mandatario. Destacó que el transporte multimodal es el que tenemos que fortalecer, es decir, todos los medios juntos, como se hace en tantas partes del mundo.

“El río Uruguay está llamado a ser nuestro gran socio; y si logramos convencer a la República Argentina y a los brasileños de la utilización del río Uruguay, mediante la instalación de infraestructura, no me cabe la menor duda de que estamos ante un futuro muy promisorio para toda esta zona", expresó.

En ese sentido, el presidente agregó que el Estado hará lo que haga falta para concretar esa descentralización, “porque solo se puede llevar adelante si hay quien arriesga capital”. “Este barco, que lo vamos a ver surcando las aguas del río Uruguay y del Río de la Plata, va a contar con el apoyo del gobierno, y ojalá no sea el único”, precisó.

En la ceremonia de bautismo del buque GF Paysandú estuvieron presentes también el ministro y el subsecretario de Transporte y Obras Públicas, Luis Alberto Heber y Juan José Olaizola, respectivamente; el ministro del Interior, Jorge Larrañaga, y el de Defensa Nacional, Javier García; el subsecretario de Desarrollo Social, Armando Castaingdebat, y autoridades de la Administración Nacional de Puertos (ANP), de la Armada Nacional y de la compañía armadora del buque.

Heber destacó, por su parte, que el Estado generó las condiciones necesarias para que la empresa nacional Guaran Feeder Transporte Fluvial SA comience la operativa de contenedores en esa terminal portuaria, ubicada a 374 kilómetros al noroeste de Montevideo.

Agregó que la iniciativa contribuye a la reactivación del uso del río Uruguay y recordó las conversaciones entre los gobiernos de nuestro país y Argentina, tendientes a fomentar la navegabilidad en ese curso fluvial, en particular al norte del complejo hidroeléctrico de Salto Grande, para consolidar la hidrovía.

Con la incorporación de este primer buque, Guaran Feeder lleva invertidos más de 5 millones de dólares en el proyecto de transporte fluvial de cabotaje en Uruguay.

El GF Paysandú fue construido en Malasia en el 2008, mide 100 metros de eslora y 25 de manga, y asegura capacidad para transportar 400 Teus (unidad de medida equivalente a la capacidad de carga de un contenedor de 20 pies) y 6.200 toneladas de porte bruto.

Se trata de la única embarcación portacontenedores con bandera nacional que brindará un servicio regular de cabotaje entre los puertos cabeceras de Paysandú y Montevideo, con posibilidades de operar también en Fray Bentos o Nueva Palmira.

En la misma línea de razonamiento, el presidente de la ANP, Juan Curbelo, sostuvo que la incorporación de este barco a la operativa del puerto de Paysandú potencia el desarrollo de las terminales del litoral oeste. Además de crear fuentes de trabajo, la iniciativa mejora la competitividad de los exportadores uruguayos, apuntó.

 

Construcción de un baipás

El presidente Lacalle Pou se mostró favorable al proyecto de construcción de un baipás en el río Uruguay, en conjunto con Argentina. “Somos partidarios de hacer un esfuerzo binacional para concretar esta obra”, señaló. Dijo que el desarrollo del río Uruguay como vía navegable es uno de los objetivos de su gobierno.

En ese sentido, comentó que es una excelente noticia que el barco de una empresa privada usufructúe infraestructura del Estado y cumpla frecuencias semanales. Enfatizó en el hecho de que hay cargas suficientes para la adecuación económica, lo que hace que se abarate el costo del transporte y la logística de aquellos que producen, y que esta situación también beneficiará en breve al puerto de Fray Bentos y a otras embarcaciones y líneas que quieran seguir este camino.

Lacalle Pou indicó que la hidrovía del río Uruguay es “uno de los proyectos que está en las primeras intenciones de nuestro gobierno”, y recordó que conoció los planes para realizar un baipás en Salto Grande y Salto Chico en el 2010.

Se mostró partidario de hacer un esfuerzo muy grande a nivel nacional para llevar a cabo esta obra y subrayó que no tiene dudas de su factibilidad. En caso de concretarse, constituirá un antes y un después en el litoral del país para el precio del transporte y de mercadería. “Si se tiene igualdad de competencias, el litoral ha demostrado que le pone ganas, empeño, capacidad y esfuerzo al trabajo”, añadió.

Para concretar este proyecto binacional, es necesario tener el visto bueno de Argentina, y existe interés de gobernadores del vecino país. El presidente también consideró necesario hablar con Brasil, porque el baipás permitiría llegar 500 kilómetros adentro del país norteño, a través de dragados y otras obras.

“Es un proyecto ambicioso, pero posible; y cuando uno analiza costos y beneficios, creo que hay que dar el puntapié inicial”, indicó. Agregó que existen dos posibilidades de obras: una vinculada a la esclusa que ya está hecha en tierra binacional, del lado argentino, y la otra es el proyecto de las esclusas de San Antonio, que es un poco más oneroso. Relató que hay estudios técnicos sobre las dos obras y que los proyectos fueron enviados al presidente argentino, Alberto Fernández.

Lacalle Pou afirmó que, para captar inversiones, Uruguay debe ser eficiente, estar en precio, ser competitivo, tener seguridad jurídica y cumplir con los compromisos y acuerdos internacionales, además de contar con la capacidad de los ciudadanos. “Es un momento de mucha efervescencia, a pesar de la pandemia”, expresó.

Respecto a la apertura de los puentes con Argentina, ante la situación actual del coronavirus, consideró que “sería un sueño poder hacerlo”, pero “hoy es complejo”, porque no solo depende de Uruguay, sino de ese país y también de Brasil. “No podemos arriesgar, y por ahora no hay posibilidades de ningún tipo de fecha. Si abrimos las fronteras, estamos expuestos a contagios de COVID-19”, señaló.

 

Con el Mercosur

El mandatario había insistido en su interés por el desarrollo de la hidrovía durante su intervención en la reunión de presidentes del Mercosur, el 2 de julio pasado.

Dijo que en estos años se aceleró la interconexión logística y que nuestro país quiere impulsar la hidrovía del río Uruguay, para lo cual dialogó con el presidente argentino; si hay avances, lo hará también con su par de Brasil, Jair Bolsonaro. “Tenemos un río esperándonos para poder ser más eficientes y eficaces en el traslado de nuestros productos y gente”, concluyó.

Además, instó a promover el desarrollo vial, ferroviario y energético, y subrayó que esta región tiene en la conservación ambiental un deber moral para las nuevas generaciones.

(Notas y fotos: Presidencia y redacción).

Dirección: Santa Lucia 4363

Teléfono: (+598) 2308 2537 /099 602 947

E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Marcel Burgos, presidente de la Cámara Uruguaya de Franquicias y director de Marcel Calzados, afirmó a Somos Uruguay Revista que, superado el freno que la pandemia impuso en marzo a toda la actividad empresarial, a partir de abril el modelo de franquicias ha vuelto a recuperar rápidamente el impulso que traía de meses anteriores. “Hay inversores que han adoptado el sistema al momento de invertir y argentinos que están viendo la posibilidad de radicarse en el país”, aseguró

No hace falta ser analista económico para darse cuenta de que, cuando la pandemia del COVID-19 comenzó a provocar su impacto en todo el mundo, muy pocos rubros, y en particular las compras de alimentos y medicamentos, se mantuvieron en niveles aceptables. Todo lo demás se desplomó, provocando cierre de actividades comerciales, de tiendas y locales similares. Ese tiempo generó infinidad de problemas a empresarios de diferentes sectores, aunque también implicó la posibilidad de adaptar y variar estructuras hacia adentro, repensar el futuro del negocio y en particular de las franquicias.

Marcel Burgos, director de Marcel Calzados y presidente de la Cámara Uruguaya de Franquicias, explicó que, tras el primer impacto de la pandemia, la caída del consumo y los nuevos hábitos de compra “están llevando a los franquiciados a buscar alternativas junto a los franquiciantes para reacomodar sus propuestas comerciales, estructuras y costos”, y están tratando de renegociar alquileres, cánones, extensión de contratos, al tiempo que buscan fórmulas “para flexibilizar los plazos de pago de regalías y gestionan créditos bancarios que garanticen liquidez”.

La Cámara Uruguaya de Franquicias, Caufran, tiene más de 30 socios activos. Entre todos concentran 2.000 puntos de venta y emplean a más de 20.000 personas, fundamentalmente en los sectores de moda y gastronomía, rubros por demás golpeados por el coronavirus.

La Caufran se fundó en el año 2008, cuando cinco empresarios del segmento se nuclearon para comenzar la actividad. Hoy, a la treintena de empresas afiliadas se une el impulso “denotado por el incremento de marcas internacionales llegando a Uruguay, junto a muchos empresarios locales que comienzan a ver el sistema de franquicias como atractivo para su crecimiento”.

Durante los primeros años, desde su fundación, la Cámara fue presidida por Gabriel Grasiusso (Surplus), luego asumió Fabricio de León (Pappolino), y desde hace tres años la encabeza Marcel Burgos (Marcel Calzados).

“La búsqueda de trabajar en la comunicación del sistema, acuerdos que favorezcan su ejecución y el trabajo desde las universidades en el marco de la educación han sido los pilares del crecimiento del sistema en Uruguay y de las empresas miembros”, sostiene Burgos.

Según se explica en la web de Caufran, “el franchising es un sistema comercial de distribución de productos y expansión de negocios en donde una empresa, dueña de una marca reconocida y exitosa comercialmente, decide compartir con otra (ambas jurídica y financieramente independientes) el uso de su marca y su forma de hacer negocios, transmitiendo toda su experiencia de éxito”.

Sobre esto, Somos Uruguay Revista conversó con Marcel Burgos.

¿Cuáles son los elementos esenciales para mantenerse en el sistema?

Las empresas que trabajan bajo el modelo de franquicia viven en continua transformación, tanto por la tropicalización del modelo en los distintos países como por la lectura del comportamiento del consumidor.

 

¿Es vertiginoso su movimiento?

El movimiento es continuo y genera grandes picos, sobre todo cuando llega la apertura de un nuevo mercado, sea externo como interno.

 

¿Manejan exclusividad de marcas?

La Cámara en sí es abierta a todas las empresas que lleven en su ADN el sistema de franquicias, sea que ya está consolidado o en proceso de consolidación. Nucleamos marcas locales e internacionales que apoyan en la maduración y consolidación del sistema.

 

¿Cuál es la estrategia pospandemia?

La realidad es que si bien la pandemia disminuyó en principio el crecimiento en que venía el sistema, por lo incierto del momento, ya terminado abril retomó la senda de dicho crecimiento, y venimos con muchas consultas de personas que tenían puestos operativos de relevancia en empresas que hoy, luego de la reestructuración, han reducido esos puestos.

También hemos recibido consultas de inversores que han adoptado el sistema al momento de invertir, y también de argentinos que están viendo la posibilidad de radicarse en el país.

¿Cuáles son las perspectivas de futuro de la industria del calzado, sector en el que usted desempeña su actividad comercial?

La industria del calzado vive y lucha, en competencia con productos que vienen de fuera, como les sucede a todos los sectores del mundo de la moda. Creo que aún hay mercado y oportunidades para la industria nacional, hay que aprender a leerlas. Es necesario identificar cuál es el mercado que tiene la industria para poder fabricar. Hay empresas que exportan en muy pequeñas cantidades.

Así como hay clientes dispuestos a pagar muy caro un par de zapatos italianos, también los hay para comprar un zapato de diseño uruguayo por un valor similar. Tenemos que desarrollar marca país para que eso pase. Se están llevando adelante algunas políticas, pero falta fortalecer más esa parte. Sobre todo, hacer cambiar el chip de los fabricantes; ya no es un tema de fabricar, sino de buscar mercados para ver qué desarrollar.

 

Costos

Según un informe del diario El País del 22 de mayo, “el rango de precios de las franquicias va desde los US$ 10.000 a los US$ 60.000, aunque también las hay más caras”. La inversión varía de acuerdo a la marca y el rubro, pero se ubica en un rango general de US$ 10.000 (microfranquicias) a US$ 60.000. Aunque, debido a la nueva normalidad, se está dando que algunas franquicias están empezando a bajar sus requerimientos para ser más accesibles.

Somos Uruguay  es una multimedia, cuyos paradigmas son Información y Diálogo.

fbintwmailyt

DIRECCIÓN:

Colón 1475 esq. 25 de Mayo

Ciudad Vieja, Montevideo

Uruguay

 

TELÉFONO:

Tel: (+598) 2916.1417

(+598) 2916.8937

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.